Donde mueren las palabras

Una producción de SerieTeatro, productores de: Una corona para ClaudiaCapullos que vuelan o El grito de la tortuga (próximamente), llega Donde mueren las palabras, la historia de cuatro amigos. Un secreto. Una vida. Una historia. Una amistad que parecía indestructible y que se jodió cuando… ¿Cuándo se jodió? Ésta es una obra que habla de la pérdida de la inocencia y de la amistad. Y como en toda buena amistad hay un tiempo para reír, para llorar y para enamorarse.

Esta es la porquería de sinopsis con la que pretenden vender entradas de una obra que, en créanme, no está mal. A parte de que analiza la amistad masculina de un modo bastante honesto, lo mejor es que parece la materialización el sueño lúbrico de toda marica o quinceañera. Si en los 90’s eclosionaron las boy-and musicales, ahora, resulta que esta obra sería una especie de boy-cast -o como se llame a una representación muy coral con 4 muchachos-, que ameniza los viernes noche de la capital.

Dejen que les hable precisamente de esos muchachos, uno de ellos, Ángel Caballero es la mano que mece la cuna y firma el texto (que luego vende en formato tapa semi rígida a la salida, ya no es tan muchacho, pero tiene buen cuerpo…). En general, son bastante monos, están bastante buenos (ojo, que es teatro, no el desfile de Gucci ni los cachas de José Luís Moreno). Confesión: sé de una que no pudo dejar de hacer puzzles con los cuatro: de éste, la cara; de éste, el cuerpo pero con la altura del otro… Un sinvivir de combinaciones.
Les diré que la parte más interesante, una vez acabas de fantasear con ellos desnudos (echamos en falta una escena de los cuatro juntos en la ducha), es la posibilidad de asomarte a la intimidad de los “heteros” (?); escuchar cómo se relacionan, cómo piensan y hablan de las mujeres cuando ellas no están delante, cómo establecen sus vínculos de amistad, cómo orientan sus carreras y sus sueños profesionales en función de sus personalidades, de su entorno familiar y de las metas que se han trazado.
En determinados momentos, todo el patio de butacas se ríe a carcajadas; es una obra muy entretenida de ver. Les adelanto que hay una trama muy intensa sobre la opción sexual de uno de los personajes y un drama bien gordo de otro, que yo no voy a desvelar porque estoy loca pero no tanto.
En definitiva, la obra va de madurar, de aceptar que la vida pasa y las responsabilidades evolucionan. Si el amor eterno dura 17 meses, la amistad tampoco resulta fácil de conservar. Puede ser muy complicada, de hecho, y convertirte en adulto exige asumir que las personas que forman parte de una etapa quizá no nos acompañan para siempre.
El final es lo más flojo, no está bien resuelto y resulta demasiado explicativo, lo alarga sin necesidad… pero no es el primero que se enamora de su texto y que no sabe dónde cortar. Hay cosas más graves.
 
Reparto  Ángel Caballero, Ramón San Román, Carlos Camino y Román Reyes.
Autoría y dirección: Ángel Caballero.
Ayudante de dirección: Ignacio Ysasi.
Diseño gráfico: Moises Fernández.
Producción: SerieTeatro.