Los guapos en la cama. Mitos.

923162_488218771248094_258477131_nAcabo de leer un artículo acerca de que algunos de los grandes mitos y leyendas sexuales están obsoletos, reflejan distintos valores de la sociedad y de la moralidad. El tiempo cambia, la gente cambia y hasta los hechos cambian cuando nuevas pruebas y evidencias ven la luz. Pero lo que no parece cambiar, por sorprendente que resulte, es esto: en lo que respecta a un tema que constituye la obsesión número uno del mundo occidental, la mayoría de la gente sabe muy poco de sexo. Así que, si me lo permiten, intentaré cuestionar incluso a quienes pretenden sentar cátedra y denuncian algunos tópicos con argumentos anémicos y cargados de prejuicios.

Tenemos los grandes clásicos, esas bobadas que nos inculcaban los abuelos y los curas, como que si te masturbas te quedarías ciego y que las chicas buenas nunca se tocan. Muchos de nosotros éramos tremendamente inocentes y no hemos tenido muy buen criterio para diferenciar realidad y ficción -hablo de personas mayores de 30, occidentales y con ciertos estudios porque, aparte de que me dan entre miedo y asco, no me atrevo ya a afirmar nada respecto de las generaciones más jóvenes-.

Luego hay otros topicazos que pasan por el microscopio de la sexóloga que firma el artículo, como la frecuencia con la que las parejas tienen sexo, o que si te es infiel es que ya no te quiere, o ése que nos hace asumir que si alguien está tremendo/a va a ser muy buen amante. No sólo no es necesariamente cierto, dicen los expertos (aferrados a que Dios existe, imagino, y porque a muchos les encanta consolarse con este tipo de tópicos, similares a lo de que los ricos también lloran y a sus hijos también les atropellan los coches...) sino que a veces, estas personas guapísimas no tienen ni las más mínimas nociones de lo que la otra persona encuentra excitante o placentero. Los sexólogos que tratan de destruir este tópico lanzan la idea, igualmente cargada de prejuicios, de que los guapos follan mal. Es decir: la pretendida sexología innovadora, llega ya obsoleta y confundida. Dejen que les comente una realidad: los guapos y las guapas han visto tanto porno, han leído tantos artículos y tantos libros de sexo como los nerds y como los feos. Pero lo que es crucial es que los guapos han hecho algo que es fundamental en este tema: practicar. Porque los que están buenos se hinchan. Admitámoslo. Y entre las sábanas la experiencia, señoras y señores, es un grado.

Estos expertos proclaman que, mientras que tú te matas a sudar en el gimnasio para tener un cuerpazo, hay estudios que revelan que ellos se fijan más en las "real women", en criaturas voluptuosas, con curvas, que probablemente no pasarían ese estúpido casting que imponen ciertos homosexuales poderosos del emporio de la moda y desde la prensa y que, en realidad, no tocarían a una mujer ni con el palo de hacer selfies. Y lo mismo podemos decir de los ciclados y musculocas que pululan por ahí en chándal y sin conversación, cargados con un tupper de arroz hervido y pollo porque, según las encuestas, las mujeres otorgamos máximas puntuaciones a una bonita sonrisa y a un gran sentido del humor, mucho más valorados que unos abdominales de acero. Con ciertas matizaciones, esas dos premisas, las compro.

Pero disiento con los sexólogos consagrados respecto a que, incluso cuando logramos irnos a la cama con el chulazo o la tía más buena del garito o del despacho, el sexo raramente se corresponde con las expectativas. Lo fundamentan en la falta de pericia sexual de la gente agraciada (insisto que esto es lo que afirman los expertos, es decir, gente muy leída pero fea en general). Esta decepción post polvazo con el David Gandy/la Irina Shayk de turno yo la atribuyo a una verdad catedralicia: las fantasías están mejor en la mente porque allí, en el plano ideal, son perfectas; pero, una vez llevadas a cabo, el choque sensorial y con el mundo en 3D es tan brutal que dan ganas de morirse. Mi opinión es que eso es un prejuicio y no tiene nada que ver con que follar con un monumento no mole o necesariamente nos decepcione. Lo que frustra es no poder repetir otras mil veces, dejen que les comente... Al hilo de esto, y dado que es mi blog, les confesaré que no sé mucho acerca de follar con feos, pero lo que sí sé es que follar con feos no garantiza la felicidad. Mi experiencia es diferente. Muy diferente. Y no escondo que siempre digo, como un mantra, que tengo una vida sexual envidiable vs una vida emocional de mierda. Bueno... relativamente de mierda, porque cuando ustedes se explayan y me cuentan las miserias de sus relaciones de pareja y yo compruebo cuantísimo aguantan y lo muchísimo que sufren con tal de poder decir que tienen novio-a o marido-esposa, yo sonrío, me recuesto en mi sofá, abrazada a mi amado gato Dexter, hasta que se me pasan las agujetas de los abductores generadas durante la visita de algún triatleta, algún modelo bajado de las pasarelas o un tremendo salido de las series de moda... y no siento ninguna, pero ninguna envidia de esas discusiones acerca de quién paga la factura de Iberdrola o ha de bajar la basura. La señora sexóloga que afirma que "los muy guapos son a menudo inseguros, tensos e inhibidos en la cama" no tenía mi agenda, obviamente.

El artículo, y en esto sí coinido, apunta que algunas personas con físicos muy muy trabajados se obsesionan por su belleza y necesitan que ésta les sea alabada y reconocida constantemente, y se dedican a mantenerla y a conservarla todo el tiempo. Se refiere a los narcisistas y vigoréxicos, una población cada vez más amplia por desgracia, cuya actitud superficial y egoísta, dentro y fuera de la cama, impide que el sexo con ellos sea satisfactorio. Toda la razón. A estos sujetos, como a cualquier tarado, mejor evitarlos. Lo normal durante las relaciones sexuales normales con personas normales (no con personajes aquejados de síndromes y patologías) es sudar, despeinarse, arrancarse la ropa y tirarla sin parar el polvo para doblar los pantalones con raya y olvidarse del mundo. Si te preocupa en ese momento que se te corra el rímel o ponerte en una postura que oculte que tu six pack no está perfecto, es que no estás a lo que estás.