La vida no es un lugar seguro

Por enésima vez (cobro por ello, pensarán mal, como hago yo, y acertarán. Mola acertar. Bueno, y amarga un poco la verdad) les voy a dar mi más sincera recomendación: vayan a ver “La vida no es un lugar seguro”. Me quedé impresionada, para bien: qué tremendo el texto, qué sorpresas depara cada historia… Sí, muy bien para variar. Y les recomiendo esta obra de teatro a pesar de que no es cómoda de ver. Ni amable. Es irreverente, dura, profunda, irónica, divertida, mordaz, provocadora… No sé si vieron Relatos salvajes, una película que yo he visto cuatro veces, y las que me quedan, esta obra sería algo parecido. También cabe compararlo a una peli porno: loops inconexos y autoconcluyentes que se suceden hasta llegar al tiempo mínimo homologado para considerarlo un largometraje, en el caso del cine X, y en “La vida no es un lugar seguro” con una duración apta como función teatral.

Son historias tan jodidas, tan bien resueltas por los actores (algunos asumen varios personajes), con picos de drama que fluyen con mucha solvencia hacia el humor negro, hacia los lugares comunes donde solemos estar bien cómodos… hasta que llegan ellos y nos descolocan, nos arrancan casi la lágrima. Pero la comedia llega tan al límite que las carcajadas se debían de colar en la sala vecina.

No les adelanto casi nada porque no está en mi ánimo hacer spolier (porque me partirían las piernas, son muchos actores, productores, etc…). Se pasan por el mismísimo arco del… ciertas normas muy convencionales, como el asunto de asignar los roles femenino y masculino a mujeres y hombres respectivamente. El Destino es la narradora del prólogo, los entreactos y el epílogo, Verónica Antonucci: “Mi personaje es hilo conductor de las diversas historias, y siempre tiene una moraleja que compartir con el público”. Tras su: “La vida sencillamente nunca ha sido, no es y nunca será un lugar seguro”, me miró fijamente, se me acercó -yo me sentaba en primera fila- y me auguró que me atropellaría un coche al salir del teatro. A ver, acertar no acertó, pero me está atropellando la mismísima vida en estas dos semanas.

Una madre, madre mayor típica de toda la vida, la encarna un señor con barba. Y, al cabo de un par de minutos de escuchar su diálogo, esa conversación con su hijo, acabas viendo una madre “normal” que habla por teléfono con su hijo.

Pregunto a Pablo Aguinaga, Javier Lorenzo y Sergio Aguinaga, los autores, por los puntos fuertes de la obra y las razones por las que la recomendarían: “Lo primero decir que no se la recomendaríamos a nadie que no esté preparado para algo bastante diferente a lo que ve en la cartelera del off del Teatro Lara (y de lo que no es el off). La obra es muy irreverente e incómoda. Aunque utilizamos mucho humor, las historias que contamos son muy bestias y bastante crudas. Se puede definir como una comedia negra, pero tiene mucho de crítica y de sátira también. Queríamos que la gente se riera, pero también que se sintiera un poco culpable al haberse reído”. Tal cual, oigan.

Sobre cuál era la idea original, de dónde surge el texto y qué referentes tuvieron: “Hace años hicimos una obra que se llamaba “Recursos Humanos”, y encontramos un tono y una manera de contar historias que nos gustó. Era una crítica al mundo laboral que tenía ese punto ácido, mordaz y negro que conseguía llegar a la gente. Luego quisimos seguir con esa manera particular de contar historias y apareció “La vida no es un lugar seguro”. Creo que el título define a la perfección la obra. Teníamos la necesidad de hablar de lo que pasa cuando la vida te ofrece su cara más cruel y de que siempre (¡oh, qué casualidad!) ocurre en el peor momento posible. La idea era hacer una comedia negra inglesa, pero a la española y mezclar géneros. Las fuentes de inspiración son muchas y muy variadas: José Luis Cuerda, Charlie Brooker, Hitchcock,  Monthy pyton y Chicho Ibáñez Serrador, por decir unos pocos. Mención aparte merecen Steve Pemberton y Reece Shearsmith, genios y creadores de Psychoville e Inside number 9.

¿Cuál es el recorrido de “La vida no es un lugar seguro”?: La obra ha estado en el Teatro Lagrada, sala AZarte y ahora en el Teatro Lara. Y estamos buscando teatros en España para que pueda girar, aunque somos realistas y conscientes de lo que hay: la vida como el teatro nunca ha sido, no es y nunca será un lugar seguro. 

Pude preguntar a varios de los miembros del reparto acerca de sus personajes:  

Como hijo de esa mamá barbuda de la que les hablaba antes, Rodrigo Antonucci encarna a Teo, quien mantiene una conversación telefónica a altas horas de la madrugada con esa madre, a la que vamos descubriendo y que es, sencillamente, tremenda: “Mi personaje es un chico que tiene que contarle algo muy importante a su madre y no puede esperar. Teo empieza asustado y nervioso por lo que tiene que decir pero, a medida que la conversación se desarrolla, su estado pasa por varias fases”.

También habla Joserra Fudio: “Mi personaje es la madre, una madre muy peculiar. Es egoísta pero a la vez reclama la atención de las personas que están a su alrededor, aunque ella es incapaz de prestarla. Se enfrenta a una llamada de teléfono con su hijo en un momento inconveniente para los dos”. Inconveniente es que te llegue el cartero cuando has salido; esto, créanme, es otra cosa. Ella es muy: “Aunque tu padre me dijo que nunca en la vida te lo dijera yo creo que ya va siendo hora de que te enteres”…

Una de las escenas más impactantes se titula Remember, donde Javi Ruiz hace de padre: “Emilio es un bala perdida en todos los sentidos, lleva perdido desde que eran joven viviendo una vida muy al límite, y eso le ha llevado a estar anclado en el pasado y “descolocado”. Quizá sea ésa la palabra, pero eliminando el prefijo… En la misma escena, Edu Páramo comenta sobre su personaje: “Equis es introvertido, retraído, responsable y estudiante sobresaliente. Empieza la escena disgustado con su padre, que es un desastre y muy diferente a él pero medida que va hablando con él todo cambia…”. Y cambia de un modo desgarrador. Uno de los puntos de giro más dramáticos y mejor gestionados que he visto. Quizá con una frase de Equis, lo entiendan: “¿Papá te acuerdas de la última vez que hablamos de lo que pasaba en el colegio, cuando te conté lo que me hacían los otros compañeros? Por eso le tengo miedo a la gente”.

Un momento muy emotivo discurre con: “Cuando uno es padre y quiere tanto, no hace lo mejor ni lo correcto, sólo quiere y punto” y -continúa Javi Ruiz-, también resuelve ciertas incógnitas la frase: “Por qué crees que toma esto tu padre… porque le ayuda… le ayuda a olvidar”.

Miren, si sigo contando detalles, voy a terminar malamente… Para conocer al resto de personajes e historias vayan a ver “La Vida no es un lugar seguro”. Todavía quedan 2 funciones en el Lara.

Los martes a las 20:15.

No es que me haya gustado a mí, es que la obra, gusta.