Sexo con amor

Captura de pantalla 2016-09-04 a las 12.26.24Durante una velada inmensamente enriquecedora, fue de los más recientes akelarres en que he participado, como oyente, conste, se planteaba una pregunta de ésas universales, traída y llevada, manida incluso: ¿Cómo de importante es estar enamorado para que el sexo sea bueno? La pregunta provocó demasiadas respuestas al unísono como para que una rubia mortal como yo pueda ahora reproducirlas. Unas, ellas, claro, los ojos bajos, con gesto de negación y repitiendo con mucha dignidad impostada: "yo es que si no estoy enamorada, no me acuesto con un tío"; "¿cómo te vas a tirar a un desconocido?" "Yo no soy de rollos de una noche",... etc. Lo de siempre: como hay alguien escuchando, toca meter tripa y esforzarse por escurrir las últimas gotitas de los archiconocidos argumentos de chica bien, decente. Porque sí, señoras y señores, la frecuencia con que se abra de piernas una mujer, se sigue utilizando como insulto y como argumento para desacreditarla. Nunca delante de ellas, claro. Se sucedieron parrafadas y se ensalzaron factores, a los que cualquiera encuentra contrapunto, como la confianza (vs sorpresa, y el horror de caer en la rutina), el romanticismo (vs lujuria y pasión dessenfrenada), el conocerse bien (vs la maravilla de estrenar una piel nueva)... La luz vs la sombra.

La pregunta en sí plantea un tema interesante. Puedes tener un sexo estupendo con un extraño y con alguien a quien no quieres y que incluso te cae mal y, por otro lado, el hecho de amar a alguien no garantiza, en absoluto, que en la cama la cosa vaya a ser genial. De hecho, no garantiza siquiera que se le levante... Tendemos a presuponer que "sexo con amooooor" va unido, como el bocadillo de bacon con queso. Y no. Los ingredientes de un increíble romance y de un polvo increíble, lamento informarles, son diferentes. Como muchos sabrán, y los que no, matarían por saber, para que un empotramiento tenga niveles máximos de relevancia, ha de haber toneladas de química, libidos similares, sed de aventura y una mente abierta por ambas partes. Para amar a alguien has de conectar con esa persona a niveles emocionales mucho más profundos, ser intelectualmente compatibles y tener valores y creencias similares. Por este tipo de ecuaciones, se puede disfrutar de un orgasmo de traca, extraordinario, con el chico que viene a limpiar la piscina y, por desgracia, no llegar o quedarte mirando al techo, contando los cristales de la lámpara de araña, deseando que acabe YA, con una pareja a la que amas con toda tu alma. Se escuchan sus palpitaciones, pero el corazón ha enmudecido.