DISOBEDIENCE

Si ustedes no tienen aún plan para el viernes, dejen que les sugiera un estreno cinematográfico. Se titula Disobedience. Sí, sí, en inglés. No les ha debido dar la gana traducirla.

No esperen bombas, ni explosiones, ni hidroaviones... ni a un sólo chulazo. Pero no dejen de verla. En esta película se recogen conflictos que se dan en las mejores familias: padres que reniegan de sus descendientes por causa de su sexualidad; estos mismos descencientes que huyen, que necesitan alejarse de sus pueblos y círculos sociales, de sus orígenes, porque son rechazados por causa de su sexualidad; la asquerosa manipulación que las mujeres sufren por el mero hecho de serlo, a pesar de estar en el s. XXI, y especialmente por culpa de crecer en el seno de las religiones monoteístas. Se van ustedes a sorprender, para mal, claro, de algunos entresijos semíticos, ya que normalmente, a los cineastas les da entre miedo y pereza retratar a los judíos en su salsa. Pues bien, aquí, van ustedes a saber lo que se te viene encima si se te ocurre ser lesbiana y judía. Un infierno tenebroso del que, lógicamente, la protagonista, escapó para irse a vivir a Nueva York.

Ronit Khruska (Rachel Weisz) regresa a Hendon, su comunidad judía ortodoxa, después de la muerte de su padre rabino. Una muerte de la que se entera por un misterioso y anónimo mensaje, ya que nadie se molesta en avisarla. A pesar de la tensión que rodeó la partida repentina de Ronit en el pasado, Dovid Kuperman (Alessandro Nivola), amigo de la infancia y muy cercano al rabino, le invita a quedarse con él y su esposa. Ronit se sorprende al descubrir que ésta es su ex mejor amiga Esti (Rachel McAdams), ahora profesora en una escuela de niñas ortodoxas. La situación es incómoda entre las dos mujeres dado que un pasado complicado claramente se cierne sobre ellas. Entre las miradas insidiosas y el más cruel rechazo, Ronit participa de los actos de duelo para averiguar, entre otras cuestiones, que su padre ni siquiera la menciona en su testamento. De hecho, son pocos quienes conocen el dato de que el famoso y querido rabino tuviera una hija... Acude a la cena familiar de shabat, donde constatamos cómo todo se paraliza: ni una palabra sobre negocios, ni una; vemos las obligatorias pelucas que han de llevar puestas las mujeres; escuchamos las citas sagradas, las homilías... pero también las amenazas machistas; la vigilancia constante a las mujeres y el polvo aburrido e impuesto por los maridos cada viernes. Desde la butaca, se respira la repudia y la malediciencia del grupo que cumple a rajatabla con el statu quo y que reacciona beligerante ante cualquier pedrada en el estanque.

Pero, por encima de todo, van ustedes a ver una maravilla de historia de amor. Sí, de chicas. Sí, sí: una historia de chicas, de lesbianas, con escena de sexo mucho más tórrida de lo habitual (hablo de salas convencionales, no de esos visionados de pornazo chungo a pared completa que montan algunos). Una película intensa, intimista y muy certera que ofrece el regalo de una interpretación sencillamente sublime de la preciosa Rachel Weisz.

DISOBEDIENCE el nuevo trabajo del reciente ganador del Oscar a Mejor película de habla no inglesa, el director chileno Sebastián Lelio, protagonizado por la también oscarizada Rachel Weisz y Rachel McAdams junto a Alessandro Nivola, se estrena en cines españoles el próximo 25 de mayo.

 

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