El síndrome de los agujeros negros

El síndrome de los agujeros negros es una forma distinta de comprender el amor. Todo lo que nos han contado es mentira, y cuando existe amor no hay normas morales. Estas cinco historias prohibidas son cinco maneras de transgredir esas líneas rojas que nos han trazado desde niños y que nos dicen que si cruzamos iremos al infierno. No hay infierno, y si el amor es verdadero… todo está permitido. Si te gustó Pretty woman, Titanic o Crepúsculo ésta NO es tu obra de teatro.

Así es, señoras y señores. Con una sinopsis así, yo tenía que verla. El pasado miércoles, en vez de ir al cine o de vegetar ante la tele, opté por meterme en el Lara. Y dejen que les diga que, a pesar de que caían chuzos de punta, mereció la pena. Mucho.

El texto es muy interesante. Todo un alarde de inteligencia y profunda psicología. Entrega y destellos de talento del bueno en el trabajo de sus cinco actrices. Ese salto sin red que supone desarrollar toda la función sin atrezzo, vacío el escenario, creando la atmósfera mediante iluminación, la voz, los cuerpos. La simplicidad de ese vestuario idéntico, con esas faldas de tul y las sencillas camisetas cuyos colores van cambiando. Todas iguales pero perfectamente identificables. La cara de los espectadores ante determinados giros y frases lapidarias.

El síndrome de los agujeros negros es toda una experiencia. Digna de verse. Digna de sentirse. Es una representación de las bajezas y de los secretos inconfesables. Diferente. Provocadora. Original. Irreverente. Incómoda de ver. Bonita a veces. Muy sorpredente. Cruel. Frágil. Amor entre chicas. Pederastia. Situaciones delirantes. Peligro. Ira. Deseo. Miedo. Celos. Lo prohibido. Mentiras. Locura. Drogas. Y sexy, muy sexy.

Acumula críticas estupendas y reseñas favorables. Vayan a verla.

Las cinco historias: Horizonte de sucesos. Panteras Rosas. El síndrome de los agujeros negros. Mermelada de fresa. El Jardín Salvaje.

Reparto: Ana Azorín, Inés Kerzan, Ángela Peirat, Elisa Pelayo y Laura L. Golán.

Autoría: Ramón Paso, Sandra Pedraz Decker y Marta Mangado.
Director: Ramón Paso.