Safe Shorts

Acabo de leer una noticia que no sé cómo asimilar pero que comparto con ustedes porque me ha sacudido: Safe Shorts es una marca que ha creado dos prendas deportivas para prevenir violaciones.

Por una parte, me alarma. Mucho. ¿Tan mal está la cosa respecto de la agresión sexual y la violación que las mujeres tenemos que ponernos una ropa específica, defensiva? Por otra parte, pataleo al reflexionar sobre ello un par de segundos: ¿Vuelta a la Edad Media y a los cinturones de castidad? ¿Se aconseja vestir con atuendo de precaución? ¿En serio hemos de llevar eso para estar a salvo si decidimos salir a correr al parque o también sería aconsejable llevarlas si vamos a un festival de música, a una discoteca, a una excursión, a misa…? Porque lo que parece seguro es que hay que ponérselas en la oficina, el cuartel y para ir a la compra. No sé si quiero vivir en un mundo así.

 

Safe Shorts comenzó siendo un proyecto personal de Sandra Seilz después de que tres hombres la atacasen cuando salía a correr, explica la noticia. Son dos tipos de prendas pensadas para salir a hacer deporte. Un culotte (89 euros) para colocar debajo de las mallas de running y unos shorts (149 euros) para salir a correr que están realizados en un material que resiste cortes y rasgaduras. Además, incluyen un candado y una alarma.

Cordones de alta tecnología resistentes al desgarro y a los cortes, muy conocidos en la producción de chalecos antibalas, diseñados de forma ergonómica, lo protegen de cualquier persona que intente quitárselos.

 

 

Como la propia Seilz dice “en los intentos de violación no existe nada que te garantice una seguridad al 100%, pero estos shorts son un paso en la dirección correcta”. Ella salía a correr cuando se encontró con tres hombres. “Uno trató de bajarme los pantalones, mientras el segundo me agarraba y el tercero intentaba violarme”. Por suerte, apareció un hombre con un perro y los tres agresores huyeron. Las mayores demandas que recibe Safe Shorts son de países como Suecia, Noruega, España, Estados Unidos y Australia. Seilz comenta que ha recibido muchas peticiones desde Sudamérica, India y Asia, pero que el precio de las prendas es demasiado alto para ellos. Para solventar este problema, ha trasladado la producción desde la República Checa a la India, para abaratar costes del producto y que sea más accesible para las mujeres, especialmente en lugares donde las tasas de violación son altas. Y yo me pregunto: ¿acaso no son altas en todas partes?