Monogamia

Captura de pantalla 2016-03-16 a las 16.39.22Imaginen su restaurante preferido. Ahora, piensen en cenar en él su plato favorito durante el resto de su vida. Irán cada día a comerlo y a merendarlo y a desayunarlo. Tras un mes, qué digo un mes, tras cuatro días, la comida grasienta del chino o el kebab podrido de la esquina, les parecerán gloria bendita, ¿verdad? El sexo con la misma persona puede ser algo parecido. ¿Por qué se te hace la boca agua de pensar en una hamburguesa si en casa te espera un solomillo? Muy fácil. Porque está usted hart@ del solomillo.

Perfecto. Ahora, regresemos mentalmente al restaurante e imaginemos que cada noche que acude usted ahí, hay algo distinto. Una vez las luces son tenues y la música suena bajita, envolvente. La siguiente, las mesas han desaparecido para dejar la sala convertida en una pista de baile y uno de los deejay's de la ciudad les acompaña con una sesión inolvidable. Una velada ofrecen una degustación de comida francesa y la siguiente servirán especialidades italianas o iraníes o de platos Thaï... La decoración cambia constantemente: oscuro, gótico, brillante, luminoso, acero, barroco... En invierno hay una chimenea encendida y en las noches de verano las claraboyas se abren para que la brisa cálida entre. A veces, puede usted ir solo y leer un libro. Otras noches, usted y su pareja conversarán acaloradamente para resolver los problemas del mundo, la crisis y la subida de los impuestos, y quizá en otra ocasión serán los personajes protagonistas de una cena con velas romántica e íntima. La cuestión de base es que, a pesar de que el restaurante es el mismo, si las variables y circunstancias se modifican, parece distinto. Lo mismo se puede aplicar al sexo monógamo.

Puedes tener sexo con la misma persona durante el resto de tu vida de un millón de formas distintas, ya sea por las posturas, las situaciones, los lugares,..., y los estados de ánimo incluso. Vestidos, con la ropa arrancada, a medio vestir o desnudos. El sexo puede ser lento y sensual, duro y sutil, dulce y picante, intenso y erótico, una maratón gimnástica de veinte horas o un polvo rápido de dos minutos contra la nevera. Cenar fuera, cenar en casa -con los postres servidos y degustados sobre el cuerpo del otro-. ¿Tiene necesariamente que ser aburrida la monogamia? En una palabra: no. Entonces, ¿por qué la mayoría de la gente se queja de la rutina? Hace unos años, en un fiestón en Londres, conocí al controvertido Boy George, el mismo megamoderno y trasgresor que afirmó que, la mayoría de las noches prefería una taza de té al sexo. En secreto, miles de parejas le dieron la razón. Y cuando se publicó "Hot Monogamy", hordas de parejas desesperadas se desviaron de su ruta al Ikea/Starbucks/Carrefour/..., para comprarlo en su librería más cercana. Hace tiempo que acuñé una frase: "dime cuántos años llevan juntos y ya te digo yo los años que hace que no follan". Y no me desvío demasiado... Si me estrujo un pelín la memoria, recuerdo como treinta conversaciones con otras treinta aminemigas emparejadas y con hijos confesarme -y confesarse- en términos muy parecidos a esto: "¿Sexo? Ufff, me daría igual no volver a follar nunca más" -se refiere a follar con su marido, claro. Y la otra apostilla: "Joder, ni yo... La oferta se limita a sólo los domingos, con él encima y hacerlo siempre en la cama". Si eso es la monogamia, desde luego no hay duda de que es aburrido, y triste si es que al menos en el principio de la relación llegó a tener alguna gracia... Pero vamos, igual a alguien le hace muy feliz escurrirse entre las mismas sábanas, con la misma persona, para hacer siempre lo mismo y a la misma hora y encima estar con la mosca detrás de la oreja acerca de si te está engañando y sospechar que reserva la imaginación, la pasión y las hazañas para su amante. Hoy seré buena y voy a teclear las palabras que usted, monógamo preso en una cárcel matrimonial necesita espera leer: el sexo puede mejorar conforme pasan los años. Y no sólo eso: puede mejorar ahora mismo. Pero hay algo que debe saber: usted tiene que estar dispuesto a echarle creatividad y algo de esfuerzo a su vida sexual para incorporar una diversión y la variedad que ahora le falta. Para empezar, si usted se encuentra medio aturdido asqueado por el aburrimiento del cuerpo de su pareja, esto le va a costar. Pero ánimo, que en una o dos sesiones, le resultará menos duro. Pasado un mes, descubrirán que sonríen al recordar la noche anterior... Y en cuestión de dos meses, sus amigos les llamarán para preguntar dónde se han metido ese fin de semana, y se quejarán de que salen poco últimamente.

