El curioso caso del incidente del perro a medianoche

Anoche se celebraba en el Teatro Marquina de Madrid uno de los estrenos del año. De sexo tiene entre cero y tres por ciento. De conflictos personales, bastante y, en lo que se refiere a los motivos que pueden hacer zozobrar una pareja, muchísimo. Una función espectacular. Atentos, porque es más que recomendable.

Partiendo de la extraña muerte del perro de su vecina, el protagonista, un chico de 15 años (un magnífico Álex Villazán) con una inteligencia prodigiosa pero que sufre de un trastorno autista, decide investigar hasta dar con el asesino, necesita saber quién es el culpable del crimen. Con la ayuda de su profesora, la trama irá desgranando la intimidad de cuantos rodean al muchacho. Una madre “muerta”, un padre que hace lo que puede… La obra es una ventana desde la que comprender, aunque sea un poco, la realidad de las personas autistas.

El título, largo, nada pegadizo, de los que una se equivoca al citarlo o se olvida de él inmediatamente -ocupa demasiado espacio en mi ya perjudicado cerebro-, no me parece lo más eficaz en los tiempos marketinianos que corren pero, como suele suceder con todo menos con la maldad de las maricas malas, tiene una explicación: proviene de un comentario hecho por el detective de ficción Sherlock Holmes en el cuento Silver Blaze de Sir Arthur Conan Doyle. Y es que su argumento se inspira en la investigación de una extraña muerte, la del perro de la vecina de Christopher Boone. La obra es una adaptación sobre la exitosa obra de teatro basada en la novela del británico Mark Haddon. Un drama dirigido por José Luis Arellano y versionado por José Luis Collado que profundiza en el autismo.

Los puntos fuertes de la función son varios. Un brillante texto, porque la novela de la que proviene fue ganadora del Premio Libro del Año Whitbread 2003, el Premio al Mejor primer libro para jóvenes lectores 2005 y el Premio para Escritores de la Commonwealth como mejor primer libro 2004, la versión teatral ha obtenido, entre otros, cinco premios Tony, los Oscar de Broadway, y siete Olivier, los más prestigiosos del teatro británico. He leído que hace un tiempo que se anunció su adaptación al cine con Brad Pitt, implicado en el proyecto. No me extraña.

Un impactante show, un ritmo frenético. Un escenario cambiante con diez actores que asumen varios papeles cada uno y tan bien coreografiados que lo mismo vuelan que quedan congelados en cuadros, conformando casi una pinacoteca efímera. Un diseño de luces, efectos y visuales, sencillamente espectacular. Una magnífica producción, se percibe un presupuesto saludable y cero tacañería. El Marquina ofrece un producto a la altura de Broadway. Alto teatro, me sugiere calificarlo. El diseño de la escenografía lo firma Gerardo Vera. Esta obra, esta representación, no la han visto antes, como lamentablemente sucede tantas veces… Llena de situaciones inherentes a la esencia humana, provoca ternura y empatía desde el comienzo. Un trabajo muy coral, con interpretaciones excelentes, además de su brillante protagonista. Destacaría a Boré Buika con una óptima dicción en varios idiomas... y un físico que justifica por sí mismo ir y pagar la entrada. “La reina del off", como ya han apodado a la genial Carmen Mayordomo, que arranca risas y que nos deja con ganas de más, como siempre. La sinceridad del personaje de Ed, el padre, encarnado por Marcial Álvarez..., y Eugenio Vilota, Lara Grube, Mabel del Pozo, Anabel Maurín, Alberto Frías, Eva Egido.

Cuándo: Martes a domingos. A la venta hasta 14 oct

Dirección Calle Prim, 11.28004

Precio 14-30 €

Horarios: Mar-vier: 20:00 h. Sáb: 17:00 h y 20:15 h. Dom: 18:00 h

Teatro y danza, Drama