Otra de preliminares

Captura de pantalla 2016-03-23 a las 19.21.26Imaginemos por un instante que no disponemos de aplicaciones para follar encontrar pareja y que nos retrotraemos a esa época prehistórica durante la cual los preliminares no se basaban en mandar a tu polvo pareja la foto de tu polla erecta estrangulada por la base. Qué cosas tengo, ¿eh?

En la mayoría de las conversaciones que no mantengo porque la gente muere antes que confesar que su pareja es un verdadero coñazo y un inepto en la cama pero que le aguantan porque es más llevadero socialmente ir en pack de dos, más barato pagar la luz a medias y todo eso, subyace la cifra en rojo, en déficit total de romanticismo y de preliminares. Retomen conmigo esa peli de ficción ambientada en épocas pasadas. Rememoren aquellas primeras veces en que quedaron con su actual pareja a ver si hay suerte y no se acostaron en la primera cita, las veces en que pasaron la tarde metiéndose mano en el cine o bajo la mesa del restaurante, tratando de que los demás no se dieran cuenta; o deseando arrastrar a esa chica al baño de la discoteca..., esa época en la que le costaba sujetar las manos para no echarte encima de él. Estamos hablando de recuperar eso.

Por desgracia la energía esa que te llevaba a vender a tu madre a cambio de un asalto de pasión que acompaña a las relaciones recién estrenadas, desaparece al poco tiempo y el sexo queda relegado a ciertos días y en un mismo lugar, lo cual, a menudo se trata de una gestión de la energía no sólo necesaria sino sensata. Cuando acabas de incorporarte a un nuevo trabajo, no tienes en mente si la ropa interior que eliges a las siete de la mañana no es la más sexy para que te la arranque tu pareja por la noche. Si estás atravesando por una de esas crudísimas guerras familiares, es muy lógico que no te pongas a preparar un striptease para hacérselo justo a la hora del telediario. Pero, pero, pero, peeeeero, el resto del tiempo, cuando simplemente estás afrontando las habituales vicisitudes de la rutina, el sexo merece recibir prioridad.

Repitan hasta memorizarlas estas tres frases:

Nuestra zona más erógena es el cerebro.
La herramienta erótica más poderosa a tu alcance es la imaginación.
Lo que más nos excita es la anticipación.

Si aprendemos a combinarlas, elevaremos nuestra vida sexual de "pasable" a "increíble".

La mayoría cree que "preliminares" consiste en sexo oral y tocamientos genitales. Error. Los preliminares pueden empezar a las 7am, continuar mientras ambos están en el trabajo, desplegarse durante la cena y, entonces, cuando los dos están deseando tocarse, comienza la parte física. ¿Piensan con escepticismo que alguien hace lo que estoy diciendo? Están en lo cierto. Muy poca gente lo hace -y por eso, se pasan al lado oscuro, a la doble vida, a la infidelidad desenfrenada-. Es sencillo detectar qué parejas ponen cierto interés en su vida sexual. Las de sexagenarios que aún se agarran de la mano para dar un paseo. Esa mirada con cierta picardía que se dedican no está puesta ahí por el Ayuntamiento Jamás te lo perdonaré, jamás, Manuela Carmena. O esa pareja que deja tras sí una estela de estrellas eróticas a pesar de que llevan cinco años juntos.

Aquí les pongo algunos posibles trucos, consejos, recomendaciones, llámenlos como quieran.

Combinar romanticismo y erotismo. A pesar de que rimen, no siempre lo logramos. Vean un ejemplo muy tópico y casi olvidado. Cuando él te manda flores, te encanta. ¿Por qué no corresponderle? No digo que le envíes un ramo a la oficina sino que, por ejemplo, le regales una botella de su bebida favorita si no es ex alcohólico, claro. Y en este punto, es cuando hay que convertir ese gesto tan romántico en uno sexy. Añade a esa botella una nota donde le explicas con todo lujo de detalles por qué se merece tu regalo no te refieras a que te lavó el coche, sino a esa media hora que se hincó de rodillas con la cara entre tus piernas la semana pasada, ¿me explico? y en la postdata le dices que estás impaciente por que lo repita esta noche.

