Los niños y el divorcio

Tras mi experiencia como hija de padres divorciados, madre de hijos de padres divorciados y redactora de decenas (si no son cientos) de sentencias de divorcio, separación o modificación de medidas, me gustaría escribir una especie de decálogo de lo que NO decir a los niños. Nunca.

Si bien la red está llena de despropósitos y de bazofia, a veces, topamos con auténticas joyas, con perlas de sabiduría que no pasan desapercibidas. Por favor, lean este hilo que ha escrito una tuitera Lady Crocs @ladycrocs

1. “¿Con quién quieres ir, con papá o con mamá?” Esa pregunta me la hicieron cuando tenía ocho años y aún retumba en mi cabeza. Esa decisión la toman los adultos, no los niños; y deben hacerlo en función de sus circunstancias y en beneficio del niño.

Si le preguntas eso a un niño, a bocajarro, puedes crear una especie de sentimiento de lealtad hacia uno u otro, lo que le generará un conflicto interior. ¿Os imagináis que os lo pregunten a vosotros de vuestros hijos? “¿Con quién te quedas, con María o con Juan?”

2. “Papá/mamá me ha demandado para que nos divorciemos”. Si se comunica la decisión de esa forma se está culpabilizando a uno de los progenitores de haberla tomado y se está orientando lo que debe sentir el niño. Se les debe informar, pero con cariño y de modo aséptico.

Yo soy más partidaria de decir cosas como “ya nos somos novios y preferimos vivir cada uno en otra casa”, o bien “hemos dejado de entendernos o compartir las mismas cosas”… Pero nunca focalizarlo en uno de ellos.

3. “Papá/mamá nos ha abandonado”. Esta frase es demoledora para el desarrollo emocional de un niño. Si el adulto se siente así, que supere el duelo, pero no se puede pretender compartir un sentimiento de ese calibre con alguien que tiene un referente claro en ambas figuras.

Aunque se sienta que el otro progenitor es un mal bicho, es una idea o sensación que tendrá que compartirse con amigos, padres, psicólogo o la almohada. Si el niño debe descubrir que es un mal bicho, que lo haga él solo. Al fin y al cabo no deja de ser una apreciación subjetiva.

4. “Tu padre/madre me hacía… me decía…” Los motivos o conflictos de la separación es algo que no deben saber los niños. Cuando crezcan y pregunten, si se quiere se comparte la información, mientras sean niños no debería hablarse mal del otro progenitor.

El cuidado y asistencia de los padres es un derecho-deber. Se debe disfrutar, pero también es una responsabilidad que debe asumirse ¿cómo podría efectuarse correctamente si el niño va a casa de quien piensa que es o ha sido un monstruo con su otro progenitor?

5. “Yo lo haría, cariño, pero tu padre/madre no quiere”. Si hay discrepancias entre los padres sobre alguna decisión no debería comunicarse así a los niños, muchísimo menos si hay separación por medio y un conflicto latente, porque genera resquemor del niño sobre la otra persona.

En caso de conflicto sobre algún tema creo que es mejor decirles de modo objetivo que no estáis de acuerdo en ese tema y que lo estáis hablando para solucionarlo del mejor modo posible, sin culpabilizar y sin involucrar al niño.

6. “Eso díselo a tu madre/padre”. No, no creo que los niños sean quienes deban comunicar alguna controversia existente entre los padres. Creo que es mejor contestar algo del estilo “bien, ya lo hablaremos papa/mamá y yo y a ver qué solución tomamos”.

7. “Voy al juzgado porque…”. Esta información, al igual que las palabras “demanda”, “denuncia”, “abogado”… y demás términos legales los niños no tienen por qué escucharlas ni conocerlas. Solo en el caso de que tengan que acudir al juzgado para declarar.

En esos casos, creo que lo mejor es intentar anticiparles cómo es el edificio, dónde van a contar su historia (“declarar” no, es demasiado técnico para ellos), con quién hablarán… incluso hacer un teatrillo con playmobils en casa con los distintos personajes.

También me parece muy importante quitarle hierro al asunto, que no sienta que su declaración es trascendental para el orden mundial (para un niño es eso precisamente el desarrollo de su vida en la familia). “Tú vas y cuentas lo q te parezca, respondes lo que consideres”. Y punto.

8. “Tu madre/padre no nos quiere”. No, eso no se le puede decir nunca a un niño. Puede q ya no te quiera a ti, y puede resultar dolorosísimo q así sea, pero no le digas una cosa a sí a tu hijo jamás. Seguramente su progenitor sí le quiera y, en caso contrario, que lo descubra él.

9. “No puedo porque papá/mamá no me paga la pensión”. Los problemas económicos de los adultos no deberían compartirse con los niños, si ese problema se origina por la conducta de uno de ellos con mayor motivo. Si fuera así, que lo descubra el niño con el tiempo.

10. “Nos ha dejado por otro/otra”. Insisto q los motivos de la separación no deberían comunicarse a los niños, pero este en particular en menor medida porque ese “otro/otra” puede acabar siendo el padrastro o madrastra del niño y tener una mala percepción de esa figura no procede.

La tentación de intentar vender al presunto culpable de una crisis matrimonial como un villano a quien abatir puede resultar muy sugerente, pero nada recomendable. A un progenitor lo que le debe interesar es el bienestar de sus hijos, estén con quien estén.

Si esa otra persona hace feliz al otro progenitor es positivo porque estará más feliz con sus hijos; si sus hijos van a pasar horas con esa persona, es positivo que la perciban como alguien que aporta, no quita; si esa persona es un mal bicho, es cosa de su actual pareja.

Soy plenamente consciente del dolor y sufrimiento q puede llegar a haber tras una crisis de pareja, máxime cuando hay hijos por medio. Pero es nuestra obligación mitigar ese daño en ellos. Van a pasarlo mal, hagamos lo q hagamos, pero de nosotros depende el tiempo y la intensidad.

No he sido exhaustiva, sé q hay mucho más; tampoco puedo pretender ser lo q no soy: psicóloga; simplemente me he limitado a dar unas pequeñas pautas, basadas en lo q me hubiera gustado q mis padres hicieran, en lo q me gustaría ver en los juzgados y de lo q yo intento con mi vida”.