Hasta pronto

Mejor citarse a una misma que no a alguien que, de la noche a la mañana e indefectiblemente, puede decepcionarme o resultar que roba cremas en un supermercado. Hoy, por fin, sí hago spoiler, me lo van ustedes a permitir: esta entrada termina dando las gracias.

Me apoyo en dos de mis posts para despedirme de República tras ocho años compartiendo artículos. Todo comenzaba con éste que escribí muerta de nervios. En uno que acabo de abrir al azar, de 2007, de mi época en El País, leo lo que llegó a ser mi vida profesional durante muchísimos años: divertidísima, intensa, un auténtico disparate a veces pero, siempre, trepidante, maravillosa, arriesgada. Como me diría David Guetta una noche en Ibiza: pop life. “I feel blessed living out of my passion”. So was I.

He de reconocer que es tremendamente difícil compaginar estar bien de la cabeza, no drogarte, ni fumar y tener una férrea moral, con publicar libros y artículos sobre sexo, impartir seminarios o aparecer en televisión. Se me ponen los pelos de punta al releerme, al encontrar nombres que eran mi día a día y que ya ni los guardo en mi agenda.

Este vídeo resume esta etapa, brevemente y sabiendo que lo mejor que me pasó jamás lo comenté siquiera, a pesar de que no menciona que logré dos premios literarios, ni dice que inspiré un videojuego o que, tras entrevistarla, compartí jacuzzi con la mismísima chica Playboy (prueba gráfica):

 

Si tuvieran que quitarme lo bailao, tendrían que venir con dos camiones. Aunque no fue gratis; tuvo su precio, porque yo pago bien caras las consecuencias hasta de lo que no hago.

Y en el otro post, me despidedía como hago hoy, con un “hasta pronto”. Entonces, fue verdad. Ahora, no lo tengo yo tan claro… Les adelanto un poco, en plan titulares. En su día, tras licenciarme en Derecho y Empresa, me especialicé en Violencia de Género. Este tema, junto con otro que me resulta especialmente grave, la trata de seres humanos, están absorbiendo mi tiempo. Estos últimos meses los he dedicado a especializarme, formándome y estudiando acerca de lo que se denomina la “Esclavitud del s. XXI”. No sabía que hasta 2010 esta situación no estaba ni siquiera regulada en el Código Penal. La Trata de Seres Humanos, en cualquiera de sus manifestaciones, me espanta y me sobrecoge como nada antes. Seguiré escribiendo sobre cualquier tema, no necesariamente sobre sexo, pero ya en mi propio blog.
En confianza les diré que estoy quemada de hacerme la incombustible, vágame la contradicción. El proceso de mudar la piel resulta tan inquietante como doloroso pero es necesario. He dado demasiados giros que resultaron ser de 360º; quizá porque no supe nunca medir las fuerzas. Parece que ya va siendo hora de atinar; ojalá que, esta vez, la pirueta sea de 180º.

Cuídense. Y muchas gracias por leerme.