Saber o no saber

Captura de pantalla 2016-06-30 a las 16.15.34Escoltada por mis preciosos príncipes azules, acababa de entrar en casa, tras una de las fiestas que anoche se celebraban en Madrid con motivo de la semana del Orgullo. Agotada, con los tacones echando humo (gracias Mauri, por hacerme bailar y bailar y bailar), la cabeza desnortada de tanto cruzarme con chulos, chulazos y chulitos, y el hígado a punto de mandarme un burofax para que vuelva a dejar de adobarlo y marinarlo a base de destilados (gracias Evelio porque, cuando yo veo el vaso medio vacío, te ocupas de todo, y no sólo de rellenarlo...). Un mensaje ilumina la mesilla de noche. Me quedo mirando al techo, a la tele, al móvil y vuelta a empezar, sin entender nada (y no es por la borrachera, que también). Releo tres veces sin entender nada. Me faltan datos, suspiro... El "escribiendo" me hace temer los mil y un dramas y van a acompañar a esa frase deslabazada. Espero. Los párrafos llegan ya a borbortones. Por fin sé de qué me habla mi amiga.

Resumo: mi amiga tiene a su vez otra, llamémosla Pepa. Pepa está casada y tiene una hija de casi veinte años. Resulta que ayer mismo mi amiga salía de un restaurante, en horario de sobremesa, cuando reconoce al marido de Pepa apoyado entre unos coches. Él no la ve. Va borracho perdido, está metiendo mano a una prostituta. Y en cuestión de segundos, está yéndose de la mano con la susodicha. Mi amiga le sigue con la mirada. El marido de Pepa entra con la puta en su hostal.

Reflexiones de mi amiga: "Eva, yo les vi porque no se cortaba, le daba igual enrollarse con la prostituta en plena calle... Iba con la mano metida en sus mallas". "Sé que debo decírselo a mi amiga, pero no sé cómo. Es muy fuerte, no tengo la sensación de que sea algo aislado. No es un colocón que se te va de las manos tras una reunión de trabajo, es una puta de la calle, a plena luz del día, ¿y si en vez de cruzarse conmigo, se cruza con su propia hija?".

Mi amiga quiere mi opinión. Yo tengo dos o tres mil opiniones que regalarle, por supuesto. Ya sabemos que yo me opino encima sin problema. Pero en vez de precipitarme a teclear como una loca desvelada, le pedí calma. Le dije "Ándate con ojo", y le sugerí que esperase a mi post. A ESTE post.

Y ahora no sé cuál de mis múltiples consideraciones, de mis experiencias previas sobre esto mismo, de lo que en determinados libros he leído o de lo que yo misma he teorizado, prevalece. Mi amiga y yo somos muy de "prefiero saber", pero no todo el mundo opina igual. La idea que planteaba mi amiga era iniciar una charla con Pepa sobre la situación pero como si fuera referida a otra familia. Dice que así ella podrá saber si Pepa es de las que prefiere saberlo o de las que opta por ignorarlo. Le dije que, siendo muy sensato, este "truco" presenta un grave problema: hay mucha gente que es muy valiente y muy sincera cuando se trata de dar consejos en abstracto, de teorizar y de terceras personas pero, cuando se trata de su propia vida, prefieren oír mentiras, esconder las vergüenzas y negar los problemas. Otra cuestión que me preocupa es la posible reacción de Pepa respecto de mi propia amiga, una vez sepa todo. Muchas personas eligen matar al mensajero, es decir: quizá Pepa la fulmine, la tache de su agenda forever. En vez de agradecimiento por su lealtad, puede que Pepa decida que mi amiga sabe demasiado y que se encuentre incómoda ante ella. E incluso, cabe que crea que se lo ha inventado, que su marido jamás se irá de putas, que mi amiga es una arpía envidiosa de su idílica pareja. Cabe que Pepa se revuelva y responda con un ¿a ti quién te ha preguntado? ¿Quién te ha pedido tu opinión o que me cuentes nada?
Serio dilema. Saber o no saber, he ahí la cuestión.