El regalo de aniversario

Habrá quien se tenga que conformar con el “no siento las piernas” de Rambo pero yo, qué le vamos a hacer, entre travesuras, viajes y regalos evito incluir el yoga porque no viene al caso, de un tiempo a esta parte, es un hecho que no junto las piernas; sea por una causa u otra, esto es un jolgorio, vamos.
Sin embargo, soy de las que no recibe ni un regalo jamás. Ever. Ni por mi cumpleaños, ni por Navidad, ni cuando hago fiestas en mi casa que conllevan costes, preparativos y posteriores y desagradables tareas de limpieza y hasta desescombro, ni cuando me trago sus putas penurias vía telefónica (porque, oh yeah, no es a mí a quien ponen cuernos. A mí no me arruina ningún chulo. A mí no me dejan tirada como a una colilla... sino a est@s flamantes aminemig@s míos, todo generosidad -salvo cuando se trata de mí, por lo visto-). Dejen que siga, que estoy en plena regurgitación. Tampoco recibo ni las gracias cuando, por poner un ejemplo, les doy ideas clave para gestionar sus negocios a la deriva y lanzan proyectos a lo loco y sin planificar, o cuando "amigos" me piden que me ocupe de sus adquisiciones inmobiliarias, sólo para ahorrarse gastos y honorarios de abogados y gestores; soy gilipollas todo ventajas: estoy siempre dispuesta y disponible… y lo mejor: no cobro y lo hago con la mayor eficiencia. Pero, luego, ni reconocido, ni agradecido, ni pagado. Para que me entiendan: me siento igual de usada, tirada y vacía que ustedes cuando les bloquean tras esos los polvos birriosos que echan con otros usuarios de aplicaciones de citas que yo jamás me he descargado, pero sin haberme bajado siquiera las bragas.
 
Sin embargo, no sé si el karma, o por intervención del horóscopo, se ha roto un poquito ese maleficio que parece haberse creado en torno a mi persona, esa imagen de autosuficiencia que debo desprender, esa especie de halo de blindaje que lleva a todos a creer que voy tan sobradísima que no necesito nada… igual en vez de en mí, el fallo está en la tacañería, falta de sentido de la amistad, y lo desagradecidos, egoístas, narcisistas y desconsiderados que son algunos.  Un buen día, el otro día, sin esperarlo y coincidiendo con mi SÉPTIMO ANIVERSARIO EN REPUBLICA.COM he recibido EL REGALO. Sí, así, en singular. Sí, también con mayúsculas. Y lo escribo, agradezco y reconozco con todas las connotaciones: de único, de especial, de increíble y de acertado. Vamos que… es lo puto más esto que me ha enviado la juguetería erótica number one LELO.
Dispuestos en el estuche, una preciosa maleta negra de piel, un universo de cuero y silicona rosa y de oro aplicado a varios artilugios. Uno por uno, los voy sacando. Hay de todo: látigos, plumero, grilletes, vibradores, dildos de última generación, fusta, plugs y hasta un spanker, … Desde las bolas chinas más lujosas que he encontrado a un antifaz que no veo el momento de estrenar. Un kit de 12 accesorios eróticos, tan bonitos, tan elegantes y delicados, que no tengo palabras. Podría dedicar unos 5 folios a describir la tecnología, el diseño, los modos de vibración y las velocidades, el tacto del cuero o la textura piel de cada juguete, el mango dorado y redondo, el mimo con que se ha diseñado cada detalle… pero no lo haré.
Como sucede con casi todo en este siglo XXI, para considerar algo como novedoso, para que yo a ustedes, queridos lectores, les reconozca que me he quedado admirada, necesito que el artículo o servicio, realmente lo sea.
Y aquí debo hacer mención de un cacharro que, al verlo, me dejó entre asustada, inquieta, curiosa y sorprendida. Lo cojo, lo separo de la maleta abriendo las sujeciones, lo examino... y no lo comprendo. Tal cual. No sabría por dónde meterlo o qué hacer con él hasta que leo la información y me quedo muerta. Me refiero al masajeador AX, la genialidad tecnológica aplicada al placer. Una obra maestra para el sexo. Según se describe: un electrizante multi-masajeador que vibra interna y externamente al mismo tiempo, provocando placeeeeer desde diferentes ángulos para una nueva dimensión.
Mi regalo pertenece a la Colección aniversario de LELO, una edición limitada. Por si quieren comprarla ésta es una buena inversión, y no las preferentes… o regalarla o por pura curiosidad, les diré que esta edición limitada  se vende por 2.000€ - la colección negra, sólo 800 unidades disponibles, y 10.000€ - la colección rosa, cuenta sólo con 200 unidades disponibles.
Adornado con un intrincado diseño en el mango, silicona 100% segura para el cuerpo y disponible en zinc negro y rosa con oro rosa de 18 quilates, estos 12 objetos de placer de edición limitada ya ha logrado captar mi atención. Contemplo la maleta abierta y comprendo que soy muy simple, comparada con los políticos, sus trapicheos y sus maletines, pero estoy feliz. Sé que como mínimo dedicaré una jornada completa a cargar, una a una, las baterías de cada cacharro (tecnología punta, amigos… a ver si no me electrocuto, que yo soy bien lerda para estas cosas)... y el resto de la vida a disfrutarlos. Me gustan a mí los aniversarios. Tras siete años de blog, I deverve it. I'm worth of it.