Venus

Anoche, antes de ir a MISERICORDIA a irrigarnos con bien de aguas benditas en ese recóndito garito clandestino que por ahora sólo funciona con invitación y de jueves a sábado, aunque los feligreses, una selección de ovejas negras bien teñidas y una reunión de lo peor de las mejores familias, ya demandamos que amplíen sus sesiones a domingos, estuvimos en los Teatros del Canal viendo la recién estrenada Venus.

Resumo para impacientes: ¿Recomendable? Sí. ¿Fallos? Anoche notamos un fallo de dirección: los actores demasiado impostados por momentos, les faltaba algo de ajuste y rodaje. ¿Puntos fuertes? La historia sorprende, te conmueve y te atrapa. Además, el texto es muy bueno, hay frases de los diálogos que se podrían llevar tatuadas.

Venus es una obra sobre la fugacidad del tiempo, sobre las cosas que no se dicen, las decisiones que no se toman y las consecuencias que esto tiene. Venus habla del amor perdido, de qué pasaría si pudiésemos volver a vivirlo. Habla también de las segundas oportunidades y de cómo vemos las cosas de distinta forma a través de la perspectiva de los años y del paso del tiempo.

Cinco personajes coinciden en un café. A través de momentos y conversaciones, viajarán por diferentes instantes de sus vidas en un periodo que comprende desde los años sesenta hasta nuestros días. En una realidad donde el tiempo parece no existir, poco a poco la relación entre ellos irá saliendo a la luz hasta descubrir secretos y sentimientos que permanecían ocultos.

Venus, la primera obra de teatro escrita y dirigida por Víctor Conde (director de obras como The Hole 2Olvida los tambores o Pegados -Premio Max al Mejor Musical 2011-), es un ejercicio de teatro de sentimientos. Es, además, una propuesta para realizar un teatro de actores con un contacto muy cercano al público, donde la verdad y los procesos actorales sean las principales vías para contar la historia.
Venus propone también al espectador el reto de viajar en el tiempo sin otros vehículos que su propia imaginación y la complicidad con el juego atemporal que los actores representan constantemente. Nace de la necesidad de explorar nuevos lenguajes y retos narrativos que huyen de la fórmula clásica para investigar diferentes opciones que solo el teatro, con su planteamiento en acuerdo con la voluntad de imaginar del espectador, puede ofrecer, rompiendo así las barreras del espacio y el tiempo.

El montaje está protagonizado por Antonio Hortelano, Ariana Bruguera, Carlos Gorbe, Paula Muñoz y Carlos Serrano-Clark que darán vida a cinco personajes que recrearán un viaje por diferentes instantes de sus vidas.