Oír sin escuchar

298222_4091188617448_1160938787_nSe suceden las semanas y las anécdotas se repiten casi en secuencias clónicas, como por obra de una maldición. Entre silencios cada vez más largos y frases cada vez más cortas, tejemos el día a día de hoy y de mañana y del mes que viene y de siempre, si nada lo remedia. Vamos confeccionando una telaraña de pequeñas crueldades más o menos tolerables, de manías más o menos perdonables, de gestos mecánicos que te revelan lo que tu pareja piensa, lo que siente, sin necesidad de que te lo explique; sabes cómo son sus movimientos y sabes que preceden siempre a la misma frase. Sin poderes paranormales resulta que desarrollas la capacidad de leerle la mente y de predecir lo que piensa con solo mirarle. Si esconde la mano en su bolsillo es que va a empezar el partido; si sonríe de medio lado es que no me lo está contando todo... Cuanta mayor complicidad, mayor tedio. O no. Depende de cada pareja. Hay quien se ahoga con la incertidumbre. Hay quien prefiere saltar por la ventana a aburrirse. A veces, lo que necesitamos con urgencia es saber de quién estamos enamorados realmente. Es decir, este post será de utilidad para quien conviva con su pareja.

Muchas parejas mantienen conversaciones, pero lo que es un hecho es que muy pocas de verdad se escuchan o lo hacen sin juzgarse. Querría proponer un ejercicio que, según un libro muy gordo y muy especializado, puede ayudar a ambas partes a conocerse. Y con esto me refiero a conocer a la persona que cada uno de ustedes es ahora, frente a aquéllad que en su día se cruzaron con usted y con su pareja y de las que, quizá, quede ya muy poco. Hagan memoria y acuérdense del momento en que se conocieron. Aquella primera conversación fue, muy probablemente, la última que se escucharon sin interrumpirse mutuamente, sin hacer comentarios y sin silenciosos juicios de valor. Les voy a dar una serie de pautas que están escritas para la persona que tiene que escuchar (sí, mentalícese de que en algún momento eso le va a tocar a usted) así que apriete los dientes y ofrézcase para hacerlo en primer lugar. Por favor, insisto en que sigan las reglas o esto no servirá para nada.
- Cada uno de los dos tomará un turno para dirigirse al otro miembro de la pareja. Se trata de hablar durante media hora pero, si les parece demasiado, pueden reducirlo a quince minutos.
- La persona que toma el turno de palabra sólo puede hablar de sí misma, no del otro ni de la relación. Pueden comentar acerca de sus preocupaciones, sus miedos, sus objetivos, sus sueños, la última película que hayan visto o sobre el concierto al que les gustaría ir, sobre la familia, el trabajo, lo que les gusta de sí mismos, lo que deberían cambiar, si consideran que les va bien en la vida o lo que están logrando o no.
- La persona que escucha no puede interrumpir ni comentar bajo ningún concepto. Su tarea es sencillamente escuchar y tratar de comprender a quien está hablando.
- Mientras escucha, vigile sus gestos, la expresión de su cara y su lenguaje corporal. Si hace algún sonido, que sea de apoyo y asintiendo, sonría animando al otro a seguir expresándose. Si pone cara de enfado o hace algún movimiento amenazante o despectivo, arruinarán el ejercicio.
- Si de verdad, de verdad de verdad de verdad, necesita hacer algún comentario acerca de lo que su pareja ha dicho, espere al menos 24h. Sí, 24h. Entonces, es decir, al día siguiente, si aún siente la necesidad de responder a algo de lo que ha escuchado, dispone de 10 minutos como máximo para expresarse. Y otra limitación: sólo puede emplear frases positivas. Si considera que existe un problema, defínalo rápidamente y dedique el resto del tiempo (hasta agotar esos 10 min.) a ofrecer posibilidades para solucionarlo. Me permito poner un simple ejemplo: "Lo que dijiste de que quieres pasar más tiempo con tus amigos me ha hecho darme cuenta de que necesitamos aprovechar al máximo el tiempo que pasamos juntos" en vez de "No puedo creerme que quieras pasar aún más tiempo en el bar con esos inútiles de amigotes que tienes, eres un puto egoísta de mierda". Tralará.
- Tras realizar este ejercicio, ya les aviso, se van a sentir ambos más bien nerviositos. Posiblemente haya descubierto cosas de su pareja que ni siquiera sospechaba, y quizá por ello ahora se sienta un poco incómodo. ¿Quién es esta persona? Pensaba usted que le conocía perfectamente -menudo shock, ¿verdad?-. Nadie es dueño de nadie y nadie puede controlar del todo a otra persona, ni lo que hace, ni cómo se siente, así que relájense y déjese fluir con la inseguridad. El exceso de seguridad, ese dar a la pareja completamente por hecho, es lo que acaba con la mayoría de las relaciones. A ambos les vendrá bien no dar por sentado al 100% que el otro está ahí para siempre.
- Repitan esta sesión semanalmente durante un mes y notarán que comienzan a escucharse como es debido sin necesidad de hacerlo en un ejercicio estructurado.

Les dejo con algunas de mis dudas existenciales.

¿Por qué me quedo sin dinero y no sin palabras?
¿Por qué el cuerpo me pide muffins de chocolate y no apio?
¿Por qué me trago el orgullo y me atraganto con las mentiras?