Cállate un mes

ray caesar loboLa gente habla mucho de sexo y, a veces, habla demasiado durante el sexo.
La acustofilia es una paraflilia o práctica sexual inusual mediante la cual la persona se excita al escuchar insultos, órdenes, vejaciones o sencillamente una música determinada. Estas personas experimentan excitación a través de sonidos, que pueden ser musicales, poemas, otras lenguas, palabras soeces o afectuosas. Es decir, nos hallamos ante individuos cuya libido reacciona ante determinados estímulos predominantemente auditivos, distintos de los que nos provocan impulsos sexuales a la "mayoría", que vienen más del tacto, de la vista y demás.
Los hay que, más que besarte, acariciarte o masturbarte (y viceversa) están venga a preguntarte cómo lo están haciendo, si te gusta, si te pone, si... Y no paran de hablar, de comentar y pedirte respuestas y valoraciones, quieren que les hagas un relato detallado de tus experiencias previas, etc., hasta el punto de que a ti lo que te apetece es decirle: "Cállate un mes, anda", porque te está cortando el rollo con tanta charla. Si se mantiene una relación con una persona acustofílica, o casi, más vale compartir parafilia porque quizá, a ti no te excite en absoluto tal apabullante verborrea, esa cantidad de comentarios, chistes, obscenidades, peticiones o exigencias, comentarios y demás verbalizaciones en pleno polvo. La razón es que a muchas personas esto les saca de la situación, les incomoda o sencillamente les distrae y les aleja del orgasmo.

No se crean que la comunicación íntima constituye un elemento prescindible o evitable. Al revés, es crucial. Pero sepan que la experiencia sexual de muchas personas mejora cuando se produce de un modo silencioso e íntimo, muy desconectado de cualquier proceso mental. Para dejarse ir y disfrutar del sexo requieren dejar de utilizar la mente de modo consciente y ordenado. Es decir: para hilvanar las frases, para responder a las preguntas o para contestar a los comentarios del otro, necesitan pararse a pensar y, al hacerlo se alejan de ese estado anímico de dar y recibir placer, de esa pura energía que es el sexo.

Ahora bien, si no hablamos, ¿cómo vamos a mejorar la relación, cómo sabremos si lo que estamos haciendo está acercando a nuestra pareja al orgasmo o provocándole una úlcera? ¿Cómo averiguamos si está a punto de llegar o si hemos de parar porque de lo contrario va a eyacular de inmediato o si deberíamos cambiar el ritmo de la penetración o si ella necesita un poco más de profundidad u otra cosa? Pues miren, hay un método. Dar indicaciones numéricas de 1 a 10, siendo 1 para-así no-menos y 10 un perfecto-más-sigue.

Yo no sé si al principio, al planteárselo a la otra persona, les van a mirar con recelo pero, pasado este primer momento, sepan que es efectivo porque da mucha información, exige hablar muy poco, se automatiza pronto y soluciona esa vergüenza y el pudor que muchas personas experimentan a la hora de desvelar sus sensaciones sexuales mediante la elección de palabras.

Imagen de Ray Caesar. Próxima expo.