Grindr y otros parajes

Estoy recibiendo una avalancha de quejas, lamentos y demás reportes de insatisfacción generalizada por parte de todos -sí, no es una hipérbole: he dicho todos- mis amigos homosexuales quienes parece que van felices montados en sus unicornios de una sauna a un chill pasando por un aseo público para acabar en un cuarto oscuro… o un sube a mi casa. Viven una frenética orgía y aderezan sus jornadas con festivales de corridas express pero que, en realidad, cuando me pillan por banda y se abren un poco, sólo llegan a transmitirme una profunda sensación de fracaso y de infelicidad regada con altas dosis de ansiedad, una huída para adelante de la innegable soledad urbanita que pretende dejar una estela de triunfo pero que esconde mucho miedo al rechazo. Me da a mí que está sensación viene provocada por el uso -abusivo y quizá también un uso no del todo acertado- de las nuevas tecnologías para follar: sí, amiguitos, vivís con la pantalla del Grindr grapada a la mano y las retinas llenas de fotos de pollas de desconocidos pero al final del día, tanto rabo fácil, resulta que no basta. O no basta para todos los días o ser el objeto de otro -ser usado y tirado o ser despreciado sin miramientos- al cabo del tiempo, escuece.
Comparto con ustedes, cortesía del pionero en psicología afirmativa gay en el mundo hispano Gabriel J. Martín, autor de mi biblia “Quiérete mucho maricón”, el abecé de las apps de cruising gay: (A) Analiza el contexto, (B) crea un perfil eficiente y (C) no te dejes enredar (en un próximo post, no se impacienten… o vayan a buscar el libro urgentemente).
A.- Analiza el contexto.
1.- ¿Qué busca la mayoría en esa app?
2.- ¿Vas a favor o contra corriente?
B.- Crea un perfil eficiente.
1.- ¿Eres arponero, cañista o arrastrero?
2.- ¿Tu perfil es una buena descripción de ti mismo?
3.- Tus lenguajes verbal y no verbal se contradicen?
4.- Sé asertivo y honesto.
5.- Renuévate.
C.- No te dejes enredar. (*Coming soon, en otro post).
1.- Sé constructivo.
2.- Conoce la fauna autóctona.
2.1. Obsesivos
2.2. Armarizados
2.3. Emparejados
2.4. Mentirosos
2.5. Maricas malas
2.6. Enamoradizos
2.7. Zumbados
2.8. Cachos de carne
2.9. Chantajistas emocionales
2.10 Candidatos a novio
<<Analiza el contexto.
¿Qué busca la mayoría en esa app? ¿Sexo o amistades? En ese sentido es muy importante que sepas qué tipo de citas busca la mayoría de hombres que están a tu alrededor. Mis amigos y pacientes que viven en ciudades pequeñas o en pueblos me comentan que suelen usar las apps de cruising para conocer a otros hombres gais. Ellos, a lo mejor, no se van a visibilizar en el pueblo, pero sí se dejan conocer a través de este medio y conciertan citas. En muchos casos, aparte de sexo, lo que buscan es tener con quién quedar para ir a pasar algún fin de semana a la ciudad más próxima o crear una red de amigos gais de diferentes pueblos de la comarca e ir organizando quedadas de cuando en cuando. Incluso mis pacientes que residen en países homófobos me dicen que allí se usa mucho este tipo de aplicaciones: “Todos están descabezados en las fotos, claro, pero es la forma que hay para quedar discretamente y conocerse. La mayoría tiene doble vida pero, al menos, con estas aplicaciones pueden conocer a otros gais”. Esta correlación entre la situación social de la comunidad gay y el uso mayoritario de las aplicaciones de cruising hace que debamos tener presente este dato para una mejor eficacia de la herramienta.
Ahora puedes hacerte la pregunta de si vas a favor o en contra de la corriente: si vives en una ciudad donde la comunidad se visibiliza y se relaciona en la calle, no te frustres si la gente en Grindr (y otras apps) lo que quiere es sexo porque los amigos ya los consiguen en los bares. Si vives en un pueblo y buscas sexo a saco, tampoco te frustres porque la mayoría te pida que quedéis para conoceros y charlar. No es que no vayas a encontrar lo que buscas; es, simplemente, que seas consciente de que no será tan fácil. Las apps actúan como un escaparate donde mucha gente busca mayoritariamente sexo y las reglas de juego estaban allí antes de que nosotros nos hiciéramos el perfil. Los que se dedican a despotricar sobre “lo promiscuos y superficiales que son los gais” reciben una respuesta que puede resumirse en: “Esto sirve para buscar sexo, si no te gusta, no lo uses y emplea otros medios como apuntarte a un grupo de senderismo gay”. Conoce las apps en las que creas tu perfil y sé coherente con lo que allí se mueve. Si buscas sexo, esta es una buena herramienta para ti, pero si quieres algo más, busca en el sitio correcto y no en una app, ¡y no culpes a los demás de querer sexo!
Crea un perfil eficiente. Ser arponero, cañista o arrastrero. Definimos estos conceptos.
Arponeros son los tipos que están buenísimos y ligan sólo con enseñar una foto.
Cañistas somos el resto de hombres (que vamos ligando a fuerza de tirar la caña y dar carrete).
