Anorgasmia y fingir orgasmos

Más de una vez hemos oído eso de “frígida” en tono más que peyorativo, referido tanto a la falta de excitación como a cierta (o total) inhibición de respuesta orgásmica. Aunque el insulto se aplique indistintamente, el problema radica en dos cuestiones independientes. La anorgasmia designa la ausencia de orgasmo o de respuesta a la estimulación erótica de modo reiterado, lo que lleva a muchas a fingir sus orgasmos. Se presentan diversos tipos de anorgasmia, según la disfunción sea “desde siempre”, llamada anorgasmia primaria –la de quienes nunca han tenido un orgasmo, ni masturbándose, ni con juguetes, ni con penetración, ni con estimulación manual u oral de otra persona. La anorgasmia secundaria se detecta desde un momento o situación concreta –es decir, tras haber tenido orgasmos con normalidad, ciertas mujeres dejan de tenerlos-.

Se habla de anorgasmia total si a la mujer le resulta imposible alcanzar el orgasmo, bien por medio del coito o de la estimulación del clítoris o de otra zona de la vagina. Un cuarto tipo sería la anorgasmia situacional, cuando no se alcanza el orgasmo en determinadas circunstancias específicas, o con determinadas personas.

La anorgasmia puede presentarse por causas también diversas. Desde las fisiológicas naturales (agotamiento, embarazo, el climaterio, la vejez, etc.), o accidentales (mutilación genital por accidente, operaciones o ablación -que alude a una mutilación, y tiene que se considerada como un acto delictivo-), a las de origen patológico y por influencia de fármacos (enfermedades y medicamentos que afectan a la respuesta sexual); Arnold Kegel apuntaba también una causa física: la falta de tono en la musculatura PC o la fibrosis en los músculos de la vagina, que determinan la incapacidad para desencadenar el orgasmo.

A otro nivel, intervienen factores educativos, culturales y psicológicos: la falta o negativa educación sexual, vergüenza, culpa, pecado, fobias, neurosis, psicosis, mala relación de pareja actual o pasada, ambiente familiar alterado, exceso de estrés, sentimientos negativos hacia el propio cuerpo, problemas de autoestima, etc.

El desinterés sexual puede producirse tanto en hombres como en mujeres, dependiendo de factores tan diversos como la ignorancia (en el sentido de no saber cómo acariciar, penetrar, etc.) propia o de la pareja, problemas físicos, depresión, el estrés laboral o la preocupación. Determinados conflictos producen cambios endocrinos y el descenso del nivel de andrógenos (responsables de la apetencia sexual). Paralelamente, algunos fármacos también actúan sobre el cerebro en este sentido, inhibiendo la respuesta a los estímulos o anulando el apetito sexual.

Cabe señalar otro tipo de causas del desinterés, esta vez, estrictamente femenino. La propia educación que durante siglos ha recibido la mujer provoca que para salvaguardar la reputación de “casta y señorita”, una chica aborte toda curiosidad. Esa incultura de la propia sexualidad explicaría en parte el fiasco –tanto la anorgasmia como la falta de deseo podría deberse a estar recibiendo una “estimulación errónea”-. Cuando una mujer desconoce qué es lo que a ella le da placer, salvo que se líe con un vidente o un gurú del sexo, resultará bien difícil satisfacerla. Además, no todos los hombres disponen de una “formación sexual”, y a lo mejor su devoción por ella como pareja no alcanza como para “tomarse la molestia de averiguar” qué necesita. Está demostrado que el tiempo que un hombre precisa para llegar al orgasmo mediante la estimulación con su pareja ronda los tres minutos. Nosotras, precisamos entre veinte y treinta. Eso explica que la mujer sea tan aficionada (es decir, necesite) a los juegos previos, los besos, los masajes… -me niego a llamarlos “preliminares”-, así como esa actitud suya tan reprochada de “hacerse la difícil” cuando se nos nota a la legua que estamos deseándolo: muchas veces sólo es algo que hacemos instintivamente para poder “calentar motores”.

