Menudo “gol”

Nunca mezclo mis redes sociales y este blog, porque en ellas lo mismo me quejo de una subida de impuestos, que condeno la tauromaquia, la caza o el maltrato animal. Pero como hay un asunto candente, el de la prostitución, ese supuesto “gol” que se le ha colado al Gobierno, con la inscripción de OTRAS (Organización de Trabajadoras Sexuales), hoy he compartido un par de artículos que creo que que aportan un ángulo distinto, una postura que se aparta del guión, con la que parcialmente comulgo porque arrojan luz e inciden sobre determinados matices de esta realidad que no se han manejado por los medios convencionales ni por los políticos. Lo cierto es que tengo pensamientos encontrados al respecto de cómo debería regularse, pero a nivel ideológico siempre he sido clara: no a la prostitución. No a la trata. Así que si esperan que aplauda a los puteros, dejen de leer desde ya.
 
 
Su fragmento álgido para mí es:
Si se legaliza la prostitución, estaríamos enviando a este sector a todas las mujeres españolas; porque, mañana, cuando una mujer se quede en paro, en un país con más del 20% de desempleo, y vaya a solicitar una ayuda social, le dirán: “Mira, guapa, déjate de pedir tantas ayudas sociales y métete a puta, que ahí sobra el trabajo”. No, las mujeres libres no se meten a putas y la gente que se dice de izquierdas no puede defender la explotación sexual de las mujeres con los mismos argumentos que Ciudadanos. Si defiendes legalizar la prostitución, en lugar de derechos económicos para que ninguna mujer se vea obligada a ser puta, estás en el bando de los proxenetas, no en el de las putas.”
 
