Conoce tu relación

Por más que no callemos y que no dejemos de aporrear teclados de todos los tamaños excretando frases hacia el universo, lo cierto es que comunicarse íntimamente no es nada fácil. Nos asaltan todo tipo de preocupaciones, miedos e inseguridades a la hora de abrir nuestro corazón y verbalizar ante el otro lo que nos duele, lo que anheamos o lo que nos molesta de sus acciones y omisiones. Recabo ayuda del manual “Sexo” de Laura Berman para encontrar ciertas sugerencias sobre cómo expresar deseos y necesidades.

La mayoría de las personas esperamos mucho de nuestras relaciones. Queremos diversión, compañía, fidelidad, consuelo, romanticismo, seguridad y unos objetivos comunes en la vida. Muchas de esas expectativas no se verbalizan, puesto que damos por sentado que nuestras parejas son conscientes de lo que necesitamos. Pero si estas expectativas no se cumplen, tal vez haya llegado la hora de expresar las necesidades y deseos propios. La mayoría de las parejas experimentan algún problema de comunicación, pero existen técnicas sencillas que les permitirán sortear con éxito estos obstáculos.
La comunicación es cosa de dos.
Una comunicación efectiva expresa con la voluntad de escuchar las necesidades del otro, aunque no siempre te guste lo que oigas. También tienes que estar dispuesta a tratar a tu pareja de forma justa y amable. Si os comprometéis a haceros felices el uno al otro y si expresáis de forma sincera vuestras necesidades y deseos, ambos haréis realidad las expectativas sobre vuestra vida sexual y vuestra relación.
A veces, la comunicación entre las parejas se rompe cuando uno de los dos se queja de algo y el otro se siente criticado o subestimado. Sin embargo, si ambos acuerdan aceptar los comentarios del otro -aunque no siempre sean positivos- como una forma de mejorar la relación y no como si fuera un ataque personal, la comunicación mejorará desde ambos lados.
Hablar de temas sexuales.
Cuando las expectativas incluyen necesidades y deseos de índole sexual, la comunicación puede ser más complicada. Resulta delicado abordar los problemas sexuales, sobre todo si vuestra relación es de muchos años y jamás habéis comentado nada de vuestra vida sexual. No obstante, cuanto más intentes ignorar una preocupación sexual -por ejemplo, que te gustaría alargar un poco los preliminares, o el coito en sí, que te preocupa que el sexo se haya convertido en algo rutinario o que te gustaría probar nuevas posturas-, más aumentará esa preocupación en tu cabeza.
Busca un momento y un lugar neutrales -sobre todo, no antes ni durante la relación sexual- para hablar con tu pareja sobre sexo. Plantéalo como si fuese un cumplido, como por ejemplo: “Me encanta hacer el amor contigo, creo que tendríamos que hacerlo con más frecuencia”.
Comunicarse con las acciones.
No siempre resulta fácil hablar sobre la atracción sexual. Incluso puedes descubrir que, en realidad, para comunicarse con tacto, lo mejor es pasar a la acción y olvidar las palabras.
Si últimamente tu pareja te atrae menos que antes, busca el origen de ello: ¿acaso ha engordado o ha dejado de ser romántico como antes? Piensa con honestidad si parte de la culpa es tuya. Después, en lugar de lanzarle acusaciones que puedan herirle, inicia un pequeño cambio en la relación llevando la iniciativa tú misma es decir, hazlo tú todo como siempre, pero callada porque quieres eguir presumiendo de tener novio, aunque tragues sapos. Por ejemplo, si el problema es que ha engordado, no hagas lo que él: llamarte gorda y emprezar a tirarte a otros que realmente te ponenayúdale a cuidar su salud comprando alimentos saludables e invitándole a que te acompañe a dar paseos todas las tardes. Si se muestra reacio, dile con dulzura que estás preocupada no saques del armario las camisas que ha reventadoe intenta mostrarte tan cercana como puedas. Tu pareja debería interiorizar lo que le dices y mostrarse dispuesto a realizar algunos cambios otro tema es que lo haga y no te deje en el acto. Además, saber que si mejora vuestra salud vuestra vida sexual también mejorará puede que sea todo el incentivo que necesite.
Introducir cambios en tu vida sexual.
Los cambios a mejor surgen siempre de la voluntad y el esfuerzo decididos.
Es muy habitual que las mujeres se sitúen en segundo plano cuando se trata de su relación y de su placer sexual y que den por sentado que sus parejas ya sabrán lo que necesitan y que la chica se encenderá sola. Por desgracia, las cosas no suelen suceder así. Si quieres motivar un cambio positivo en la relación, tienes que dar un paso al frente y tomar las riendas. Olvídate de tus complejos e inseguridades: sólo tú sabes lo que quieres y lo que necesitas. Si quieres más romanticismo, no temas crear la atmósfera sexual que a ti te gusta para llevar a tu pareja a tu terreno. Enciende unas velas, pon la música adecuada y seduce a tu pareja para que te siga el juego. Aparte de tu voluntad de dedicar tiempo y esfuerzo a la relación, también debes ser sincera con tu pareja. Explícale cuáles son tus necesidades, al fin y al cabo, él no es adivino.
Comunicación emocionalmente inteligente.
Tanto si tratáis temas delicados -por ejemplo, que quieres hacer el amor con más o menso frecuencia- como si habláis de los quehaceres domésticos, si quieres que la comunicación con tu pareja resulte eficaz, tenéis que comportaos como adultos. Esto significa que no hay que insultarse ni hablar con sarcasmo, sino que debes plantear tu opinión y tu razonamiento de forma clara y concisa y escuchar con interés la respuesta de tu pareja. Una comunicación sana demuestra respeto por tu pareja, por ti misma y por las opiniones de ambos y hará que tu relación sea otro mundo. Es lo que distingue a las personas que saben comunicarse de modo emocionalmente inteligente y que mantienen una relación tranquila y pacífica incluso cuando discuten.