En acto de servicio

Me hago eco de la nota de prensa enviada por LELO, la reconocida marca de juguetes eróticos de lujo, acerca de las principales lesiones que se sufren practicando sexo. “El sexo, a pesar de ser uno de los mayores placeres de la vida y contar con innumerables beneficios para nuestra salud, en ocasiones, también puede poner en riesgo nuestra integridad”, comenta Alberto Gooding, responsable de la marca. “Hay estudios que demuestran que a veces nos dejamos llevar por la pasión y el deseo en nuestro afán de vivir un encuentro sin igual, y este torbellino de emociones e imaginación puede hacer que, al igual que los deportistas profesionales de alto nivel, acabemos lesionados”.

 

  • Uno de cada tres adultos sufre lesiones practicando sexo

 

  • Mujeres (lumbares y piernas) y hombres (zona genital)

 

  • El misionero, el causante de una de cada cuatro lesiones sexuales

 

Practicar sexo de forma segura no sólo se refiere a la protección frente a las enfermedades de transmisión sexual o prevenir embarazos no deseados, sino también para evitar posibles lesiones físicas. Y es que, aunque parezca cómico, lo cierto es que también se sufren lesiones practicando sexo, tal y como demuestra los datos del portal Meetville, que indica que uno de cada tres adultos se lesiona practicando sexo. Vean ustedes un repaso de las lesiones más comunes.

 

Raspones, quemaduras, dolores musculares

Lesionarse practicando sexo es algo muy real, y ocurre con mayor frecuencia de la que se puede imaginar. Los hematomas que se producen por caerse de la cama, golpes contra mobiliario, etc. suponen casi la mitad de las lesiones sexuales que hombres y mujeres sufren practicando sexo. Asimismo, los raspones y quemaduras son también bastante frecuentes debido a que, al estar desnudos, la piel sufre mucha fricción contra tejidos ásperos como pueda ser una alfombra, etc. El principal inconveniente es que la gran mayoría de las personas no se da cuenta de este tipo de lesiones hasta el día siguiente, cuando el archiconocido moratón hace su entrada en escena.

Por otra parte, en muchas ocasiones la intensidad y pasión del momento hace que la imaginación vuele e invite a practicar posturas acrobáticas sin medir las consecuencias. Muchas veces se olvidan los límites de la forma física de cada uno, por lo que es común sufrir calambres, tirones musculares o incluso, en los casos más graves, esguinces o dislocaciones. Sin embargo, al igual que en casi todos los aspectos de la vida, hombres y mujeres no suelen producirse el mismo tipo de lesiones practicando sexo.

Lumbares y piernas, las zonas que más hacen sufrir a las mujeres

Las mujeres cuentan con una mayor diversidad de lesiones sexuales, ya que hay más partes de su cuerpo que se ven sometidas a estrés físico. Por lo general, las lumbares, la zona vaginal y determinados grupos musculares localizados entre la cintura y las piernas son, según los expertos, las zonas donde las mujeres sufren más lesiones practicando sexo.

En primer lugar, las mujeres pueden sufrir lesiones en el músculo piramidal. Este músculo se encuentra entre el sacro y la cabeza del fémur, el cuál obligamos a trabajar más de lo común si se mantiene las piernas abiertas durante mucho tiempo. Asimismo, este mismo tipo de sobreesfuerzos al que sometemos a los músculos practicando determinadas posturas (ya sea durante mucho tiempo o porque no es muy habitual dentro del repertorio casero) puede derivar también en contracturas musculares en las piernas. Esto también puede ocurrir con la zona lumbar.

Finalmente, las mujeres también pueden sufrir lesiones en los músculos vaginales. Aunque pueda parecer asombroso, el misionero (una de las prácticas sexuales más básicas) es el causante casi una de cada cuatro lesiones sexuales. Esto se debe principalmente a dos motivos: por una parte, el hombre puede realizar movimientos bruscos que, unido a la falta de lubricación, puede dar lugar a pequeños desgarros.

Dolor genital, poco frecuente pero muy molesto

Por el contrario, en el caso de los hombres, la gran mayoría de las lesiones que se producen se dan en la misma zona del cuerpo: los genitales. A pesar de que pueda parecer increíble, el pene puede partirse, y es precisamente este motivo el que le convierte en el foco de origen de la gran mayoría de las lesiones que se producen practicando sexo.

Aproximadamente la mitad de los casos en los que estas lesiones tienen lugar se producen practicando posturas en las que la mujer se sitúa encima del hombre, ya que tiene una posición dominante. Asimismo, la masturbación es otra de las practicas sexuales que más lesiones producen, generalmente debido a que los hombres sobreestiman la fuerza de su propio pene.

“A pesar de que la mayoría de las lesiones que podemos sufrir practicando sexo sólo sirven para aumentar la lista de anécdotas de nuestra vida sexual debido a que no son graves, es importante que tengamos en cuenta todos los potenciales peligros por los que podemos pasar. El sexo seguro es un concepto mucho más amplio de lo que estamos acostumbrados”.

Cuidadito cuando se vengan arriba, queridos lectores, que pueden acabar en urgencias.