Anglicismos y otras chorradas

Hace un par de días me indigné viva leyendo el enésimo titular acerca de la “última moda” de practicar sexo peligroso (yo ya publiqué sobre ello hace años pero, claro, la noticia se recicla y ahora se la atribuye el de turno...). Y cómo no, para justificar lo injustificable, denominar lo innombrable y clasificar como comportamiento humano algo que ni las amebas harían, resulta que le dieron un nombrecillo en inglés: bugchasing, que viene a ser "pillar el bicho” o “cazar el bicho", donde “bicho" es el virus del sida. Les recomiendo, les ruego encarecidamente que lean este enlace y que lo difundan porque la cosa es MUY grave.

Respecto de las modas o tendencias que en realidad vienen de prácticas bastante antiguas pero que se van dando a conocer, comparto con ustedes una nota de prensa que recibí esta semana, con la que no estoy de acuerdo en casi nada, pero no tengo ganas de discutir también hoy aquí. El sexo evoluciona de manera constante. A pesar de que los principales fundamentos de las relaciones sexuales siguen intactos, lo cierto es que cada día las personas descubren y llevan a cabo prácticas hasta ahora desconocidas para ellos. Las nuevas generaciones tienen la mente más abierta y se lanzan a probar nuevas experiencias, con la impagable ayuda de la tecnología, tanto en lo que se refiere a juguetes, productos (sustancias de todo tipo y para alterar los sentidos y la percepción) y la infinidad de aplicaciones.

“En la búsqueda del placer, innovar y probar cosas nuevas es fundamental para no estancarse. En los últimos 10 años el sexo ha experimentado un cambio radical impulsado, principalmente, por la voluntad de conocer y tener nuevas sensaciones”, señala Alberto Gooding, responsable de comunicación de LELO, la reconocida marca de juguetes eróticos de lujo, hace un repaso por las prácticas sexuales poco convencionales que están causando furor entre los españoles. “De hecho, la sociedad cada vez da muestras de una mayor capacidad para alcanzar el clímax de formas totalmente distintas, que hace algunos años no hubieran tenido cabida en su propio repertorio sexual”, añade.

3 prácticas sexuales poco convencionales, pero muy placenteras y en auge: 

1. Cuckold: Las infidelidades son uno de los principales motivos que se encuentran detrás de la ruptura de infinidad de parejas. Sin embargo, el cuckold o cuckolding supone un nuevo paradigma en las relaciones sexuales. Esta práctica consiste en que una mujer con pareja mantenga relaciones con un tercero de forma consentida. En este sentido, existen varias posibilidades, ya que por lo general la mujer cuenta a su pareja lo que ha experimentado durante este encuentro o, en algunos casos, la otra persona juega el rol de espectador de la interacción con un/a tercero/a. Esta nueva tendencia, por increíble que parezca, hace que aumente la excitación de ambos.

*¿Novedad? Perdón pero esto del cuckhold es más old que el hilo negro. Si no temiera ser demandada, aquí mismo les pondría, con nombres y apellidos, una lista de parejas que llaman a un puto para que se integre en el acto sexual (es decir, para que empotre a la dama ante la atónita mirada de su esposo, el que lo paga todo pero no empalma, quiero decir). También dispongo de datos sensibles de parejas “envidiables” donde ellas, por rigor moris, se zumban a otras personas, que tienen un follamigo o amante más o menos conocido por su cónyuge. Hay además un añadido: el hecho de describir a alguien los pormenores de encuentros sexuales actúa como afrodisiaco para la pareja. No es un caso de acustofilia, sino más de voyeurismo.

 

2. Pegging: Consiste en un intercambio de roles en el que las mujeres realizan una penetración anal al hombre, ya sea con algún tipo de juguete erótico (dildo o arnés) o con el dedo. El motivo de que esta práctica sexual sea cada vez más conocida reside en que ofrece un placer doble. Por una parte, mediante la penetración anal se produce la estimulación del punto P (P de próstata, equivalente al punto G femenino), que aporta al hombre un clímax mucho más intenso y placentero. Por otra, la mujer pasa a tomar una posición más dominante, lo que aumenta su nivel de excitación. Sin embargo, los principales inconvenientes de esta práctica residen en el miedo que muchos hombres sienten a ser estigmatizados y encasillados en una inclinación sexual distinta a la suya, así como el rechazo social que pueden sufrir muchas de la personas que disfrutan con ella por parte de sectores más tradicionales.

 

3. Fisting: Esta es sin duda la práctica sexual más “salvaje”.  El fisting, que tiene un origen sadomasoquista, consiste en la introducción del puño en la vagina, aunque en los casos más extremos se llega a introducir parte del brazo. Incluso se llega a realizar en el ano. Valérie Tasso, embajadora de LELO en España, destaca que “el fisting es una de las prácticas más complejas y que requieren un mayor nivel de conocimiento, sobre todo en los casos en los que la ‘penetración’ se produce a través del ano. En este sentido, es importantísimo destacar que, anatómicamente, el ano no está preparado para ello, por lo que es muy probable que se produzcan lesiones de algún tipo si se practica sin preparación previa”.

Respecto a estas prácticas sexuales extremas tan en auge, Valerie Tasso recalca que “siempre han existido, pero sí es cierto que estamos siendo testigos de un ‘redescubrimiento de lo extremo’ entre los españoles. Además, si hoy en día alguien puede imaginar alguna práctica sexual sin pilas, eso ya se ha hecho”.