Víctima

Sé que es un post muy grave. Disculpen. El martes 31 de enero de 2017 sido víctima de una agresión y llevo más de 48h sin dormir. Horas y horas en que paso de ser rescatada por un vecino y por la policía a ser asistida por el Samur, prestar declaración en Comisaría y luego, esperando más horas aún en el centro de salud recabando el parte de lesiones. Se me citó al día siguiente para que acudiera esa misma mañana y, una vez allí, me han hecho esperar horas, rodeada de un triple condenado por asesinato, por dos tías sucias, desdentadas y toxicómanas que iban esposadas juntas, por uno que se quejaba de que le habían quitado los cordones de las botas para que no se ahorcase en su celda... La crème de la crème me rodeaba pero me tuve que esperar porque se retrasaron tres horas para hacerme declarar y ratificar mi denuncia y mi petición de Orden de Protección.

No logro pensar con claridad. Estoy desorientada, muerta de miedo, cayendo en la obsesión y descubriendo que he cambiado. A raíz de que el martes me pegó un tarado violento, hoy, solo dos días más tarde, esta mierda de sistema ha logrado que de verdad me sienta UNA VÍCTIMA. Una víctima de él y, por añadidura, de todos ellos. He pasado de fostiada y agredida a víctima.

Me vi durante horas en los Juzgados de Plaza de Castilla sufriendo la actitud de unos representantes de la Justicia que me trataron como si fuera una puta terrorista o, simplemente, la condenada por algún delito horrible, viendo con espanto que me desestiman la Orden de Protección, a pesar de que el agresor me amenazó y sabe dónde vivo. Llevo dos días pidiendo a amigos contactos para buscarme con urgencia un abogado penalista. Llevo 48h explicando mil veces la misma mierda que me revuelve las tripas hasta que, ya esta mañana, he quedado con el abogado para llevarle los cuatro papeles. Porque esto no va gratis (salvo que seas pobre de solemnidad, no te otorgan la Justicia Gratuita). Ahora, para todo lo que se ha hecho y se habrá de hacer, resulta que tengo que contratar un abogado. Caso de ganar, a mi agresor le caerá una multa irrisoria de 2 ó 3 euros al día durante un par de meses. En esta puta mierda de país es baratísimo pegar a alguien. A mí, defenderme, es decir, a mí que un tipo que me encerró con llave y se avalanzó sobre mí, me enganchó del cuello y me pegó, me va costar dinero. Me va a salir por un cojón. La otra opción, imagino, es quedarse quieta. Que te peguen y te calles. ¿Vivo en Arabia y no me he enterado?

En el Juzgado, me deniegan una medida urgente como es la Orden de Protección sin estudiar a mi agresor. El tío que me encerró y me atacó no apareció. Mandó a su abogado. No vino. Y no le fueron a buscar. Así que el sistema me deja abandonada a mi suerte porque vive alquilado en la puerta de al lado. ¿No se les ponen los pelos de punta? Porque a mí, sí. En la Policía, los mismos que le vieron y le tomaron declaración, me recomendaron que me comprase un spray de defensa y me dijeron que "si vuelve a atacar, denuncie de nuevo, que seguramente se la concedan". Este agente medía 1,85 y llevaba armas. Yo no llego al metro sesenta y peso 47kg. Huelga decir que no tengo armas, salvo mi tecla afilada y mi lengua viperina, y que no soy ninguna experta en artes marciales... pero lo más gracioso es que se me aconseje que espere a que me vuelva a pegar. Se pasan por el forro de los cojones que en nuestro sistema jurídico se prevé LA PREVENCIÓN. Igual que protegen a los okupas, priorizan el contrato de arrendamiento de este infraser, que está de alquiler hace pocos meses, frente a mi derecho de propiedad y mi residencia desde hace doce años. Priorizan su "domicilio" a mi seguridad. Si el individuo alegase que no encuentra piso, ya se lo busco yo. Me ayuda Google y me da 584.000 resultados en 0,74 segundos.

Estos señores, cuando quieren, olvidan que la naturaleza de las MEDIDAS CAUTELARES es garantizar la seguridad y la integridad de las personas en peligro. Estas medidas cautelares, cuya misión es minimizar el riesgo de daños e impedir que las situaciones se agraven, garantizan que una persona haga su vida normal, entre y salga de los sitios por su propio pie, y no haya que sacarla dentro de una bolsa de plástico y con los pies por delante. Ponen cara de circunstancias y fingen pesadumbre ante las cámaras y se les llena su boca con halitosis de frases como "hemos de erradicar la violencia contra las mujeres. Es lamentable. Se ha convertido en un mal endémico de nuestra sociedad". "La sociedad debe concienciarse y denunciar". Muy bien señores: yo lo he hecho. Yo he denunciado. Tengo testigos que declararon que vieron a mi agresor agarrándome del cuello y levantarme, tras estamparme contra la pared y yo gritando y luchando por salir del estudio 5, donde me tuvo encerrada.

