Deep inside

 
Vamos a ir bastante al grano, háganse a la idea, queridos lectores. Lo prometido es deuda y aquí me tienen, retomando los consejos de un chapero acerca de cómo realizar una buena penetración. El contexto es el sexo anal gay, lo digo para que nadie se sienta desubicado y les prevengo: no esperen hallar en estas líneas las rimas de Bécquer. Obviamente, ciertas recomendaciones sobre dilatación y penetración, sirven para cualquiera, lo digo porque todos los humanos y todas las humanas, como dirían los followers del Coleta y demás acólitos de la absurda duplicidad discursiva, tienen un esfínter anal. En definitiva: el fragmento procede del muy recomendable manual de Gabriel J. Martín, Quiérete mucho maricón, por favor, no se cierren en banda, no es un post sólo para gays. Es un post sobre sexo anal, apto para cualquiera que lo practique.
El escort se llama Mario y da cinco consejos para “penetrar de una manera poco dolorosa”. Exacto, amigos, amén de razones estéticas, por abreviar, el sexo anal merece la desconfianza y el rechazo que genera porque duele. Por más que en el fragor del polvo, el portador del pene erecto con tal de enchufarlo a toda costa por la retaguardia, jure que va a ser la Gloria, no se lo crean: la persona pasiva (penetrada) las puede pasar canutas, pero canutas. Así que, con esta frase, que adelanta acontecimientos la mar de terribles, creo que empieza bien.
<<Primero recordarte que para que puedas penetrar de una manera placentera has de saber que el culo no se abre de golpe como si fuera una puerta con célula fotoeléctrica, debe llevar su tiempo y es un trabajo que el encargado de penetrar debe asumir.
1. Trata de que exista una bonísima (él escribe buenísima, pero me permito la licencia y lo corrijo) lubricación en el ano. Esto es lo más importante para comenzar una buena penetración. Esta lubricación la puede obtener comiéndote bien el culo que te vas a follar y ahora se extrañan de que me dé mucho asco dar besos para saludar, y más desde que la barba se impuso y yo visualizo kilos de restos fecales entre los pelos que pinchan como alambres en mi impoluto rostro. Suele ser lo más efectivo y rápido aunque también puedes ayudarte siempre con el lubricante. La saliva es el mejor lubricante que hay, pero para asegurarte que está bien húmedo, ayúdate con lubricante al agua (este muchacho recomienda también el lubricante con base de silicona. Yo aquí, quiero puntualizar: si después se va a practicar penetración, usen sólo lubricantes con base agua, porque el de silicona -que aporta mayor lubricación, cierto-, rompe los condones y eso sí que es una tragedia).
2. Estimula la zona anal. Esto es, utilizando tu lengua o bien con tus dedos. Lo debes hablar con la persona a penetrar porque a veces duelen más los dedos que la propia polla. En cualquier caso, juega y haz que tu pareja desee ser penetrado, lo que hará que su estimulación psicológica lo ayude a comenzar la dilatación.
3. No pretendas meter la polla de golpe. Es un error que puede causar lesiones en el ano; corte de rollo y se acabó -se lo decía yo antes-. Trata de ir haciendo toques en el ano y metiendo poco a poco la polla en el culo; poco a poco, pero sin retroceder.
4. No tengas prisa. Una vez ya esté toda la polla dentro de tu pareja, tómate tu tiempo con ella dentro y sin moverte. Trata de besar o acariciar a tu pareja mientras le das tiempo a que su culo se vaya relajando y abriéndose progresivamente, hasta que la musculatura de su ano esté mucho más suelta.
5. El placer está en los recorridos hacia dentro y hacia afuera. Trata de que el roce de la polla abarque todo el recto de tu pareja, no te quedes pegado al ano como si fueras un conejo, procura que haya recorrido. Muévete en muchas direcciones y ángulos… y disfruta.>>
“La ansiedad y la vergüenza son muy malas compañeras de cama, sácatelas de encima lo antes posible”. Gran consejo. Al hilo de estos trucos, el autor ofrece una ficha con el impagable título: “Aprende a relajar tu culito” que merece un artículo en sí. Además de calor, tengan paciencia.