Desayuno en la cama

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Por fin ya se va a poder hablar clarito del asunto Bárbara Rey, ése que quizá explique el apellido postizo de la vedette murciana. Ayer, OK diario ha publicado una noticia, apoyada en algunos datos y documentos, que afirma que a Bárbara Rey entre 1996 y 1997 le pagaron casi 3 millones de euros, en negro. Se trata de dinero de fondos reservados, es decir, dinero de todos nosotros los contribuyentes, para que no hablase de su "amistad" con el ex novio de Corinna. Dicha relación se prolongó durante casi veinte años y con esas cantidades habrían querido garantizar no sólo su silencio, sino impedir que ciertas grabaciones de audio y de vídeos que la ex mujer del domador de leones habría grabado en momentos de intimidad con el entonces Rey de España. Es decir, lo que todos llevamos sabiendo años pero no podíamos comentar. Sofía debe de estar nadando en vodka y a Letizia estará dándole otro parraque, porque no tiene ya manos para tapar tanta vergüenza. Recordemos: Corinna, elefantes, comisiones en países donde el ex monarca tiene "amigos", lo de la infanta que tiene un marido que trincaba y ella firmaba y trincaba pero sin darse mucha cuenta porque es rubia y porque estaba muy enamorada y, como todos sabemos, estar enamorada es una eximente en todo proceso penal, siempre que se dé que en el banquillo pone el culo uno que se apellide bien.

Lo positivo de esto es que nos vamos a divertir mucho más viendo los programas del corazón porque todos sabemos que el nombre de la vedette abre la larga lista de amantes que ha tenido este señor.

Y suma y sigue. Sí porque, señoras y señores, hoy hace mucho, muchísimo frío y desde las 19:00 las eléctricas aplican el precio más alto en su tarficación. Abuso. Asco. Enciendan velas y pónganse quince forros polares. Apaguen las luces y las estufas. Acabo de releer un poema de mi amigo Lawrence Schimel. Pertenece a Desayuno en la cama. Tengo ese libro desde hace tantos años... Me encanta la portada. Igual él ya ni recuerda que me lo dio.

La noche ha cambiado pero no
ha cambiado. Las mismas caras,
a veces: los chicos que viven
en el país de nuncajamás. Y otras
caras que parecen las mismas.
Hay chicos nuevos, pero tienen
las mismas edades que tuvieron antes.

¿Adónde han ido los chicos
que sí han crecido, como yo,
que han entrado a otro mundo,
y que ya son exiliados de la noche
como sombras desabrochadas
de sus cuerpos? Cada vez
que salgo de nuevo por la noche
me pregunto: ¿somos seres
buscando a nuestras sombras
o sombras huyendo
de nosotros mismos?