Otro de los artículos, Puteros en primera plana. Ha ocasionado un comentario al que no voy a responder en mi muro sino aquí:
Juas, Eva Roy, en el comentario a tu post anterior te dije que como sigamos asi al final la culpa de que haya putas iba a acabar siendo de los clientes, 😂😂😂😂😂. No han pasado ni dos horas y ya en este articulo a los clientes los llamáis puteros o prostituidores 😂😂😂😂. Lo de puteros, como acepcion en general, pues vale, pero prostituidores? Me parece absolutamente patético que se intente culpabilizar al cliente y responsabilizarle de la existencia de las putas…. Mas del 90% de las putas por lo menos en España y Europa son mujeres libres que eligen ese medio de vida… cual es el problema? Sabes que el 60% de los puteros son hombres casados? Te has preguntado por que? Por que os gusta estigmatizar a los que difieren de vuestras reglas morales? Te has planteado que a muchos a lo mejor nos parecen mucho mas denigrantes otros profesionales como por ejemplo el abogado que decide defender a un violador probado? O a un pederasta confeso? Quizás algunos pensamos que por ejemplo el periodista que publica una noticia a sabiendas que es falsa tiene peor catadura moral que la fulana que se acuesta con quien le de la gana porque le da la gana? Quien fija los limites de la moralidad?
Mi respuesta:
En un comentario tuyo previo te definiste como politoxicómano. Yo no consumo drogas, nunca he probado las drogas. En éste, te desmarcas con tu apoyo a los puteros, te defines como pro-prostitución. A mí pocas cosas me revuelven tanto como la trata de personas.
No te conozco y me parece que nuestras ideas nos convierten en personas totalmente distintas y con modos de vida y creencias antagónicas a excepción, quizá, de que coincidías, recientemente, en condenar la tauromaquia y augurar a semejante atrocidad un corto recorrido.
En un sentido profundo y siendo realista, es un axioma que todo trabajo es prostitución. Las personas nos vendemos. Damos nuestro intelecto o nuestra fuerza física, nuestro talento o nuestro tiempo, por el vil parné. Todos nos alquilamos por dinero. Pero, siendo ese postulado muy sólido, no me parece admisible trasladarlo al tema de la prostitución de mujeres.
Que haya universitarias que se abren de piernas a cambio de una raya o que se dejen dar por el culo para ahorrar y comprarse una cartera de LV, es cierto. Pero esas chicas representan un porcentaje ínfimo. No es realista: no representa la gran masa de problación femenina prostituida que sufre las mayores vejaciones a cambio de un importe muchas veces miserable. Y sí, me atrevo a decir el importe porque como vivo donde vivo, resulta que me veo en la cola de McDonnald’s con dos chicas nigerianas que están con el tacón de metacrilato en Montera, o bajo con las bolsas del súper y recibo una frase aislada, entre un viejo desdentado y sucio que regatea con la muchachita del Este: “Sí, sí, los 30€ completo incluye felación”. Toma ya, han subido: hace dos años oí que era 24€; ella no habla español pero la pobre sabe las palabras técnicas… Son retazos de mi vida, conversaciones que oigo, escenas que veo. Esto no me lo cuentan ni lo leo. Las miro de reojo, con mezcla de pena y de curiosidad. Ahí están, noche y día, pasando un frío que pela, en cuclillas aprovechando las rejillas del metro porque sube algo de aire caliente para estar ahí, defendiendo su metro de acera. Y en verano… pues con un calor de cojones, aguantando horas y horas a que alguno se quiera subir con ellas a un cuarto sórdido de las calles aledañas (verdadera causa de que no se pueda terminar de eliminar la prostitución de la calle Montera: da igual que coloquen cámaras, da igual que haya redadas, da igual que los vecinos monten operativos y denuncien, da igual que abran un Salvador Bachiller, un Dunkin Donnuts, un Tapas, un McDonnald’s y hasta una Comisaría de Policía: si no se van las putas es porque hay varios hostales que tienen habitaciones para follar y las ocupan las 24h del día, en alquileres de treinta minutos). Cada vez son chicas más jóvenes. Todas están controladas. Las vigilan sus chulos. Por eso no se permiten sentarse ni cinco minutos, a pesar del dolor de pies que deben sufrir con esos taconazos de plástico chungo, ya no digamos darse una vuelta, o irse… Y no vamos a hablar del Polígono Marconi, o de zonas donde se juegan la vida cada minuto.
No, no voy a permitir que se trate de aplicar una demagogia tan barata.
Yo no critico la moralidad de nadie, faltaría… Nunca he juzgado a ningún adulto por sus opciones sexuales, como no he tolerado que me juzguen por lo que hago con mis bragas (salvo si es para avisarme de rebajas en La Perla, en ese caso, sí admito sugerencias). No desvíes el tiro: aquí nadie está valorando moralmente a quien tenga más o menos número de encuentros sexuales, no me he puesto nunca contra la promiscuidad. Allá cada cual. Tampoco valoro la infidelidad conyugal: si alguien sabe que no cabe emitir juicios porque todo depende de qué lado del triángulo ocupas (puedes ser la que engaña, la engañada y la amante… ¡a la vez!) Esto va de otra cosa. Lo que condeno es el tráfico de personas y la esclavitud sexual.
 La mujer prostituida está siendo utilizada, denigrada y violada porque, como bien dice el artículo: La que decide serlo es por la necesidad. Es la pobreza la que habla. No se es libre de elegir -aún en democracia- cuando se está en la miseria. Y el cliente es el que la fomenta. Y sí, suscribo que hay que sacar la foto del putero y que hay que llamarles puteros, no clientes, clientes son los de El Corte Inglés. Y también suscribo que hay que multar al que se pilla el par de deportivas falsas o la colonia falsa o el bolso falso al mantero. Porque el mantero necesita comer de alguna manera. Si mi amigo Fulano, que es licenciado en Económicas, tiene un ático y un coche y los papeles en regla, se pone de mantero mañana, te diría que lo hace porque quiere. Pero el senegalés de turno, no. Y con las putas, es igual.
No se te ocurra, en mi muro, insinuar que si un señor casado se va de putas es por culpa de su mujer. ¿Por qué un casado se va de putas? Ahora el copio-pego, lo que imagino que me vas a responder: “Porque su mujer no le da en casa lo que le gusta, y claro, el pobre se ve forzado a irse a la calle a buscarlo“. Y ahora yo te respondo: “Y una mierda”. Nunca es por eso. Se va de putas porque es maricón (pero no lo confiesa. Unos se van de putas a que les metan dedos por el esfínter anal… y una puta, va y se los mete y no necesita verla nunca más… y se libra de sentir vergüenza de necesitar un estímulo prostático, y pongo link a un plug anal, muy idóneo cuando se experimenta o si se tiene este tipo de apetencias. Otros, se inventan reuniones para irse a chupar rabos de adolescentes a los cuartos de baño de las estaciones… o a que les coma el ojal un señor con barba). O no está enamorado y es tan cobarde que no se divorcia y se toma el sexo de pago como una vía de escape “no tan grave como tener una amante, que eso ya es tener una relación, a la puta le pago y no hay nada más“. A mí eso me parece un juego tramposo que no tiene ni puta la gracia: son simples malas personas sin palabra, sin capacidad de estar a la altura de su compromiso de fidelidad (nadie se casa obligado en nuestro continente -dejemos que en unos años, hasta eso no lo arrebaten los que nos están invadiendo-). Otros se van de putas porque son unos hijos de la grandísima que disfrutan con el sometimiento de un ser humano, quieren practicar humillaciones o prácticas tan violentas que ninguna mujer, salvo una absolutamente privada de libre consentimiento (es decir: en estado de necesidad), tragaría hacérselas. ¿De verdad te crees que “son libres” las chinas sin pasaporte que mantienen encerradas durante meses en pisos, sin salir a la calle, sin hacer otra cosa que recibir palizas y ser violadas cuarenta veces en un día en una habitación mugrienta? Me niego a utilizar el término “servicios”, porque “servicios” suena bien, suena a que no pasa nada, suena a que nadie sufre por hacerlos. Otra situación, que a los varones les cuesta mucho admitir: muchos señores que no logran empalmarse (se denomina impotencia) porque se drogan tanto que aquello no sube ni con grúa… o porque beben hasta casi no ver, con lo que su polla está desinfladita… y claro, la puta no sólo no se va a quejar de que la deje a medias, es que lo va a agradecer: “me pagan solo por hablar“, dicen algunas; claro, ¡no te jode! Ya tienes ahí la razón de tanta charla: sin polla no se folla, amigo. Otros son simples tarados sin diagnosticar que demandan prácticas parafílicas que no son del agrado de nadie que no sufra su misma patología (por lo que, como bien se dice en los dos artículos, recurren a pobres mujeres que, para poder subsistir, se dejan vejar y torturar, aunque se sientan asqueadas, violadas, injuriadas y vejadas en lo más hondo).
Hay que ser muy despreciable para agarrarse a la anécdota de “hay putas de lujo que deciden ser putas” para justificar la explotación sexual de las personas.
Por cierto, condeno más que tú seguramente a los pederastas. En un Estado de Derecho se garantiza el derecho a una defensa y la presunción de inocencia. Eso, por mucho que nos joda, hay que garantizarlo para todos. Incluso para delincuentes reincidentes, confesos y autores de crímenes de lesa humanidad. Hasta que no hay sentencia, presunción de inocencia, repito.