Lo bueno de la monogamia
Puedes tener sexo incluso en los días en que te encuentras con el feo subido o hinchada, o hecha un cuadro, porque sabes que a él le gustas y te encuentra atractiva a pesar de los pesares (tanto va el cántaro a la fuente que al final se folla a la vecina que sí se depila, tú verás).
Puedes relajarte un poco si te falla la erección o te vas demasiado deprisa porque ella lo entiende, te conoce, te quiere y sabe que es un accidente puntual (y no se te ocurra repetirlo bastardo o me empiezo a follar al del despacho de enfrente).
No necesitáis utilizar condones si ambos os habéis hecho las pruebas de sida, hepatitis, ETS, etc., y habéis pactado que sea una pareja cerrada (y os creéis que no se va a tirar a nadie y tal, vamos que os vais a jugar la salud y hasta la vida ejem).
Podéis desterrar ciertas inhibiciones y tabúes, dado que existe confianza mutua podéis pedir y hacer lo que os apetezca sin temor a que os coloquen la etiqueta de "rarit@", "guarra", "pervertido" y demás, por compartir una fantasía.
Tienes casi la garantía de que vas a alcanzar el orgasmo (si os habéis adiestrado bien mutuamente, cada cual sabe qué teclas tocar y cómo).
Podéis disfrutar de todas las variantes del sexo, no sólo de encuentros del tipo más apasionado/clandestino/... que se practica con amantes y parejas esporádicas. En ocasiones será romántico, perezoso, y siempre con cierto cariño y complicidad.
Te despiertas con una sonrisa la mañana después, en lugar de con el susto de no recordar cómo has llegado hasta ahí (y sin neesidad de saltar de la cama para comprobar si aún tienes la cartera en le bolso).

Lo no tan bueno de la monogamia
Hay dos grandes quejas respecto de la monogamia: el sexo puede llegar a ser rutinario y aburrido y que la novedad se ha esfumado. Ése es el gran problema que refieren todas las parejas estables.  "Quiero a X, pero es imposible, no puedes, por más que lo intentes, re-crear esa fabulosa sensación erótica que se experimenta con una persona por primera vez". Podría mentirles y darles una falsa esperanza de que eso cambiará... Podría escribir "No sean tontos, por supuesto que se puede". Pero honestamente no lo creo. Los juegos eróticos, representar otro rol sexual, cumplir las fantasías, introducir cuantas variaciones seamos capaces de inventar, ayudará considerablemente. Pero por increíble que sea cada polvo con esa pareja estable, y lo será, jamás será como la primera vez que se está con alguien. Ése es el lado débil de la monogamia. Claro que, si la pareja funciona, y eso sí que es harto complicado, a mí me parece un precio no tan alto que pagar si se compara con todos los pluses que te puede proporcionar permancer al lado de alguien a quien amas. Puedes sobrellevarlo imaginándote de vez en cuando que estás con quien te dé la gana (insisto: sólo en tu imaginación, porque en esto no funciona ser moderno).