El hilo

Entre el Orgullo y los miles de cachas de provincias y de señores fornidos de allende los Pirineos, las calles están on fire y yo ando un poco o muy mareada… pero no del todo, porque no se me pasa por alto la noticia de que los de la Manada ya están de picnic. Y al respecto de esta resolución judicial, no exenta de reacción de la ciudadanía, me gustaría pedirles que se leyeran este artículo clave, imprescindible para entender lo incomprensible.

Me declaro muy fan TowandaRebels desde aquel vídeo “Hola putero“. Nuevamente, certeras, analíticas y demoledoras de un statu quo repugnante, ofrecen al mundo un documento. Pasen y vean.

 

 

Encuentro muy necesario dar un toque de atención respecto de lo denigrante de las relaciones sexuales que se mantienen hoy día. Lo vengo denunciando desde hace años: señoras y señores, hace falta educación sexual y profundizar en los valores. Es imprescindible dedicar esfuerzo, presupuesto y medios a que los jóvenes aprendan a gestionar sus emociones y los sentimientos inherentes a la sexualidad y a las relaciones. Hablen de afecto, de cariño, de amor, de ruptura, de deseo, de noches en vela y de mariposas en el estómago. Hablen de anticonceptivos, de enfermedades, de aborto… Hablen con ellos. El sexo es lo más maravilloso del mundo, y se lo están cargando al llenarlo de violencia, al desprenderlo de la afectividad y limitaro a un nauseabundo mete-saca practicado sin conocimiento y con cualquiera. No se es una moderna por follar a diestra y siniestra, se es un gilipollas más cercano al homínido que a superman.

Dejen que les diga que el porno no debería ser el profe de educación sexual. Lo que se ve en las escenas pornográficas no debería ser imitado, porque ninguno de los tipejos o tipejas que aparecen con los esfínteres dilatados en pantalla o arrojando fluidos corporales por dos duros son precisamente modelo de nada. El porno lo hacen unos machistas analfabetos para su lucro y satisfacción, pensando en sacarle la pasta a los pajilleros que lo consumen cada vez más compulsivamente. El porno se ha convertido en la academia donde se maleducan las nuevas generaciones que, pobres desgraciados, en su privacidad emulan las acrobacias de estos simios hartitos de Viagra. Pero nadie les cuenta la verdad a estos chicos y chicas: en el porno esas tías multioperadas no disfrutan. De hecho, para mi libro Mi lado más Hardcore, más de una “actriz” me confesaba que utilizan anestésicos para soportar según qué penetraciones, o se tienen que poner hasta el culo de drogas para aguantar las horas de embestidas de los rodajes… y sí, lo aguantan, pero sólo porque cobran a cambio de dejarse hacer esas atrocidades. Aquí va un baño de realidad: las mujeres reales no disfrutamos con ese tipo de prácticas (ni azotes, ni descargas faciales o sobre el pelo, ni mordiscos, ni escupitajos, ni tirones de pelo, ni anal, ni videos, ni convertir las orejas en asas para introducir el pene hasta la naúsea o el ahogamiento, ni bofetones no consensuados… No nos mola -o sí, pero hay que preguntar antes-, siento ser yo quien se lo cuente… ). Intimidad. Diálogo. Respeto. Empatía. Cariño. Complicidad.

Los adolescentes se pasan horas, días, semanas, meses, años consumiendo porno online, pero nadie les explica ni durante cinco minutos que en el porno, todo es ficción: los orgasmos, las corridas (muchos de los planos de las eyaculaciones se ruedan con una jeringuilla llena de jabón de manos) y los gemidos son fingidos. El porno es un género como lo puede ser el cine de terror, la comedia o la ciencia ficción. El cine X es cine malo, pero cine y nada más que eso. Es decir, ficción. En la vida real no se folla así… Pero ya es tarde, a tenor de lo que leo, a tenor incluso de las decisiones judiciales.

 

Por otro lado, la incultura generalizada lleva a las personas (no discierno entre hombres y mujeres) a creer que las fantasías sexuales han de materializarse. No, no y no. Una persona sana fantasea para erotizarse. Cualquier fantasía sexual puede ser perfecta aunque incorpore cualquier cosa, vale todo (incluyo aquí el universo completo de aberraciones, delitos, asquerosidades, profanaciones e irreverencias) y producirá el resultado de excitar al sujeto que la idea. Se gesta y se imagina dentro de la mente y así es perfecta para cada quién. Sin más. Incluir en las fantasías sexuales violaciones, escarificaciones, asfixia, cadáveres o a menores,… no es un problema: el problema es llevarlas a cabo en el mundo real, imponerlas a terceros violando la ley. Y esa línea, ese paso que no debería darse pasando de la mera imaginación a la práctica, se está desdibujando por culpa de la incultura y por dejar en manos del pornazo chungo que están produciendo estos gañanes de la mierdindustria del cine X la educación sexual.

Tal y como auguraba: la sociedad se ha ido al carajo. Espero que no sea demasiado tarde. Depende de ustedes: padres, madres, educadores y políticos.

Y si disponen de tiempo, les sugiero que dediquen un poco a leer este hilo. Es EL HILO. No puedo estar más de acuerdo con lo expuesto. A lo largo de los comentarios, se esboza una lamentable radiografía de la sociedad.