Esto no engorda

943462_4263127035801_1480448615_nLes prevengo que voy a empezar ya mismo con los reproches. Hablaremos de sexo oral y de los cinco errores más comunes que cometen los hombres. Lo hago por su bien. Tienen casi 360 días para emplearse a fondo y mejorar este planeta. Dejen ya de zampar turrones y cómanse otra cosa.

1.- El que sólo lo hace cuando se lo piden y de mala gana. Al que, obviamente, le disgusta. Un hombre que arruga la nariz y dice “huele mal” incluso cuando la chica acaba de salir de la ducha, es un ridículo. No merece comerte el coño, échale. Dando por hecho que ella no padece ninguna infección, el olor propio de la vagina es muy sensual. Si eres de los que no lo haces nunca pero bien que te gusta que te la chupen o lo haces mal y a disgusto, ella probablemente te sustituirá por otros amantes.

2.- El que actúa con brusquedad. A algunas les gusta que se lo hagan con la lengua muy dura o aplicando mucha fuerza con los labios, pero la mayoría prefiere un toque más suave. El clítoris es muy sensible por lo que si alguien se pasa de entusiasta chupando, muerde sin venir a cuento, golpea con los dientes, etc., podría provocar dolor en vez de placer. Ahí además, a veces, concurre otro elemento: la barba incipiente, la que justo empieza a salir, ésa que pincha e irrita.

3.- El que no lo hace durante el tiempo suficiente. Mientras que ellos son muy capaces de correrse con la mera contemplación de su pene introduciéndose en la boca de alguien, resulta que nosotras necesitamos mucho más para llegar al orgasmo. Un truco que funciona muy bien es decirle a ella que puede tomarse todo el tiempo que necesite porque te encanta hacerlo, o algo así. Es mano de santo. Y será tuya forever además.

4.- El que cambia la técnica demasiadas veces. Dejemos esto claro: las mujeres necesitamos una estimulación regular, estable, a un mismo ritmo y por un tiempo prolongado para llegar al orgasmo. No pretenda usted impresionarla haciendo una demo práctica de todo lo que sabe hacer con su lengua, sus labios y/o sus dedos. Elija usted una o como muhco dos de sus múltiples y habilidosas técnicas orales y aplíquela con paciencia. Igual no es la preferida de ella, pero si mantiene el ritmo y lo hace durante el tiempo necesario, provocará un orgasmo y, créame, eso es lo que ella valora. El clítoris es una criatura muy graciosa, puede excitarse muchísimo con un concreto estímulo y por otro lado, necesitar siglos para adaptarse al nuevo si se produce un cambio.

5.- El que se detiene justo en el momento crucial. Una cosa es que necesitemos que él pare cuando ya estamos teniendo el orgasmo, es decir, con las contracciones y demás, y otra muy distinta, y terrible, que él se detenga justo antes de que se desencadene el orgasmo. Muchas prefieren que mientras están tenendo el orgasmo la estimulación se mantenga pero a un ritmo menor, con menos intensidad, hasta el último de los espasmos. Pero interrumpir la estimulación antes del clímax lo que hace es jodernos vivas retroceder millas en el camino a la ansiada meta. Porque sí, en efecto, el orgasmo está sobrevalorado y tal, pero mola tenerlos.

Les felicito el año regalándoles una de mis frases favoritas, dicha en su día por una de mis personas favoritas Frida Kalho: “Donde no puedas amar, no te demores“.