A media asta

993749_10200188967646290_296669928_n"Las patatas están duras. Tu polla no". Podría decir que lo he oído en la mesa de al lado o, sencillamente, explicarles que, a veces, la intención desafiante de un señor, su porte de conquistador, ese aire de chuloputas tatuado y ciclado y tanta actitud de vaquero con satiriasis, distan muuuucho de la dureza de su miembro llegado el inexorable momento de demostrarte y poner en práctica todas esas "amenazas" acerca de cuán salvaje va a ser el polvo que muere por echarte y lo fortísimamente que te va a empotrar. Y es que, hoy día a cualquier mierda le llaman polla y a cualquier intento de mete saca, follar.

La mayoría de los hombres cuyo pene no alcanza una dureza máxima en erección obtienen, sin embargo, orgasmos normales. Lo cual por supuesto, a nosotras nos jode vivas porque ellos obtienen lo que buscan (descargan el camión, se giran y se duermen) y tú te quedas a medias y con cara de vaca que mira pasar el tren... o como el emo de pintarse uñas.

Desde el punto de vista fisiológico podemos elaborar un extenso listado de razones que justifican que la erección no pueda considerarse digna de una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, precisamente (que sea explicable y cien por cien humano no significa que a nosotras nos haya merecido la pena soltar el cubata o arrancarnos el pijama de un salto y cruzar la ciudad para conocer pormenorizadamente el techo de la alcoba de uno que iba a taladrarnos pero luego resulta que "mejor dormimos un rato").

Retomo. Podemos considerar ciertos factores como la edad, el agotamiento físico y mental, la medicación que se esté administrando, la ingesta de alcohol y el consumo de drogas y cuánto tiempo hace desde que mantuvo la última relación sexual. Éstas serían explicaciones científicas que justifican que un día justo el puto día que tú estás con él, no funcione demasiado bien. Ante el desastre, obvio que lo que puntuará será la actitud que él adopte. Y la que tú adoptes, también. No hay que darle demasiada importancia aunque tú estés maldiciendo la hora en que has quedado con este inútil, se puede dedicar el tiempo al sexo oral, a las caricias y la masturbación mutua si sabe hacerlo, claro. Encuentro fundamental comportarse con respeto, con educación y de modo cariñoso [esta parte del respeto y la educación, los ni-nis folladores compulsivos de apps no la van a entender, ya lo sé yo.] Al fin y al cabo, si guardamos un recuerdo agradable, siempre se podrá intentar en otra ocasión en la que, seguramente, haya menos presión y no concurrra una circunstancia adversa. Además, hay que pensar que la primera vez que te acuestas con alguien, salvo por las descargas de adrenalina que produce eso de experimentar el descubrimiento de la piel nueva, suele ser mucho peor que las sucesivas porque, en esto del sexo, conocerse y coger confianza, sí que influye.

Volviendo al catálogo de justificaciones de una falta de erección, de su pérdida o de que ésta sea débil, además de las razones físicas pueden concurrir determinadas influencias emocionales, como el estrés y la ansiedad respecto de hacerlo bien, darlo todo, demostrar que es ese supermacho que te venía avisando de que te iba a hacer gemir y todo eso (seguro que ninguno se ha pasado horas en vela preocupado por este asunto, ¿o no?). Yo a una polla "apagada o fuera de cobertura en este momento", la disculpo sin problema y con sonrisa. Al que no perdono es al imbécil de su dueño, que ha fanfarroneado y ha hecho campaña de marketing prometiendo lo que no va a poder ni saber cumplir. Conste.

En realidad, las erecciones son tan imprevisibles y tan particulares como sus dueños y señores. Existen penes tan duros que puedes romperte una uña con ellos mientras que otros, cuando por fin se encuentran ante la mujer/hombre de su vida, navegan por el mar con la vela a media asta. El resto se halla en mitad de ambos extremos, lo normal, vaya.

No lloriqueen y sigan leyendo (pero vamos, quédense con la lección: si no saben follar, no molesten).