Casas de engorde

En el sucio charco al sur de Guereda lograron desprenderse del olor a puta. Era una mezcla de sudor rancio con perfume barato, azafrán de teñirse las palmas de las manos y aceite de ricino. Hugh M’Taggart regresó de devolver tras un matojo, y se dejó caer pesadamente junto al Turco. -No sé si fue […]