Cortesanas, sus trucos

La lectura de textos de la literatura erótica universal resulta, además de muy ilustrativo, verdaderamente impactante. No me refiero a los choques culturales entre India y Europa, o a la obvia obsolescencia que el transcurso de tantos años evidencia. Experimento más sorpresa al comprobar que, a pesar de mediar siglos, existen ciertas verdades plenamente universales, y que las mismas reglas y pautas de conducta se mantienen tan vigentes.
Leí un fragmento de Ananga Ranga que creo que merece la pena reproducirse aquí. Espero que lo disfruten y sepan abstraer la información valiosísima que incorpora, a pesar de la distancia.

Nota previa:

CORTESANA: nombre femenino
Prostituta, especialmente la que tenía cultura y modales refinados.
Aunque ninguna de las rameras culturalmente distinguidas (otra acepción de la palabra cortesana) va a optar al Nobel, sí se tiran a señores que lo han obtenido. Muchas de las salen cargadas de joyas y de phoshop cada miércoles en la revista ¡HOLA! podrían ser consideradas así, y ya hacían estragos en la antigüedad, como van a poder deducir de este fragmento. Hagan un ejercicio de identificar algunos de los señores y señoras del papel couché nacional y extranjero, según lean. Se van a reír lo más grande.

ACERCA DE PORQUÉ UNA CORTESANA RECURRE A LOS HOMBRES, DE LOS MEDIOS PARA ATRAERSE AL HOMBRE DESEADO Y DE LA CLASE DE HOMBRES QUE CONVIENE ATRAERSE.

