Detox sexual

996847_4258499480115_398705737_nCuando las cosas funcionan; no hace falta nada, salvo dejarse llevar. Sin embargo, es cuando desembarcan el aburrimiento y la rutina que el emergen las divergencias; entonces, si queremos continuar con la pareja, necesitamos normas y referentes que acatar. Vuelvo en este post a hablar sobre los contratos íntimos. Ya en una ocasión, cuando se estrenó ese truño de 50 Sombras de Grey, abordé el asunto de los contratos sexuales e hice una alusión al que el protagonista de la película solía hacerles firmar a sus sumisas. No pretendo inducirles a creer que lo habitual en toda pareja de bien y moderna y funcional es haber redactado un pliego de cláusulas y condiciones acerca de la frecuencia, modo y manera de practicar el coito, porque no. Nunca les manipularía tan burdamente. Ahora qus estamos con la mente puesta en la operación bikini, concentrados al máximo en nuestra estrategia de quemar grasas, focalizados en reducir la ingesta de hidratos de carbono e incluir zumos depuradores, aparezco con esto: sí, señoras y señores. Les sugiero un plan detox para su vida sexual basado en el “sin”. Suena horrible. Lo sé. Pero creo que tras este “juego” subyace un ejercicio de reflexión que siempre será positivo para cada individuo y para la pareja aunque quizá suponga comprender que procede cambiar de marido.

Dicen que la distancia es el olvido; sin embargo, he comprobado que, a veces, es imprescindible y ayuda a adquirir cierta perspectiva. La regla primordial de este ejercicio consiste en abstenerse de mantener relaciones sexuales temporalmente. ¿Y cuánto dura eso? Pues tres semanas. Como ya me odian, no experimento pánico al teclear “tres semanas” con sus días y sus noches. Hay razones para acatar cada una de esas quinientas cuatro horas de castidad. Por un lado, proporciona una mayor conciencia de la interacción no-sexual con la pareja, y al tiempo, nos da una visión clara de la propia vida sexual. Otra razón es que privarse del sexo durante determinado periodo, durante el que uno se halla diseccionando todo, puede hacer que se alcance un estadio elevado de conciencia esto no es aplicable a los políticos, por razones obvias. Por último, dejar o eliminar el sexo y reintroducirlo poco a poco en un momento concreto y pactado previamente, es lo que desintoxica al individuo. Esta pauta de excluir el sexo lleva a ambos miembros de la pareja a los orígenes, a lo básico, les obliga a concentrarse y al hacerlo, a romper malas costumbres y rutinas negativas instaladas a lo largo del tiempo en cada relación.

Les dejo aquí un contrato sacado de un manual especializado en relaciones. Ruego a los juristas que miren con condescendencia estas líneas que podrían servir para recoger la voluntad de ambas partes. Es el primero de los acuerdos o contratos que cada uno ha de aceptar y firmar.

CONTRATO UNO
Acepto no tener sexo en absoluto durante una semana a fin de que podamos concentrarnos totalmente en examinar nuestra vida sexual, aislar cada uno de nuestros problemas, y trabajar en las soluciones. Ninguno de los dos iniciará el contacto sexual, salvo besos o abrazos demostrativos de afecto, y ninguno de los dos se sentirá culpable por no tener sexo o presionado para tenerlo. 

Para tener una idea general de lo que ambos piensan del sexo en general, escriban todas y cada una de las cosas que opinen, esperen, crean, teman,…, de su vida sexual. Aquí les dejo algunas preguntas que quizá deban formularse, pero no se limiten a responderlas con un “Sí” o un “No”; es imprescindible que dediquen un momento e incluyan, al menos, un par de frases para explicar la razón de cada respuesta.

  1. – ¿Disfruta usted del sexo?
  2. – ¿Se masturba?
  3. – ¿Cuál es la parte de la relación sexual que prefiere?
  4. – ¿Cree que conoce las necesidades y deseos sexuales de su pareja?
  5. – ¿Cómo lo sabe? ¿Qué le ha llevado a dichas conclusiones?
  6. – ¿Conoce su pareja las suyas?
  7. – ¿Qué tipo de señales ha proporcionado usted a su pareja para mostrarle con claridad sus deseos y preferencias sexuales?
  8. – ¿Hay alguna práctica que a usted le apetecería probar pero que le da miedo o vergüenza plantear?
  9. – ¿Qué cree que sucedería si se atreviera a pedirle a su pareja que hicieran eso?
  10. – En una escala de uno a diez, ¿qué puntuación otorgaría a su relación?
  11. – ¿Qué cree que necesitaría para incrementar esa calificación hasta el diez?
  12. – ¿Está usted satisfecho con su cuerpo?
  13. – ¿Hay alguna cuestión en materia sexual que usted no haría bajo ningún concepto?
  14. – ¿Qué es lo que más le apetecería cambiar en su vida sexual?
  15. – ¿Qué es lo que querría que no se modificase en absoluto?

Cuando ambos hayan respondido a los cuestionarios por separado, cámbiense las hojas y charlen acerca de las respuestas. No se preocupen si al principio están un poco a la defensiva -todas las críticas al principio escuecen-. Recuerden pensar que están en el mismo equipo y tengan presente que están colaborando para mejorar su vida sexual, nada de dedos acusatorios ni entrar en el “y tú más” al estilo campaña electoral española 2016.

En la siguiente sesión, avancen hasta las formas de mejorar su relación íntima. Cada uno debe hacer una lista con las 20 cosas que más le gusta que le haga su pareja. Después, otras 10 cosas que querría que le hiciera más o con mayor frecuencia y el por qué, y escriba un par de frases argumentando y dando detalles específicos. Dejen que concrete con un ejemplo: “Me gustaría que me besaras en el cuello más a menudo, porque es uno de mis puntos erógenos. Y si pudieras hacerlo más fuerte, casi mordiéndome, especialmente durante la penetración, cuando estoy a punto de tener el orgasmo…”. Obviamente no será alta literatura aunque habrá quien se presente a algún concurso literario con el manuscrito pero dejen que les diga que este jueguecito, que cuesta mucho mucho muchísimo empezar, es extremadamente liberador. Les recomendaría que tengan tacto y demuestren cierta sensibilidad, pero que sean fundamentalmente honestos. Mientras traten de concentrarse en lo que desearían con mayor frecuencia en vez de en lo que su pareja hace mal, es improbable que la otra persona se sienta ofendid@. Ambos tendrán tiempo para “practicar individualmente” pero por favor “dejen los deberes” para las semanas posteriores al contrato. Pongan fechas concretas y fijen momentos concretos, es más motivador que hablar de periodos de tiempo abstractos.

(sigue)