Otro grave problema sería la falta de diálogo en la intimidad. La falta de comunicación, por puro pudor, es un lastre que también ellos arrastran. Cuando das con un amante maravilloso, no puedes dejar de pensar que, seguramente, hubo una mujer le enseñó. Es así. Otra antes le explicó qué y cómo… y cumplió una misión para el bien común de la humanidad. Por lo general, salvo que se trate de un energúmeno, a todos les encanta que notar que te excitas, quieren darte placer, pero nadie nace enseñado. El varón, per secula seculorum ha cargado con un tremendo peso: “has de ser un campeón”, “sé un machote”, les repiten desde pequeñitos en casa, en el colegio… Lo que se traduce en: ten un apetito insaciable, da igual con quién. Ten una erección instantánea, automática, que “suba” con la sola presencia de una hembra viva en el área de 2km a la redonda y que sea muy potente, duradera. Satisface tu instinto a cualquier hora, etc. No todos logran salir de ese rol. A cualquier hombre “normal”, da igual que se trate de un marido que de un polvo de una noche, le pone mucho ver a su pareja disfrutar, así que damas queridas: conózcanse a ustedes mismas y permitan que sus parejas las conozcan (sexualmente). Denles pistas, evidencias de si va bien o si les está haciendo daño, por ejemplo, porque fingir no es la solución.

El orgasmo es la máxima representación del placer sexual, pero no todas las mujeres lo alcanzan en sus relaciones. De hecho, según un estudio de LELO, la reconocida marca sueca de juguetes eróticos de lujo, más de la mitad de las mujeres admite fingirlos. De ellas, un 40% reconoce que lo hace para hacer sentir bien a su pareja.

Las mujeres llegan mejor al orgasmo solas que acompañadas al orgasmo y al fin del mundo

Los resultados de la encuesta muestran que un 74% de las mujeres llega al clímax cuando se masturba, un porcentaje que desciende hasta el 46% cuando mantienen relaciones sexuales pero hay que conocer genta, ¿no? Cabe destacar que para un cuarto de la población femenina fingir los orgasmos sirve de excusa para finalizar el encuentro sexual cuanto antes ¡qué triste!; en este sentido, Valerie Tasso, embajadora de LELO en España insiste en que “no se debe dedicar esfuerzos a fingir orgasmos, sino a establecer los mecanismos necesarios para alcanzarlos y, por tanto, poder disfrutar del sexo”.

En cuanto a los principales obstáculos que impiden experimentar un orgasmo, además de las dificultades sexuales como la anorgasmia, la falta de comunicación o el estrés, desde LELO apuntan a otros motivos: el 29% de las encuestadas no se relaja lo suficiente como para poder disfrutar del sexo, mientras que un 26% de las mujeres culpa a la falta de estimulación clitoriana.

Ante estos datos LELO ha querido dar respuesta a otras preguntas asociadas al orgasmo como:

¿Utilizan las mujeres juguetes eróticos?

El (46%) los utiliza frecuentemente, mientras que un 4,5% jamás lo ha hecho. De las que sí lo han utilizado, 6 de cada 10 mujeres señala que es más fácil alcanzar el orgasmo utilizando este tipo de productos.

¿Con qué frecuencia experimentan orgasmos las mujeres?

Si hablamos de cantidad de orgasmos, las más afortunadas tienen varios a lo largo de una semana (60%) o incluso en un mismo día (más del 10%). Sin embargo, cerca del 4% señala tener al menos un orgasmo al mes.

¿Cuáles son las posturas más efectivas para alcanzar el orgasmo?

La encuesta de LELO refleja que la postura predilecta para un tercio de las mujeres a la hora de alcanzar el orgasmo es el perrito (doggy style). Sorprendentemente ¿a quién le sorprende, si es un básico fundamenal y eficaz?, una postura clásica como el misionero (27%) alcanza la segunda posición, mientras que la amazona (cowgirl) es la favorita para un 18% de las mujeres no me salen las cuentas… 18% me parece poco poco poco.

“Estos datos ponen de manifiesto la necesidad de avanzar y profundizar más sobre el orgasmo femenino, ya que por el momento tanto mujeres como hombres no son capaces de extraer todo el potencial al placer sexual de la mujer”, señala Valérie Tasso. La embajadora de la marca sueca en España destaca como factores clav, el cerebro y el clítoris, ya que “el primero es el órgano sexual más poderoso”, mientras que “el segundo es el único órgano de la anatomía humana que tiene como función exclusiva dotar de placer a la mujer, por lo que su correcta estimulación es la llave que abre las puertas para que las mujeres puedan alcanzar un clímax sin igual”. 

En este sentido LELO cuenta con un amplio abanico de productos eróticos entre los que destaca SONA, un revolucionario y galardonado estimulador de clítoris por ondas sónicas que permite descubrir un orgasmo como nunca. Este innovador producto permite experimentar nuevas sensaciones y redescubrir el placer femenino a través de la estimulación del clítoris, lo que ayuda a un mayor conocimiento del placer propio, algo que sin duda deriva en la mejora de las relaciones sexuales en pareja a ver a qué dedican ustedes el resto del día, tras alcanzar un orgasmo de traca en unos 20 segundos….

 

*Encuesta realizada sobre una muestra de más de 5.000 personas en todo el mundo.