Monogamia

Imaginen su restaurante preferido. Ahora, piensen en cenar en él su plato favorito durante el resto de su vida. Irán cada día a comerlo y a merendarlo y a desayunarlo. Tras un mes, qué digo un mes, tras cuatro días, la comida grasienta del chino o el kebab podrido de la esquina, les parecerán gloria […]