Esos hechos, avalados por testigos presenciales, están denunciados ante la Policía, que así lo ha recogido por escrito. Pero como no me ha llegado a herir demasiado, como no me pegó lo bastante porque TUVE LA SUERTE DE QUE MI VECINO ME SALVASE LA VIDA, como yo reaccioné rápidamente y escapé de lesiones graves o de un inminente ataque sexual, el Fiscal y el Juez no han apreciado suficiente riesgo.

La Orden de Protección está pedida pero me ha sido DENEGADA. ¿Qué pasa -les pregunté en plena declaración, echándome a llorar de impotencia en la sala del Juzgado-: es que no recibí suficientes hostias?

Por lo visto, no es peligroso que yo tenga a este tío viviendo a escasos metros, compartiendo ascensor, descansillo y portal en un edificio donde casi no vive gente. ¿Qué pretenden, que yo me mude a otra casa... o que me esté esperando y me corte la cara o llegue un día en que haya que venir con un forense a levantar mi cadáver?

En los Juzgados me han denegado una medida cautelar sin entrar a valorar nada. Cuando salí de la sala, me entregaron los papeles denegando la medida. Es decir: habían decidido denegarme la Orden de Protección ANTES de que yo explicase la agresión y las circunstancias. Los papeles estaban impresos ANTES de que yo abandonase la sala y terminase mi declaración. Estaban listos y me los extendieron conforme salí. No hubo que esperar a ninguna decisión, redacción, etc.

Hoy, 2 de febrero, he acudido a un despacho de un abogado que un amigo me ha facilitado. Llevo 48h hablando de la misma mierda. Fostiada, asustada e indignada. Esta tarde he encontrado cardenales en el brazo. Mañana me tocará ir de nuevo a que me rellenen otro Parte de Lesiones. Es decir: otras tres horas... y vuelta a explicar el trago. Además de víctima de una agresión, siento que lo soy del sistema. No voy a tener derecho a la Justicia Gratuita. Para recurrir esta denegación, hay dos posibles recursos. Uno vale 400€. El otro, vale 700€. Si el agresor es condenado, le caerá una multa de 3€/día durante dos meses. Por culpa de este puto sistema judicial, empiezo a darme cuenta de que no me sale a cuenta... Y por el otro lado, aprendo que pegar a alguien, amenazarle, retenerle, es baratísimo. Con independencia del recurso frente a la denegación de la Orden de Protección, el proceso penal prosigue. No sé cuánto me puede costar la asistencia jurídica el día de la vista. Ignoro cuánto se va a demorar. Y el tío, mi agresor, viviendo mientras en el apartamento de al lado.

Me hago cargo de que mucha hija de puta presenta denuncias falsas, pero yo no. A mí, me han agredido de verdad. Me han pegado de verdad. Me han encerrado de verdad. Por suerte, por poco tiempo y sin dañarme demasiado físicamente. Sin embargo, veo que un Fiscal y un Juez no actúan con la neutralidad que yo esperaba. Deciden que mi agresor no es lo bastante peligroso sin siquiera verle ni escucharle. Me tiene que pegar de nuevo, o golpearme mucho más, me tiene que dejar marcada o ensangrentada, o tiene que encerrarme por más tiempo para que se tomen medidas. Estamos en un país que entiende por prevención de la violación que la mujer no se ponga minifalda, en vez de castigar de verdad a los violadores y depredadores sexuales y pederastas, evitando su salida cuando todo el mundo sabe que no se rehabilitan y reiciden. Estamos en un país que hace gala de garantías jurídicas pero que cuando denuncias y pides una medida cautelar, te la deniegan. Aquí todos, políticos, juces, fiscales, policías, todos salen en debates con cara compungida, turcen el morro en los entierros televisados y mandan coronas de flores que pagamos todos vía impuestos para honrar a las mujeres muertas, los informativos adoran dedicar minutos y minutos a "macabras y lamentables estadísticas de víctimas de violencia", pero cuando tú denuncias tu miedo fundado porque tu agresor está a metros escasos de tu casa, porque puedes volver a ser agredida por un tío que te tiene localizada, te la deniegan. La injusticia de la Justicia me lleva al disparate de lamentar que no me pegase lo bastante.

Muchas gracias a tantos amigos por vuestro apoyo. No quiero volver a mencionar el tema, salvo en sede judicial, policial, médica o con mi abogado. Estoy saturada y además, repetir el momento del ataque me llena progresivamente de más y más miedo. Por eso lo he escrito, para que no se me olvide. Aunque, pastillas mediante, les confieso que voy a hacer lo posible para que así sea.