La llegada

Captura de pantalla 2016-11-16 a las 23.57.40Vaya por delante que yo soy muy de comedias románticas que exteriorizan a bocajarro los sentimientos, soy muy de dramones, de ver peleas de pareja y de mafiosos, de asimilar chistes ácidos de personajes delirantes, de salivar con chulos en toalla saliendo de la ducha o entrenando en un ring, de sonreír con animalitos que hacen monerías, de espantarme con crímenes horripilantes... y hasta de empatizar con asesinos depravadísimos o con adolescentes descerebrados o con monjas polimedicadas. Yo soy de todo menos de naves espaciales, de historias de otros planetas y de universos paralelos. No logro entender esas pelis, debo de tener alguna limitación genética al respecto. Dicho esto, y haciendo casi una sesión de espiritismo para invocar y que "esté con nosotros" lo poco del crítico de cine profesional que fui, y que aún no se ha evaporado, les dejo mi opinión sobre La Llegada.

Es una bonita historia, de excelente factura, con un impresionante modo de narrar. Encuentro muy buena la idea original y, a pesar de que podría caer en la típica americanada, como hacen las majors, La Llegada no escatima en gastos ni en producción y post producción, y lo hace con mucho acierto y sin apabullar. Se va a llevar todos los premios. Se va a redifundir hasta 2065. En definitiva: muy recomendable.

Dirigida por Denis Villeneuve y con un sólido y eficaz reparto: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitacker. SE ESTRENA el 18 de noviembre. No digan que no les aviso con tiempo.

Hay una parte, en el medio de la peli que, por culpa de mi gen incapaz de disfrutar de la tanta ciencia ficción, me dispersé con tanto mensaje en tinta de calamar gigante y toda esa orgía de aliens. Pero como dirían los tíos "no eres tú, soy yo", y he de admitir que me ha fascinado el tratamiento de la historia personal de la prota. Se va descubriendo con una sutilidad magistral, jugando con el tiempo, con los flashbacks (que a veces resulta que son flash forwards). Muy despacito, muy poco a poco. Mascas un drama insuperable, lo ves, pero no es una película tramposa que abusa de la lágrima fácil, como hace Bayona en Un Monstruo Viene a Verme (¿a quién no le arranca el llanto la historia de un crío feúcho, acribillado a hostias por los cabrones de sus compañeros de colegio, con una madre jovencita y muriéndose de cáncer y abandonada por el padre del chaval, un padre que es un gilipollas egoísta y calzonazos?)
Aquí no. Aquí la prota, AMY ADAMS se traga su pena y nos la ahorra y nos lleva de la mano con una sonrisa y una declaración de principios (me callo para no reventarles la trama: hay algo terrible, pero lo acepta y disfruta de cada segundo. Una lección de vida. Hubo un momento, una frase de ella conversando con su hija, que podría repetir literalmente pero que no voy a plasmar aquí porque no soy una tarada que hace del spoiler una religión, pero les diré que me ha invitado a recordar la actitud, maravillosa, de Roberto Benigni en La Vida Es Bella. Ese pobre padre que, ante el panorama dantesco de aniquilación, miseria, dolor y privaciones que impone el campo de exterminio, es capaz de darle la vuelta y convertirlo en un juego, en un disparate colosal a la medida de ese crío inocente que es su propio hijo. Aquí hay algo de eso, algo muy muy bonito.