Los arrastreros son un perfil que se acuesta con cualquiera porque está desesperado.
Según seas una cosa u otra, tu perfil se adaptará: si eres arponero, con una foto te sobra; si eres cañista necesitas más fotos y un texto atractivo; si eres arrastrero, casi ni te hará falta una foto ni texto porque te irás con el primero que haya  puesto “sexo ahora”.
Pregúntate si tu perfil es una buena descripción de ti mismo, si estás expresando quién eres. Si te gusta la montaña, sube alguna foto escalando. Seguro que si hay otro escalador en la app te dirá algo y puede que encuentres compañero de nuevas escaladas. Lo mismo con el resto de tus aficiones. ¿Eres sensual? Que tu foto desnudo esté un poco cuidada: luz, sábanas bonitas, puede que algún adorno…, muestra quién eres. Habrá a quien no le guste, pero tú estás buscando a quienes encajen contigo, no encajar con todos los que pasen por allí. Mostrarse ayuda a filtrar los resultados. Del mismo modo debes vigilar si tus lenguajes verbal y no verbal se contradicen. No puedes decir “Sólo busco amigos” y colgar una única foto enseñando el rabo tieso. Lo que digas en el texto debe verse apoyado y no contradicho por las fotos. Como si estuvieses escribiendo un reportaje sobre tu persona y le adjuntases fotos que mostrasen lo que el texto describe. Ser capaz de elaborar un perfil coherente ayuda a tener éxito.
Sé asertivo y honesto. La honestidad se entiende en muchos niveles, comenzando por el más básico, que es el de mostrar el rostro. A no ser que corras un serio peligro (cosa que sería probable en África o en el mundo árabe pero no en tu ciudad -me permito un comentario: ojo, depende de cuál sea tu ciudad…-, es bueno que muestres tu cara para dar confianza y el mensaje de que te aceptas y no estás traicionando a tu novio (o novia, que también los hay). Esa honestidad se refiere también a lo que buscas.
Si estás caliente y quieres follar, no te avergüences de tener los mismos deseos que cualquier otro hombre y dilo claro porque es mejor no andar mareando a los demás que querer parecer políticamente correcto y terminar decepcionando las expectativas que les has generado. Si tienes la posibilidad de mostrar la cara, hazlo porque ayuda a conectar y traslada el mensaje de que estás desarmarizado y que no me vas a complicar la vida haciéndome que retroceda en un proceso que yo ya tomé el esfuerzo de llevar a cabo. En último lugar, la honestidad personal tiene que ver con decir lo que uno quiere sin avergonzarse.
Recuerdo un paciente que me explicaba que todas sus citas eran frustrantes y le pedí que me enseñase su perfil. Él es totalmente pasivo (ya lo habíamos hablado), pero en su perfil decía que era versátil. Como tenía mucha confianza con él, cuando leí el texto, me atreví a decirle: “Maricón, versátil ¿qué quiere decir, que te da lo mismo que te follen boca arriba que boca abajo?”. Él se rio conmigo mientras me decía: “¡Qué bruto eres!”. Pero yo quería, con aquella broma, remarcar que su perfil era incongruente con sus preferencias sexuales. Además, su lenguaje no verbal se contradecía porque empleaba unas fotos donde daba la impresión de ser un macho empotrador cuando él era muy femenino en la cama y lo que de verdad quería era que lo empotrasen a él (todo eso lo habíamos compartido durante las sesiones). Así que trabajamos mucho su homofobia interiorizada para que venciese el prejuicio sobre que “era peor ser pasivo que ser activo” y asumir con naturalidad que si gozaba por el culo, era maravilloso que así fuera y no existía razón en el mundo por la que debiera avergonzarse de ello. Afortunadamente, aprendió a ser asertivo en ese sentido, y empezó a encontrar hombres con los que sí encajaba al cien por cien.
Otro chico me decía que sentía pánico de quedar porque tenía un pene objetivamente pequeño (menos de 9 centímetros en erección, cuando la media es de 13,5 según la Asociación Española de Andrología) y le aterraba que una vez en la cama, el otro le pusiera pegas. Así que le aconsejé honestidad. Como no se atrevía a hacerlo del todo, le pedí que solamente los días múltiplos de 3 (el 3, el 6, el 9, el 12…) pusiera en su perfil: “Tamaño de polla XS”. Cuando por fin se atrevió, ¿qué ocurrió? Que empezaron a llegarle ofertas. Se sorprendió de que tíos que estaban buenísimos le pidieran rollo. Él al principio, les insistía: ”Pero… ¿tú te has leído mi perfil?” Y al cuarto que le contestó: “Claro, maricón, por eso te escribo: porque me gustan los tíos con la polla pequeña”, se empezó a dar cuenta de que quien tenía el prejuicio con el tamaño era él, que a muchos de los demás gais no les importaba (y eso que se dice que somos muy falócratas). A la hora de escribir este capítulo ya lleva nueve meses de novio (y muy feliz) con uno de los chicos que le pidió rollo. Uno nunca sabe con qué sorpresa puede venirle la vida.
Por último, renuévate: cámbiate las fotos, escribe algo nuevo de vez en cuando para que aparezca tu foto como novedosa y vuelvas a captar la atención.>>