Seducción tóxica

Captura de pantalla 2016-05-04 a las 16.34.17En vista de que debí crecer con la banda sonora de "vamos a contar mentiras tralará..." no espabilo. Noto que la tasa de obsolescencia arterial se agrava, como quien aún maneja terminales de Blackberry y Nokias chiquititos y sin 4G al contemplar el último modelo de Apple, con la sensación de "esto es imparable". Lo que pasa es que, aún habiéndome quedado atrás, resulta que no me he quedado precisamente sola, porque hace años que sufro ergo reflexiono, escucho testimonios ergo se repite el asunto y leo acerca de la seducción tóxica ergo no debe de ser una invención mía.

Sí, señoras y señores, me voy a explayar en este tema desde un planteamiento racional y moral acaban de poner cara de asco, que nos conocemos. Les imploro me concedan un par de minutos de su atención. No empleo el adjetivo "tóxica" en el sentido de que te follan porque echan burundanga en tu vaso cuando te descuidas, ni "tóxica" de aprovecharse de que te bebiste quince Jägermeister además de  tus correspondientes diez copazos, no. Es la acepción de "tóxica" vinculada a perversa, hablo de una seducción que utiliza subterfugios que conculcan el fair play. Una conducta reprobable y reprochable y asquerosa para la que yo demando hace años que se tipifique y que se introduzca en el código penal junto a la estafa o acompañando a los delitos contra la libertad sexual pero que, por ahora, no recibe ni un triste collejón. E incluso, aunque no debería suceder, resulta que estos asquerosos no están solos en su papel de maltratadores, igual que los etarras tienen encubridores o los garrulos de los taurinos cuentan con protectores entre la clase política y, a veces, incluso cosechan palmaditas en la espalda de orgullosos colegas.

La seducción tóxica es un tema del que ya he escrito en artículos y constituye de los argumentos profundos de un relato que anda por ahí acumulando elogios vacíos y envejeciendo. En él bautizo esta táctica con un nombre muy chulo que pronto revelaré. Para que no me acusen de autobombo, copio un fragmento de "Tu corazón no está bien de la cabeza", de Lucía Etxebarría, que casi podría haberlo redactado yo, porque resume lo que vengo afirmando:

"Voy a hacer una pregunta. En este caso es para mujeres heterosexuales. Quiero que visualices a un tío que te guste mucho (Eduardo Noriega, Clive Owen, Denzel Washington, Jude Law,...) -rectifico: yo pondría a algunos distintos por lo que no suscribo el 100% del texto, puntualizo- y después quiero que imagines que estás en un bar y un tío clavado físicamente al actor que has visualizado, pero que no es él, te ofrece sexo. Te deja muy claro que está de viaje, que va a ser una noche, que no quiere compromisos... pero está MUY BUENO. Tú, en ese momento, estás solterísima y sin compromiso. Atención: el tío no te ofrece romance, no te invita a nada, no se tira ningún pisto. Sólo es muy guapo, pero mucho, parece cariñoso y simpático. Tú... ¿qué haces?" -ya estoy oyendo a mis cuatro mil Príncipes Azules descojonarse ante esa duda que ofende a su inteligencia, y corean barbaridades, mientras leen Grindr.

Seiscientas dieciocho personas han respondido a esta pregunta en mi perfil de Facebook.
Y casi la totalidad de ellas han respondido que sí, que se acostarían con él.
Hago constar tres detalles:
- No se trata del actor, sólo de alguien muy parecido. Ergo, no es rico ni famoso.
- No ha invitado a nada a la chica y no se ha hecho valer como macho alfa.
- No ha ofrecido romance.

Y sin embargo, casi la totalidad de las mujeres que han respondido han dicho que sí.
Lo cual por lo tanto invalida la frase: "La mayor parte de las chicas necesitan sentir que no ha sido sólo sexo, que ha habido unas emociones implícitas y una cierta posibilidad de futuro".
Claramente esta frase no es cierta.

La mayor parte de las chicas necesitan sentir eso si están más o menos enamoradas de ese hombre, pero si la propuesta que se les ha hecho es muy clara y determina los límites, no necesitan sentir nada más. Sólo deseo.
La frase (La mayor parte de las chicas necesitan sentir que no ha sido sólo sexo, que ha habido unas emociones implícitas y una cierta posibilidad de futuro) viene de uno de esos libros que se han puesto de moda sobre "cómo ligar" y que están escritos por hombres heterosexuales y destinados a hombres heterosexuales. El primero de ellos, y el que más éxito tuvo, fue El Método de Neil Strauss. Y después de ése han salido varios más, que más o menos copian el formato. Yo he leído dos de ellos, cuyos nombres no voy a citar, y he visto infinidad de blogs y páginas webs escritas por hombres que se autodenominan "coaches de atracción personal" o "coach de seducción". Es decir, que gana dinero enseñando a hombres a ligar. El gran problema de estas páginas es que utilizan métodos de manipulación y de control. [...] Las tácticas de manipulación y control son tácticas universales. Pues bien, los libros sobre "cómo ligar" escritos por hombres y para hombres utilizan muchas de estas tácticas. Son varias: la táctica del romance, la táctica de la niebla emocional y la táctica de suscitar celos>>.

