Pequeños grandes gestos

Captura de pantalla 2013-05-14 a las 13.26.57A las personas que comparten una relación estable les viene bien cierta dosis de sorpresa (y no entendemos por sorpresa abrir la puerta del despacho y encontrártelo tirándose a su socia... o a la tuya). Les ahorro una arenga contra la rutina, por necesaria que resulte, y les planteo pequeños grandes gestos, siendo bien consciente de que sobre el papel todo es muy fácil y funciona, pero que a la hora de la verdad, cuando hay ciertas "normas" íntimas, no escritas pero bien asentadas, cuesta mucho atreverse a plantear cualquier micro desviación respecto de lo que se espera de cada uno.

La idea es más bien empezar a imaginar la ruptura de los patrones de conducta habituales dentro de esa pareja, proponiendo sexo, en cualquiera de sus manifestaciones, dentro de situaciones inesperadas o fuera de los horarios habituales. Abrazarle por la espalda mientras está lavando el coche sin que le dé un infarto creyendo que le van a robar, echarse a su lado mientras está leyendo y meterle mano bajo la manta,... La situación no necesariamente ha de culminar con una eyaculación; se puede provocar cierto calentamiento el planeta Tierra lo soportará, y dejar la pirotecnia para más tarde. No hay peor cosa que resultar predecible. Eso les aburre. Bueno, eso nos aburre a todos.

Otra consigna que debería regir las iniciativas de ambos sería la del atrevimiento, es decir, la de ir innovando, probando y dando rienda suelta a caprichos e iniciativas que nos provocan curiosidad. Igual que siempre me pongo como una hidra a la hora de defender los sacrosantos límites que cada cual puede y debe establecer y defender, creo con toda sinceridad que no hay peor cosa que no probar lo que a uno le suscita morbo. Dicho lo cual, teniendo una pareja, hay que saber cómo, dónde y cuándo plantearlo. Y también hay que saber que determinadas cosas no van a colar... Muchas de las fantasías sexuales se pueden materializar (aunque probablemente sea mejor que no, pero eso es otro debate) con la complicidad del otro. Todo es hablarlo aunque quizá en eso, en plantearlo, algo que parece tan fácil, resida el mayor obstáculo. Me permito un inciso: las conversaciones sobre este tema en concreto, acerca de lo que aún no se ha probado o lo que se querría hacer y cómo, suelen funcionar en sí mismas como un bidón de gasolina... Por poner un ejemplo, nada original, me temo, cabe innovar vía juguetes, disfraces o lencería, o con un cambio en el rasurado del vello que, de pronto, ofrezca un nuevo yo. Hay un recurso barato a la par que simple y que, sin embargo, desencadena sensaciones muy desinhibitorias: colocarse una máscara, un antifaz. Claro, claro, muy visto. Sí. ¿Pero lo han probado ya con su pareja? Es la llave para el anonimato, para jugar a que no se conocen o para reírse un rato. Muy conectado con esto, me parece interesante el cambio de rol. En las parejas se consolida la actitud activa y pasiva y no hablo de los orificios accesibles ni de quién penetra a quién... Respecto de la cuestión de atreverse a tomar la iniciativa, todos sabemos de la erótica del poder, la cual dentro y fuera de la cama resulta muy sexy y nos pone mucho. Quien habitualmente sugiere tener sexo, lleva a cabo el acercamiento físico o mediante insinuaciones y asume el papel de líder entre las sábanas puede verse gratamente sorprendido/a si, de vez en cuando, quien se había convertido en una estrella de mar disecada, rompe la pasividad. De igual modo, es muy posible que tras descubrir las sensaciones que proporciona llevar la voz cantante, se aficione y quiera repetir...

Obviamente puede ser muy afrodisíaco intentar el abordaje en los lugares más inapropiados desde Gandía Shore ya nadie sabe qué significa eso. Cuidadito con tratar de ponerle cachondo susurrándole al oído que le espera una mamada en el cuarto de baño, durante una cena de empresa con su jefe y los clientes japoneses, no vayas a arruinar el negocio del siglo... Por supuesto, nada como introducir una buena dosis de sexo oral antes del desayuno. Eso sí da energía para pasar el día. Es lo last de lo last para dar los buenos días, lo dice la guía de protocolo de Gran Hermano.

La noche del sábado es tan buena como cualquier otra ocasión para el apareamiento; sin embargo, los expertos afirman que el mejor momento para el sexo es por la mañana. Los niveles de testosterona de los señores se sitúan en su pico a las 9am. Si la pareja lleva cierto tiempo constituida, los ciclos de ella se habrán acoplado. Por otro lado, los orgasmos femeninos son más fácilmente alcanzables a mitad del ciclo menstrual debido a que las terminaciones nerviosas se hallan más sensibles. Supongo que a las señoras podría recomendarles que contraigan los músculos vaginales durante la penetración, porque incrementa el placer y porque acelera y facilita el orgasmo. Y que mantengan los ojos abiertos, que observen lo que está sucediendo: el movimiento de los cuerpos, los genitales en contacto, el ritmo de la penetración,..., que no se conformen con el tacto.

Me da entre miedo y pánico recomendarles el sexo tántrico, porque sé que son ustedes yonquis perdidos de la prisa y de la inmediatez y unos egoístas inmaduros. Pues sí, los de Sálvame resumirían el sexo tántrico como un aburrimiento, porque en definitiva, se curra mucho y nadie se corre. Y al rato, alguien gritaría "qué demagogia" o "no has hecho nada y te lo llevas calentito", no sé. Si bien esta archidesconocida técnica se puede resumir malamente en muchos abrazos, mucha caricia y mucho tiempo, lo cierto es que los encuentros tántricos alargan la relación sexual y retrasan el momento de la eyaculación. O sea, el tantra es totalmente incompatible con las ansias de multiestimulación y el déficit de atención que casi todos hemos acabado padeciendo. Para los que viven con el móvil grapado a la mano, saltan cada vez que escuchan el pitido de una notificación y se identifican con la chica del anuncio que se queja a su perro y le dice con un suspiro de derrota: "tienes más seguidores que yo", resultará más sencillo que cambien la clásica conversación de "cómo te fue el día" por un "escucha bien lo que te voy a hacer en cuanto te pille"; y aquí, y no respecto a los platos que llevaba del menú de oferta o a la protesta porque se saltaron el punto de las humedades en el orden del día de la Junta de Comunidad de Vecinos, sí puede usted explayarse, dar detalles y ser explícito.

Si le da por explorar las texturas de sábanas y cubre camas, no seré yo quien le frene. Nada como resbalar y como notar la suavidad de determinados tejidos. Eso sí, si va a tirar la casa por la ventana poniendo sábanas de satén, perdone que le recuerde que las manchas de lubricante salen fatal. No dé masajes con aceites justo ese día. Seamos prácticos sin que se note, ahí está el mérito.