Juicio a una zorra

Captura de pantalla 2017-01-24 a las 18.19.46No es la primera vez que me atrevo a sugerirles en qué deben perder su tiempo y dónde gastarse los dineros. Así que, reincido, con su permiso. Les confieso que yo ya he comprado entradas para volver a verla y para llevar a mi madre. No quedan casi localidades y restan muy pocas funciones. Avisados quedan. Se titula Juicio a una zorra y creo que es uno de los montajes teatrales que más me han interesado y enseñado de los cientos que llevo vistos. En estas cosas una no sabe cómo acertar: si les cuento demasiado, es como adelantarles el final de la serie o de la película que planean ver. Si no les cuento nada, volvemos al acto de fe ciega en mi criterio. Lo cual es una excelente garantía, ya lo saben ustedes.

Hagamos una cosa: empecemos por darle las gracias a la talentosa actriz Carmen Machi por su interpretación de este monólogo de sesenta minutazos de texto complejo, intenso, emotivo, reflexivo, histórico, reivindicativo por momentos, irónico y desgarrador en otros y muy, muy bien trabajado. Enhorabuena a Miguel del Arco por esta lección de historia y este ejercicio de inconformismo. Entre asombrada y encantada salí tras recibir este baño de datos sobre uno de esos personajes históricos tan fascinantes como cargado de apriorismos y de estigmas y leyendas urbanas. Comparto con ustedes varios de los comentarios que grabé a la salida, mezclándome entre los asistentes (hubo lleno total y el teatro entero se levantó para aplaudir durante varios minutos), si no me creen a mí, hagan caso de gente menos medicada que yo: "Si la ponen el año que viene, vuelvo". "Está inmensa". "No se puede hacer mejor". "Juan, te he visto cabecear, aunque seguro que no has perdido el hilo". "Me ha encantado".

Lean un poco sobre la obra:
Ante una larga mesa ceremonial repleta de botellas de vino y copas de cristal aparece una mujer de cabellera rubia, vestido rojo y tacones de vértigo. Es Helena de Troya, también conocida como Helena de Esparta, Helena la argiva, Helena la aquea o Helena la zorra. Porque quien ha pasado a la historia como la mujer más hermosa que ha pisado la Tierra, cuya inalcanzable belleza desencadenó la más célebre guerra de la Antigüedad, es también una de las mujeres más vilipendiadas que recuerdan las crónicas, la adúltera reina de Esparta. Al menos esa es la versión oficial. Pero ha llegado el momento de que la mirada femenina reescriba su propia versión del mito. “Yo solo tomé una decisión, posiblemente la única que tomé en mi vida. La de amar a un hombre por encima de todas las cosas. Los hechos que le siguieron fueron decisiones de hombres poderosos obsesionados con la posteridad y la riqueza”.
Carmen Machi asalta el escenario para reclamar el derecho a elegir las palabras que conformen la historia de Helena y comparecer ante el público en busca de justicia. La mujer fatal que otros inventaron se convierte aquí en una reina marcada por el tiempo, el alcohol y el dolor que nos cuenta los acontecimientos que desencadenaron la Guerra de Troya, ajusta cuentas con Teseo y Menelao, reprocha sus actos a Agamenón, Ulises y Aquiles, y desafía al mismísimo Zeus, de quien ya no teme ni sus rayos. Y siempre con Paris, su único amor, en el recuerdo. “Esta noche voy a someterme voluntariamente a vuestro juicio a pesar de haber sido condenada de antemano. Pero esta noche las palabras que den forma a los hechos serán las mías”, explica Helena. Y levanta su copa de vino como si lanzara un brindis al cielo.

Con ecos de Homero y Offenbach, Miguel del Arco reescribe el mito clásico en un monólogo apasionado e intenso que nos presenta a una Helena ansiosa por reivindicar su dignidad. Estrenado en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, Juicio a una zorra ha ganado, entre otros, el Premio Valle-Inclán de Teatro y el Premio Ercilla por la interpretación de Carmen Machi.

DEP, Bimba