Instinto

Voy a incluir aquí cinco preguntas simples que les agradecería mucho que contestasen.

1- ¿Has escuchado esa vocecita que hay en tu interior que grita: ¡NO! ¡NO! ¡NO!
2- ¿Has hecho caso de ese nudo en el estómago que te dice que algo no va bien?
3- ¿Has prestado atención, has escuchado las palabras exactas que ha dicho en vez de cambiarlas en tu mente y darle a su mensaje el significado que tú querías oír?
4- ¿Has ignorado alguna vez algún tono brusco y le has buscado alguna excusa, por ejemplo: “será que tiene un mal día” u “seguro que no quería contestarme así”.
5- ¿Has observado su rostro muy detenidamente para poder ver sus gestos exactos, que son el reflejo de lo que realmente siente por ti?
Si tus respuestas indican que has ignorado a tus instintos, que no has estado observando el lenguaje corporal y facial y que te has dedicado a excusar a los demás, es porque tú, como muchas de nosotras, estás en la fase de negación en lo que respecta a oír y ver la verdad sobre otra persona. Desde hace tiempo, a muchas personas nos han lavado el cerebro con falsedades desde el instituto, con eso de que debemos llevarnos bien con todos, y querer a todo el mundo, y que así se supone que todo el mundo nos va a querer. Pero la realidad no es así. La verdad es que no vas a querer a todo del mundo, ni tampoco todo el mundo te va a querer a ti. Habrá personas para las que tu personalidad sea tóxica, igual que hay personas que son tóxicas para ti. Unos se convertirán en amigos y otros en enemigos. Para poder evitarte penas y gastos innecesarios de tiempo y de esfuerzo es importante que aprendas lo antes posible a diferenciar a los amigos de los enemigos y a las personas tóxicas de las no tóxicas. La única forma de lograrlo es haciendo estas tres cosas:
1.- Abrir los ojos y ver realmente lo que estás mirando.
2.- Abrir los oídos y escuchar realmente lo que estás oyendo.
3.- Confiar en lo que sientes porque está basado en lo que has visto y en lo que has oído. Si haces todo lo anterior estarás confiando en tu instinto. Incluso aunque no te guste lo que veas u oigas y desees que sea otra cosa, debes aceptar la realidad como una verdad irrebatible.
La capacidad de supervivencia de los animales depende de su capacidad de seguir su instinto. Y la tuya también. En lo más profundo del cerebro hay un sistema límbico que te pone en contacto con tus emociones. Debes escuchar esas emociones porque siempre son correctas en lo que respecta a lo que sientes hacia alguien. Quizá si tú escucharas a tu instinto, que se revela a través de tu sistema límbico, podrías evitarte muchos problemas, sobre todo en lo que respecta a los hombres tóxicos de tu vida.
No hacer caso a tu instinto cuando se trata de un profesional de una industria o sector con el que no estás familiarizada, es algo comprensible. Por eso es tan importante hacer preguntas hasta que te sientas cómoda con la persona que lleva tus asuntos financieros, médicos o legales. Pero cuando se trata de una potencial pareja para tu vida personal, nunca debes ignorar lo que te dicta tu instinto. Cuando dos personas buscan amor, ninguno tiene que tener ventaja. Como una relación personal se basa casi completamente en sentimientos y emociones, es esencial que prestes mucha atención a lo que se dice, cómo se dice y si el lenguaje corporal y facial está en consonancia con lo que se dice. Si algo no suena bien o te da mala espina, no ignores tu instinto ni lo ocultes; esto a la larga puede hacerte mucho daño. Como suele decirse: si hay duda es que no hay duda.
Olvídate de ser “políticamente correcta” o de pensar que tal vez estás juzgando a una persona con demasiada rapidez o dureza por confiar en lo que te dice tu instinto. Si alguien hace o dice algo que no te parece bien, presta más atención y pregunta para asegurarte de que has entendido bien lo que pretendía decir. Así podrás confirmar tu instinto inicial. Además, hacer preguntas puede aclararte algo que tal vez has entendido mal. Pero si no hay malentendidos y lo que ha dicho o lo que ha hecho provoca que salten tus alarmas, escucha a tu instinto.
Una verdad simple y clara: ¿cuál es la mejor forma de evitar verse envuelta en una relación con un hombre tóxico? No ignorar nunca las señales de peligro. Con la experiencia, he llegado a comprobar que la mayoría de los hombres tóxicos revelan signos de toxicidad la primera vez los conoces o en la primera conversación. Por eso es tan importante estar atenta a las señales y responder ante ellas para no volver a dejar que otro hombre tóxico entre en tu vida.  Cierto es que algunos son más hábiles que otros a la hora de disimular y esconder sus rasgos tóxicos, pero confiar en tu instinto es tu mejor línea de defensa. Lo último que quieres en recordar el día que os conocisteis y preguntarte por qué no hiciste caso a lo que sentiste.
En realidad, la clave reside en profundizar al ver una bandera roja; en preguntar. Haz preguntas claras y directas a la línea de flotación. Nada de preguntas superficiales “para crear buen ambiente”. Si algo de eso que ha dicho ese hombre suena raro o no parece estar bien, no lo ignores. Profundiza para asegurarte. Haz más preguntas. Utiliza frases como: “Perdona, no he entendido bien lo que has dicho”. “¿Puedes explicarme eso mejor?” “¿Qué es lo que quieres decir exactamente con eso?”. “No estoy segura de si te estoy entendiendo”.
Si sus explicaciones resultan increíbles o te deja con dudas, aleja el foco de ti y dirígelo hacia otra tercera persona imaginaria. “¿Y qué dirías si alguien pusiera eso en tela de juicio?” Observa cómo reacciona ante esas frases; si se pone a la defensiva habrás descubierto algo interesante. Algo que no está bien, y quizá ahora quieras limitar tu relación con ese hombre tóxico. No dejes que se escabulla con historias inventadas o con mentiras. Si lo haces, acabará por sentar en ellas la base de una relación social o profesional tóxica. Nunca hagas negocios con una persona a la que hayas pillado en una mentira. Si está cómodo mintiendo, seguro que se sentirá cómodo haciendo cosas mucho peores que esa.
(Continuará: la lista de preguntas para profundizar, por temas).