Jauría

La tarde anterior al estreno, que fue anoche, tuve la oportunidad, el privilegio, de asistir al ensayo general de una obra que, nada más leer la nota de prensa, me retorció las entrañas. Supe que era algo que tenía que ver. Se titula Jauría y versa sobre el asunto de La Manada, un juicio por violación que se ha convertido en un fenómeno mediático y, mucho me temo, que en una escuela para tarados y delincuentes sexuales. Un asunto que no está aún zanjado, ya que la Fiscalía acaba de recurrir la sentencia y exige mayores penas.

Les hago spoiler sobre mi veredicto: vayan a verla. Es absolutamente imprescindible a todos los niveles. Resulta un trabajo logradísimo desde el punto de vista escénico, con los recursos empleados sobre ese escenario del Teatro Kamikaze, la música y la iluminación, pero aún más interesantes me parecen el registro en que se mueven cada uno de los integrantes de La Manada (enhorabuena por el casting, porque se parecen a los cinco hijos de puta de un modo asombroso: los dos guapos (Martiño Rivas y Alex García), el asqueroso del Prenda (Fran Cantos), los dos que ni fu ni fa (Ignacio Mateos y Raúl Prieto). Muy conseguidos también los acentos sevillanos de los cinco. Mención aparte merecen la víctima, representada María Hervás, que está inmensa, y que asume el rol de Fiscal en una escena, y Alex García -de quien ya les he hablado-, cuyo personaje, lo mismo llora que baila, que se desdobla y asume el papel del Juez que dictó el voto particular, el que encontraba “jolgorio” y “regocijo” en la situación denunciada. Sí, ése… 

Qué más les cuento, pues que me encanta que el texto se ciña a la verdad material, que el autor se limite a utilizar las mismas frases que en el proceso han salido de las respectivas bocas de cada uno. Sin añadir una frase. Sin cambiar lo respondido en el juicio por la víctima o por los culpables. Un auténtico ejercicio de guionización de la realidad procesal, sin imprimirle opiniones o sentimientos, sin caer en la tentación de ofrecer versiones. La cruda realidad. Por momentos escalofriante, indignante y aterradora, pero especialmente, muy necesaria, imprescindible.
Además, Jauría se acompaña de varios encuentros y actividades para abordar el tema de la violencia sexual, además de funciones para campaña escolar con una guía didáctica para que el personal docente de educación secundaria pueda trabajar con los alumnos antes y después de ver la función.

 
El ensayo general del día 5 era doble, como lo es el programa que han ideado desde Teatro Pavón, debido a que son obras del mismo autor el dramaturgo Jordi Casanovas (Ruz-Bárcenas) a partir de dos hechos reales que nos invitan a reflexionar sobre nuestro papel como ciudadanos.  

Se conoce como Teatro Documento o verbatim a un tipo de teatro que fundamenta su dramaturgia alrededor de un hecho real. La primera obra que vi, Port Arthur, versa sobre un interrogatorio policial que trata de esclarecer la mayor matanza sucedida en Australia; y la segunda, Jauría, la que encarecidamente les recomiendo, es un montaje a partir del juicio por violación a La Manada. Las obras, que podrán verse juntas o por separado en La Sala del Teatro Kamikaze del 6 de marzo al 21 de abril, están dirigidas respectivamente por David Serrano y Miguel del Arco.

Les dejo la información oficial de ambas [conste que a mí y a los que se quedaron dormidos no me entusiasmó Port Arthur y que me limito a informar, no a recomendar]: 

En Port Arthur, dos inspectores de policía (Joaquín Climent y Javier Godino) tratan por todos los medios de conseguir que Martin Bryant (Adrián Lastra), el sospechoso de un terrible crimen, recuerde algo. Es su última oportunidad para conseguir que confiese. ¿Realmente desean que recuerde o solo quieren que firme una declaración que le inculpe? La obra reproduce el interrogatorio llevado a cabo el 4 de julio de 1996 en la prisión de Risdon, Tasmania, a Martin Bryant, acusado de haber cometido la mayor masacre en la historia de Australia. La transcripción de este interrogatorio se puede encontrar en portales de activismo mediático como Wikileaks y ha dado pie a varias teorías conspiratorias que se preguntan si lo que dicen sus protagonistas es cierto. Port Arthur es un texto fascinante, casi hipnótico”, explica el director David Serrano. “Casanovas simplemente ha seleccionado con su habitual maestría los fragmentos más relevantes de las ocho horas que duró ese interrogatorio para lograr una obra que atrapa desde sus primeros minutos hasta su sorprendente final”.

El juicio a La Manada ha marcado un antes y un después en nuestra relación social con la violencia sexual. En la noche del 6 de julio de 2016, durante la celebración de los Sanfermines, cinco amigos de alrededor de 30 años violaron supuestamente a una mujer de 19. El caso conmocionó a la opinión pública. Jauría, protagonizada por María Hervás, Fran Cantos, Álex García, Ignacio Mateos, Raúl Prieto y Martiño Rivas, es una dramaturgia a partir de las transcripciones del juicio, construida con fragmentos de las declaraciones de acusados y denunciante. Una ficción documental a partir de un material muy real, demasiado real, que nos permite viajar dentro de la mente de víctima y victimarios. Un juicio en el que la denunciante es obligada a dar más detalles de su intimidad personal que los propios denunciados. Un caso que remueve de nuevo el concepto de masculinidad y su relación con el sexo de nuestra sociedad. “En Jauría se compone un fascinante ejercicio de ficción a través de las transcripciones literales del juicio”, cuenta su director Miguel del Arco. “El caso de La Manada ha sacado a la luz algo de una profundidad tan grande y que nos afecta a todos como sociedad y como individuos que es urgente reflexionar”. Casanovas corta y pega las declaraciones de todos los protagonistas, pero no añade ni una sola palabra que no fuera dicha durante el desarrollo del juicio.