Al relacionarse sexualmente con los hombres, las cortesanas se procuran placeres sexuales y, al mismo tiempo, los medios para subsistir.
Cuando una cortesana acoge a un hombre impulsada por el amor, su acción es natural, pero si se dirige a él para ganar dinero, entonces la acción resulta artificial o forzada. Pero incluso en tal caso, se comportará como si realmente le ama, puesto que los hombres prefieren a las mujeres que una la impresión de que les aman.
Al dar a entender a un hombre que le ama, la cortesana demuestra encontrarse totalmente libre de avaricia y, con vistas a un futuro crédito, se abstendrá de obtenerle dinero por medios desleales.
La cortesana, una vez bien vestida y engalanada, permanecerá sentada o en pie en la puerta de su casa, y sin ponerse demasiado en evidencia, mirará hacia la calle de manera que puedan verla los transeúntes, ya que, en cierto modo, no es más que un objeto expuesto a la venta *hoy día, en ciudades como Amsterdam siguen ejerciendo expuestas como mercancía tras las ventanas.
Ha de buscar la amistad con personas que la ayuden a que surjan enemistades entre los hombres y otras mujeres.
Ha de conseguir esas amistades con vistas a solucionar sus propios problemas, a hacerse rica, a defenderse y prevenirse contra los malos tratos e insultos por parte de gente con la que puede haber tenido discusiones por una u otra razón.
Tales personas son los:
Guardias o policías de la ciudad, Oficiales de los juzgados, Astrólogos, Hombres pobres e interesados, Sabios, Profesores de las sesenta y cuatro artes, Confidentes, Parásitos, Bufones, Mercaderes de flores, Perfumistas, Comerciantes de líquidos espirituosos hoy día, hosteleros, Lavanderos, Barberos hoy día, muy de moda, Mendigos,
Y todas cuantas personas puedan serle útiles para el objetivo que persigue.
Los hombres a los que una cortesana ha de cultivar con el único fin de ganar dinero, son los:
Económicamente independizados, Jóvenes, Libres de todo lazo, Representantes del rey que tienen autoridad, Que se han asegurado unos medios de exigencia libres de dificultades, Que poseen fuentes ciertas de ingresos, Que se creen hermosos, Que gustan de vanagloriarse, Eunucos que pretenden hacerse pasar por hombres Hoy día, los gayers que se casan con las modelos más guapas para no pagar vientre de alquiler y de paso ocultar su opción sexual es tan larga que no puedo poner tantos links, Que son liberales por naturaleza, Que son hijos únicos y sus padres son ricos, Valientes, Que detesta a sus iguales, Ascetas que están interiormente atormentados por el deseo, Antiguos amigos.
Además, tanto por interés de su reputación como por amor, se dirigirá a hombres dotados de excelentes cualidades, tales como:
Los hombres de ilustre estirpe, que conozcan bien el mundo y hagan cosas convenientes en épocas adecuadas. Los poetas. Los narradores de grandes historias Hoy día se llaman novelistas. Los hombres elocuentes.
Los hombre enérgicos, diestros en las diferentes artes, que sepan prever el futuro, dotados de gran poder de perseverancia, de firme devoción, libres de cólera, liberales, amantes de su familia y que gusten de todas las reuniones de sociedad, al corriente de los distintos deportes, exentos de cualquier enfermedad, de cuerpo perfectamente constituido, robustos, no entregados a la bebida, infatigables en los ejercicios del amor, sociables, que amen a las mujeres y que atraigan a los corazones de éstas, aunque sin entregarse a ellos totalmente, poseedores de medios de existencia independiente, libres de envidia y, finalmente, libres de sospechas.
Ésas son las buenas cualidades en un hombre.
La mujer, a su vez, ha de distinguirse por las características que siguen:
Ha de ser bella, amable y poseer en su cuerpo signos de buen augurio.
Se complacerá con las buenas cualidades de los demás y tendrá afanes de riqueza. Se deleitará con las uniones sexuales que resulten del amor, tendrá un espíritu firme y, en lo que se refiere al goce físico, estará en la misma categoría que el hombre.
Deseará siempre adquirir experiencia y saber, estará libre de avaricia y sentirá en todo momento inclinación por las reuniones de sociedad y por las artes.
Las cualidades generales de todas las mujeres son las siguientes:
Inteligencia y buen carácter. Maneras agradables y conducta regular. De natural agradecido, previsión del futuro antes de emprender nada; actividad, buena presencia, conocimiento de los momentos y lugares convenientes para cada cosa, lenguaje correcto, sin risas groseras, ni maldad, ni cólera. No ha de ser avara, ni tonta, ni estúpida. Conocerá los Kama Sutra. Y diestra en las artes relacionadas con éstos.
La ausencia de alguna de las cualidades antes descritas constituye los defectos de las mujeres.
Según el Vatsyáyána, el deseo de la riqueza, la búsqueda del bienestar y al amor son las únicas causas que impulsan a las cortesanas a unirse a los hombres.
A pesar de eso, jamás una cortesana sacrificará el dinero por amor, puesto que el dinero es lo primero que debe desear, aunque, en casos de miedo y otros, tenga en cuenta las cualidades y la fuerza del amante.
Además, pese a que un hombre la invite a unirse a él, no consentirá enseguida puesto que los hombres tienen gran tendencia a menospreciar lo que fácilmente consiguen.
Como recopilatorio:
Cuando un galán se presenta en casa de la cortesana, ésta ha de obsequiarle con una mezcla de hojas y de nuez de betel, guirnaldas de flores y ungüentos perfumados. Luego, mantendrá con él una larga conversación, al mismo tiempo que demuestra su destreza en las artes. De igual manera, le ofrecerá regalos de amor, intercambiará con él distintos objetos y, al propio tiempo, demostrarle su experiencia en las artes sexuales. Una vez se ha unido de esta forma a su amante, la cortesana estudiará la manera de resultarle simple agradable con dones amistosos, con una amena conversación y con su habilidad en las distintas formas de goce.
He utilizado cursiva para las recomendaciones que si no las dijera el famosísimo texto las podría haber dicho una abuela nonagenaria. De nada.
Si se portan bien, próximamente les diré qué mujeres resultan fáciles de conquistar para los hombres. La lista da entre miedo y risa, pero es cruda verdad.