Comprar libros. Sí, eso he dicho. Elijan varios manuales del tema sexual que más interesante les resulte (el mejor sigue siendo el mío, pero hay millones: desde fantasías a sexo tántrico, o cómo lograr 15 orgasmos en media hora...), y lean. No es preciso que se estudien desde la tapa a la contraportada, pero sí que echen un vistazo de vez en cuando a alguno de los capítulos para mantenerse actualizados e imaginativos. Una variante de esto consiste en leer cada uno una novela erótica, señalar las partes más calientes y leérselas al otro. Ya avisé que "preliminares" no siempre es hacer una paja.       

Organizar un picnic en la cama no lo hagan si son patosos. Coloque cerca, en una cubitera, una botella de cava o de vino, prepare algo de picar que se pueda comer con la mano (apetitivos, trozos de fruta, chocolate), sin cubiertos, ponga música evite el reggeton y a paquirrín o incluso, si es lo que les gusta, una peli erótica de fondo en la tv del dormitorio. Ojo con poner porno que distrae mucho.

Sesión de fotos. Si disponen de una Polaroid para hacer la gracia y destruir todas y cada uno de las fotos explícitas después, mejor. Si no, utilicen una cámara digital o un móvil pero, tras las poses y las risas, ocúpese de eliminar cada imagen de la memoria. No imiten las gilipolleces de los quinceañeros. Nadie es de fiar para siempre. De nada.    

Una vez no siempre es suficiente. Hay mucho escrito acerca de la multiplicidad de orgasmos de la mujer pero ellos también disfrutan de los segundos y subsiguientes asaltos. Es cuestión de tener tiempo, claro. Aprovechen las mañanas de los fines de semana y de los días libres, para tener sexo al despertar y, tras el desayuno, arrastren a su pareja de vuelta a la cama una hora después -quien dice una hora, dice el rato que el sexo débil precisa para recuperarse tras la eyaculación-.

Mójense. El agua obra milagros: nos hace ligeros y flexibles y asegura que cada parte de nuestra anatomía sepa de maravilla. Yo no soy nada partidaria de hacerlo en el agua porque elimina la lubricación y porque no es muy recomendable que el agua ascienda con presión por la vagina. Sin embargo sí son muy fan de un spa, la ducha, el mar, una piscina,... Son lugares ideales para comenzar.

Sea su esclavo sexual por un día. Además de original, es una idea práctica en épocas en que se esté al borde de la ruina. Lo único que hace falta es ofrecerse a dispensarle todo el placer y atenciones que ella, sin timidez, demande durante la fecha elegida. El regalo incluye hacerlo sin emitir ni media palabra de queja. Quizá implique llevarle un desayuno a la cama, servírselo y dárselo con mimo, o puede que debas pasearte en tus fabulosos Calvin Klein, o darle masaje o enjabonarla mientras se baña. Alguna puede descolgarse con que le ordenes el cajón de las bragas, exigir que le limpies la cocina... Y sin protestar, insisto.

Inspiración en Historia de O. La protagonista en la novela es instruida en las artes amatorias dentro de una especie de palacio megaburdel. Parte de su disciplina consiste en adiestrarla a que nunca se dé completamente en una sesión sexual. Lo "normal" suele ser que comencemos con los besos, las caricias, la estimulación oral y manual y luego ya la discusión, los ronquidos, los portazos que siguen a  la penetración. En Historia de O se limita: una sola actividad cada vez. Sólo besos y caricias (nada de lenguas, ni penes, solo dedos). Sólo sexo oral sin penetración. Sólo penetración sin besos ni nada más. El libro me parece meritorio para su época pero una atrocidad a todas luces.

Coquetear con tu pareja, sí, incluso si llevan años juntos. Los expertos afirman que el coqueteo envía endorfinas, unas anfetaminas naturales, al cerebro que alcanzan a todo el organismo, estimulando un subidón emocional parecido al del orgasmo. Finja que acaba de conocerle, y actúe como hacía al principio. Vista con ropa sexy, mírele a los ojos cuando le habla disimulando la cara de aburrimiento que le nace al escuchar por enésima vez lo mismo, juegue con la melena si no se ha quedado calva. Sea consciente de su propio cuerpo cuando se mueva ante él y, muy probablemente, él también reparará en usted.

Sea su querida. Si va a serle infiel, al menos que la amante sea usted misma. Planee una cita a media mañana en el bar de algún hotel medio presentable, reserve una habitación, lleve una botella de champagne y disfruten de un par de horas de sexo salvaje e ilícito.

Seguiré, pero no hoy.