Me centro en la que más me interesa, sobre la que, como dije antes, he escrito muchas veces y he hablado incluso más. Y aprovecho para apostillar que coincido con la escritora en el rechazo frontal y absoluto de la labor que hacen los farsantes de los coaches sin cualificación y sin ética. He sido contactada insistentemente durante varios años por uno de ellos, que estuvo tratando de "captarme" para su causa: quería que yo impartiese talleres de seducción bajo sus consignas y patrañas. Siempre me he negado y nunca he llegado a aceptar ninguna de sus solicitudes de contacto en ninguna de mis redes sociales.

<<Por ejemplo me parece inmoral que si te quieres follar a una chica, y simplemente quieres follártela, muestres "empatía, confianza, cariño, predestinación y proyección de futuro", como los libros y los coaches te dicen que tienes que hacer. Si a ella le gustas, se irá contigo a la cama igual. Y si no le gustas te jodes. Porque si muestras "empatía, confianza, cariño, predestinación y proyección de futuro", ella no va a pensar que quieres simplemente un polvo. Va a pensar que quieres algo más. Y cuando no lo quieras, se va a sentir utilizada lógicamente. Tanto Bancroft como Forward y, en menor medida, Evans alertan a las mujeres sobre los hombres que muestran "empatía, confianza, cariño, predestinación y proyección de futuro", demasiado pronto. Puede ser que estén buscando sólo utilizarlas. O puede ser incluso peor. Que se trate de un potencial agresor psicológico. Estos hombres son lo que se conoce también como "dependientes dominantes". Es decir, gente que necesita sentir el Poder Sobre el Otro para sentirse bien, porque carecen de Poder Personal, porque no se sienten bien a solas consigo mismos, y se crecen cuando alguien depende de ellos, cuando otra persona se subordina a ellos. Por lo tanto, les cuesta mucho estar sin pareja, y por eso aceleran mucho los trámites para conseguir primero y afianzar después una relación, porque son profundamente inseguros.
De forma que, por principio, desconfía de los hombres que nada más conocerte te tratan como si fueras la última Coca-Cola del desierto (a no ser que seas Gisele Bündchen, claro). Los hombres sanos te tratarán con respeto y cordialidad, e irán avanzando poco a poco.>> Lo grave es lo mal que están las calles y que ya no hay nadie "normal" de la cabeza.

Y aquí les dejo con mi gran duda a este magnífico argumento que, repito, comparto casi al 99,99%. Partimos de una gran verdad, que es que si una mujer ve un guapo de esos tipo Rubén Cortada o asimilados, uno de puntuación 9-9,5-10 sobre 10, se lo tira sin más salvo enajenación mental no diagnosticada, claro. Ahora bien, si el muchacho es simplemente un 3 ó un 4, saca un 5 pelao o un 6, y ella se lo tira bajo la justificación de que "pero no se le cae la baba, no huele mal, llega puntual, etc", a mí, ojo, que yo es que voy por libre, la pregunta que me surge es: ¿cómo son capaces de abrirse de piernas con alguien que a priori es un "no"? ¿Por qué se lo tiran? Ojo, ojo, ojo conmigo, insisto, que yo es que hago largos en la marmita del inconformismo, pero ¿cómo alguien quiere unirse a una persona que en principio no le gusta? ¿Es porque paga medio recibo de Iberdrola y baja a veces la basura o porque les da miedo dormir solas que se aferran a esa mediocridad? ¿Es un "me das asco pero podría acostumbrarme a tu dinero", por ejemplo? Ojo, ojo, ojo que soy bien consciente de lo feas, guarras e insoportables que son muchas tías, ergo sé que en la conformación de parejas rigen el principio de reciprocidad y los refranes: "El amor es ciego" y "siempre hay un roto para un descosido". Pero voy más allá. Apunto una incongruencia: ¿se tiran a un tipo que no les atrae para ver a ese mismo señor todavía más veces? ¿Reprimen el asco hasta que se les pasa con los días y el Primperan? ¿Empiezan con alguien haciendo de tripas corazón? Debe de ser... Y se lo tira, aunque huela mal y le falten casi todas las piezas dentales -y ahora recibiré una amenaza de secuestro vía twitter de alguno que no tiene los incisivos, como si lo viera...-. Esto que yo me planteo se lo formularía cualquier tío para sus adentros: "¿A qué juegas, nena: si es para solo una noche me dirías que "no" y me rechazarías pero me follarías tres veces por semana si me planteo quedar contigo tres meses o tres años seguidos?" Me, no comprender nada... por eso, yo coloco el filtro en distinto sitio y juego en otra liga.