No te enredes (II)

Recibidas peticiones privadas varias y por aclamación popular, retomo el asunto de las apps de cruising y continuamos con el imprescindible “Quiérete mucho maricón”, de Gabriel J. Martín, la luz al final de del túneltanto cuarto oscuro, donde nos explica, por categorías y tipología de tara y delirio antopomórfico, los seres tóxicos a evitar.
Mentirosos. Hay gente que anda mal de autoestima y que vende motos al estilo de “Soy presidente de un grupo de empresas y vivo en la zona alta de la ciudad”. Luego descubres que no tiene un céntimo en la cuenta y tienes que pagar tú las pizzas de la cena porque “la banda magnética de la tarjeta me está dando problemas”. Hay gente que es muy amiga de una docena de personajes famosos o que incluso, se tiró a ese actor, y hay gente que habla de todo el deporte que hace y de lo sana que es su vida mientras se fuma media cajetilla de tabaco delante de ti o se zampa kilo y medio de colesterol ante tus ojos. ¿Qué te voy a decir que ya no sepas?  Hay gente que necesita mentir porque no considera que su vida sea mínimamente aceptable y es gente que tiene mucho trabajo que hacer consigo misma. No juegues a ser su psicólogo ni vayas de rescatador por la vida. Mereces relacionarte con hombres constructivos, no con gente que no esté haciendo lo que corresponde para estar bien consigo mismo. Y no te sientas mal: no es malo que alguien (él) pase una temporadita soltero, la temporada que necesite para dejar atrás sus “mochilas”.
Maricas malas [*único epígrafe que no me acuerda a ningún ex, pero sí a mil aminemigos]. Hay gente que está enfadada con el mundo, ya lo sabes. Por otro lado, las apps son un lugar donde se emplea solo el lenguaje escrito y, a no ser que hagas un uso exhaustivo de los emoticonos, será difícil que puedas expresar el matiz emocional que le quieres dar al texto. Eso se presta a malos entendidos, de modo que quienes quieren entender mal lo tienen muy fácil. Se malinterpretan las palabras y se malinterpretan los silencios. No puedes dedicarte a contestar, por cortesía, a todos y cada uno de los mensajes que te llegan cada día diciéndote “hola” o “woof” o “guapo”. No siempre puedes proseguir una conversación para la que no tienes tiempo (porque te pilla trabajando) ni ganas (porque él no te interesa, ¡no te puede gustar todo el mundo!). La manera más fácil de resolver esta cuestión es no contestar, ya que, como dicen muchos, “No es el fin del mundo si no te contesto: esto está lleno de tíos”, aunque algunos no se lo toman nada (pero nada) bien. Los hay que insisten, insisten, insisten y no aceptan tu silencio por respuesta y hasta se enfadan si no le contestas. Sinceramente pienso que no contestar es la mejor manera de evitar malos entendidos y pérdidas de tiempo.A mí también me han dejado muchos “hola” sin contestar y no ha pasado nada. Hasta, alguna vez, nos hemos encontrado en un bar y nos hemos hecho amigos (“Me suena tu cara.” “Sí, te envié un mensaje en Grindr.” “ h, ops…” “ tranquilo, yo tampoco los contesto todos.”). si alguien quiere montarte un follón, te lo montas hagas lo que hagas. Si no le contestas, porque no le contestas; si no quedas, porque nos quedas; si quedas pero nos ueires más, porque no quieres más. Siempre montarán un circo. Solución: ¡Huye!
Enamoradizos. A la semana de haberos conocido os están mandando mensajes con poemas de amor, quieren quedar contigo porque “ están convencidos de que tú serías un hombre del que podrían enamorarse”, dicen que no quieren sexo, sino mismitos porque el sexo está sobrevalorado y, cuando tú les contestas que “ Igual vas un poco deprisa”, te espían que “ res igual que todos. No sabes comprometerte”. [*compren el libro porque en el capítulo 15, el autor explica el proceso mediante el que se construye una relación y el tiempo que conlleva. También lo que es un “amor fatuo”. Les adelanto algo: “ i crees que conoces a alguien tanto como para saber que podrías enamorarte de él tras tan solo un par de cita, es porque eres un “arrastrero” que va arramblando con todo lo que encuentra a su paso y agarrándose a lo primero que podría servirle para paliar su soledad. Nadie se enamora en dos citas a no ser que esté actuando en una película o esté muy loco. Huye de so enamoradizos. De ellos y de los siguientes grupos:
Zumbados. Siempre digo: “lo bueno de las redes sociales es que todo el mundo puede acceder a ellas. Lo malo de las redes sociales es que todo el mundo puede acceder a ellas”. ¿Quién te dice que ese tipo con el que estás discutiendo y que se siente tan ofendido no está en mitad de un episodio maníaco y, como no le atiendes exclusivamente a él, te ha montado ese espectáculo de mensajes recriminatorios? Puedes estar hablando con una persona que esté gravemente trastornada sin saberlo, no te piden un certificado de salud mental para instalarte una app de estas, así que se cuelan tanto pirados como los “cachos de carne”, que carecen de educación, modales, comprensión lectora, ortografía… siento mucho si parezco despectivo cuando lo que pretendo es ayudarte a que seas selectivo y no dejes entrar en tu vida a personas que puedan molestarte (a veces, gravemente). Son lo que, en el mundo de los foros se conocen como “trols”: esos usuarios que te envían mensajes provocadores, con intención de molestarte. A veces ellos lo hacen por simple diversión y, mientras les sigas la corriente, tú estarás cabreado y ellos en su salsa. No tienen remedio, no quieren más que joderte y, como suele decirse de ellos, lo mejor es Don’t feed the rol (NO alimentes al rol), así que ya sabes lo que tienes que hacer: ¡bloquearlos!
Chantajistas emocionales. Un chantaje emocional es una situación donde la única forma que tienes de escape de la emoción turbadora que estás experimentando es haciendo lo que el chantajista quiere que hagas. Esaemoción te la ha desencadenado el chantajista. Yo digo algo par que tú te sientas mal y la única forma de que dejes de sentirte mal es haciendo lo que yo quiero que hagas. Ejemplo: quedas con enchicho, detectas que es uno de esos que está deseando echarse novio porque se siente muy solo y, a la hor are despediros, te dice: “ahora harás lo que todos, pasar de mí y no llamarme”. Todos sabemos que, cuando te dicen que “eres como todos”, te están diciendo que eres algo malo. Te están diciendo que eres de “esos desalmados  superficiales que no miran el interior ni se toman el tiempo de conocerte, que te usan como un Kleenex durante un rato y luego se olvidan de ti!. Y que te digan eso, naturalmente, te hace sentir culpable si eres vulnerable al chantaje emocional (cosa habitual en el 80% de los gais). La única forma de escapar de esa sensación de culpabilidad es no cuando “como todos”, así que para no sentirte como un villano lo llamarás, ¡tal y como él quiere! Pronto te verás enredado en una retahíla de mensajes, llamadas y citas que no deseas y que, sin lugar a dudas, conducirá a que le digas, más tarde o más temprano, que no quieres seguir quedando. Por lo tanto y para atajar, lo mejor es que le contestes, desde el primer momento, algo como: “eso es chantaje emocional, cielo, y si a todos les dices ese tipo de cosas , no me sorprende que no te vuelvan a llamar”. Cuando él comience (que lo hará) a desbarrar y mostrarse indignado por lo que le has contestado, salte por la tangente y ¡huye!