Optimismo

Por no sucumbir arrastrada por la ola de noticias horrendas con las que nos desayunamos, almorzamos y cenamos y nos vamos de after, voy a compartir con ustedes una reseña que he encontrado en un manual de sexualidad que merece catalogarse de “vintage” o es que voy a ser yo la única que cumple años... La respuesta del experto acerca de la curiosidad de un lector sobre la multiorgasmia femenina, me fascina; ya verán que optimismo no le falta:

Consulta: “¿Puede describirme cómo se producen los orgasmos múltiples y si son frecuentes en las mujeres?”
Respuesta: Cuando una mujer consigue varios orgasmos durante un breve periodo de tiempo y, en ocasiones, en una misma respuesta sexual, podemos decir que esa mujer tiene orgasmos múltiples. Si después del primer orgasmo se la sigue estimulando adecuadamente, toda mujer tiene posibilidades físicas de conseguir un orgasmo múltiple, ya que -al contrario que el hombre- puede “saltarse” el periodo refractario (por una vasocongestión fulminante que la excite, probablemente debido a factores hormonales) y alcanzar así una cadena de orgasmos. Una vez experimentado el primer pluriorgasmo, será más fácil conseguirlos en un futuro. La mujer tiene, pues, un potencial orgásmico casi ilimitado y solamente la fatiga y la saciedad se encargan de finalizarlo, pero esto no significa que sea necesario alcanzar esas cotas para la satisfacción femenina.
Cómo gestionar el orgasmo es un asunto gordísimo, especialmente porque algunas personas no logran alcanzarlo. Para empezar, descarten problemas físicos, hormonales y psicológicos. Vayan al médico.
Después, consideren lo siguiente: el orgasmo es un hábito. Esto significa que, aparte de ser una respuesta física, es una respuesta aprendida. Y el hábito del orgasmo se adquiere mediante cierta estimulación específica. ¿Qué es un hábito? Una conducta que quieres repetir porque te proporciona inmediata gratificación. Cómo me gusta a mí el concepto gratificación. Y cuánto la echo de menos. La fuerza de tu hábito dependerá de qué acciones (tu conducta o tu entorno) precedan y sigan a este hábito. Esto, según la psicología conductiva, claro. Mis recientes experiencias respecto del orgasmo se resumen en que: antes del orgasmo, yo me hago la tonta y “después de”, me hago la dura. La tonta para que él no me parezca tal como es. Y la dura, después de, para no desmoronarme ante la chunga realidad, al verificar que la nada es tan nada como parecía. Cuánto duelen las hostias contra la nada, oigan.

Un orgasmo queda emparedado entre dos series de influencias ambientales: lo que ocurre antes (hectolitros de alcohol, macedonia de drogas, millones de kilowatios de sonido, cientos de caracteres en estúpidos mensajes de aplicaciones adictivas creadas por nerds que jamás han echado un polvo, intercambio de fotos con veinte filtros y metiendo tripa) y lo que ocurre después (ya saben, ahora cito mi propia teoría del desertor post coital). A partir de esta misma letra, reproduzco para ustedes lo que dicen los sexólogos, con cursiladas y citas famosas.

Para conseguir el hábito del orgasmo se necesitan dos fases. La primera es llegar a saber exactamente lo que haces (en según qué caso, ya es demadiado suponer): notas y observas tu propia conducta antes y después, ya que durante el mismo estás demasiado ocupada. La segunda fase es utilizar toda tu atención para repetir o cambiar tu pauta, y practicar el hábito. Juntas las dos fases equivalen al control del orgasmo.
Fase 1.- Conocimiento
1. Advierte cuándo tu cuerpo se siente excitado.
2. Observa lo que te excita en tu entorno cotidiano.
3. Observa tu entorno cotidiano en el momento de la excitación sexual.
4. Advierte cuándo se mueve tu músculo del amor y cómo apretarlo. Prepárate para realizar ejercicios con ese músculo.
5. Mediante visualización creativa, vincula tus excitaciones con el acto de contraer tu músculo del amor.
Fase 2.- Autorreforzamiento
1. Practica la masturbación.
2. Cobra afecto a los ejercicios del músculo.
Cómo crear un orgasmo
¿Cuáles son los elementos que crean el orgasmo en sí?
1.- La relajación. Es el hábito que mejor crea el orgasmo. Con este fin creas una atmósfera sensual en la cual relajarte. El otro aspecto de la relajación es, desde luego, una fácil aceptación de tu propio cuerpo.
2.- Tu músculo del amor repleto de sangre debido a las contracciones. Es la sensación de estar “caliente”. Para entonces la contracción es ya involuntaria, aunque basada en tus ejercicios regulares del músculo del amor. La paredes vaginales también se tensan y estrechan a causa de las contracciones (posición natural de un músculo fuerte)), lo cual sitúa los receptores de la presión de placer más cerca de la estimulación.
3.- Tu mente y tu cuerpo vinculados a motivos excitantes, tus imágenes sexuales. Parte del conocimiento de tu cuerpo es averiguar cuáles son tus motivos. La vinculación procede de tu expectativa de placer a partir de la excitación, lo cual es un hábito.
4. Conocer todos los peldaños de la escalera, todos los escalones de tu placer hasta el orgasmo, desde la masturbación.
El simple hecho de efectuar tus ejercicios del músculo del amor te permitirá tener orgasmos con estimulación. Los otros elementos, el hábito del orgasmo, añaden fiabilidad y belleza a tu orgasmo. Para crear orgasmos debes ceder ante ti misma. Para convertirte en maestra, debes inclinarte ante estos elementos, responder a lo que tu cuerpo te dice.
"Quienes quieren conquistar deben ceder, y quienes conquistan lo hacen porque ceden”. LAO-TSÊ