Intimidad

No existe nada más erótico que una noche de sexo sin penetración. Este tipo de sexo requiere de cierto nivel de creatividad en las relaciones sexuales así como la sustitución de la penetración por otras actividades eróticas. Desde compartir relatos eróticos y fantasías sexuales a probar un juguete mega moderno con mil modos de vibración y sumergible, incluso los hay específicos para parejas, o preparar una bañera con pétalos, esencias y luz de velas para dos, ... existen diversas técnicas de sexo muy erótico sin penetración, y no hablo de pasar fotos en la pantalla a toda velocidad, sino de combatir la rutina en la vida real, conviviendo entre cuatro paredes, mucha presión y relativamente pocas alegrías. En la intimidad, conviene ir desterrando la pretensión de emular las posturas imposibles de los actores porno, sucumbir a la imagen de las supermodelos, o crearse expectativas poco realistas. Háganse un favor: dejen ustedes las imitaciones. Se trata de su vida, de un sexo real que debería ser placentero y satisfactorio, con independencia de la edad o del estilo de vida que se tenga.

El sexo sin penetración sirve muchas veces como terapia de pareja, como modo de recordarles que la sexualidad ha de ser divertida, lúdica y resulta muy eficaz para mejorar la intimidad.  El orgasmo deja de ser la meta a conseguir, aunque se puede experimentar, pero no es necesario. Una sesión de sexo sin penetración ayuda a ambas partes a disfrutar del contacto mutuo sin prisas y sin objetivos que cumplir. La sexóloga y autora de “Sexo”, Laura Berman, da ciertas sugerencias. De nada.

Masaje desnudos

Suban ustedes la calefacción, desnúdense. La dama ha de dejar de serlo y sentarse sobre él a horcajadas. Puede emplearse un poco de aceite caliente para masajear la espalda y nalgas. A él, además del alivio del estrés que conlleva la práctica del masaje, le encantará la sensación de los genitales apoyados en la parte posterior de sus muslos.

Combate cuerpo a cuerpo
La lucha erótica es una forma divertida de obtener placer con rapidez (no puede competir con un “ha recibido usted una transferencia en su cuenta”, indiscutiblemente, pero mola). A la mayoría de los hombres les encanta que le pongan a prueba físicamente, en especial, cuando saben que el premio es el cuerpo de su pareja. Limítese a desafiarle a un pequeño combate de lucha libre y dígale que el ganador se lo lleva todo (lo cual es un error: díganme, ¿para qué cargar con todo el cerdo si sólo te interesa la salchicha? Exacto... Pero hoy no voy a ser cínica, disfruten ustedes mientras puedan del sueño romántico). Comenzarán aplicándose mutuamente aceite para masaje. La diversión comienza cuando los cuerpos resbalen uno sobre otro, frotándose entre sí hasta llegar al orgasmo. Quede claro que se trata de que el contacto de los cuerpos aceitosos cree la pasión erótica y aumente la percepción del sentido del tacto. Quizá se pueda recurrir a unas esposas para que él las lleve y quede parcialmente inmovilizado, y se equilibre un poco el terreno de juego. Está probado que restringir los movimientos e impedirle que pueda tocar el cuerpo desnudo y reluciente de la pareja, aumentará su excitación sexual.
Mi consejo principal, para no necesitar a los bomberos, es colocar las llaves en un lugar lejano a la cama, bien a la vista y seguro, donde se puedan encontrar inmediatamente, sin riesgo de que se extravíen… Además, tengan cuidado de no dejarle las muñecas en carne viva cuando se las quiten.
El banquete
Todos hemos visto películas que muestran escenas sexuales donde los protagonistas untan sobre sus parejas, para lamer y devorar después, botes de nada montada, mermelada, Nocilla y miel. Sin ánimo de aguarles la fiesta, les diré que la comida no está indicada para las prácticas sexuales porque la introducción de alimentos por vía vaginal puede causar infecciones. Otra consecuencia es que la piel queda muy pringosa si no se limpia bien y la ropa de cama se ensucia. Vamos, todo inconvenientes. Por esta lista de peros, no parece mala idea optar por los mil y un productos específicos para el masaje erótico, aptos para ingerirse, con olores increíbles, y sin efectos secundarios adversos.