19 - 5 = happy

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El otro día leí una consulta-respuesta de una revista americana por casualidad aunque ya sabemos todos que yo no hago nada por casualidad, y en esta nuestra "Era ni-ni" ya el hecho de leer per se más que una casualidad es una anomalía cromosomática. Se planteaba una chica el miedo a no ser capaz de volver a amar, tras haber atravesado por una ruptura muy dolorosa con una pareja. La lectora afirmaba estárselo tomando muy, pero que muy poco a poco y muy, pero que muy despacio con su nuevo futuro ex. Habida cuenta mi pasado y mi absoluta falta de ciber-compasión, casi me abstengo de reproducir aquí lo que yo le diría, caso de haberme remitido a mí la duda. Me siento un fraude porque no deseo arrancarme costras para ustedes, porque me siento seca y hueca, vacía, apática. Incapaz de reandar lo ya trotado... Porque no voy a levantarme la falda para que me invadan, ni a permitir que se asome nadie por mi ventana. Porque he apagado la luz y me he echado sin más, sin hablar, sin pensar, sin intentar. Porque me da igual, pero tan igual ya todo que en mi vida la sangre es lo único que circula. Así que, por pudor, por pereza y también por ciber-civismo, simplemente les comento lo que la sabia sexóloga escribió.

Para empezar ella la anima y felicita por su supuesta tranquilidad en el manejo de la nueva relación y le dedica un "good for you" como si fuera un perro que trae una pelotita y valora como prudente y sensato tomárselo con calma. Tranquilísima, hasta el punto de escribir a las revistas... "No deberías llevar el corazón en la manga: su lugar es donde la naturaleza lo colocó, protegido dentro. Mantén tus ojos bien abiertos ya, claro, abiertos están siempre, el problema, me parece mí, se plantea más bien respecto de abrir o no las piernas..., mira a tu nueva pareja con objetividad o al menos, chica, estando sobria...-, y no apresures los acontecimientos sí, claro, si fuera tan fácil no preguntarse, mientras te lo presentan, sobre si él querrá tener tres hijos o si a sus padres les dará por obligaros a visitarles cada sábado... Asegúrate de que has aprendido de tus viejos errores -hay tantos cometidos que no sabría a cuál de ellos hay que remitirse para esquivarlo. ¿Por qué salió mal la anterior relación? Ojalá lo supiera... ¿Elegiste a la persona equivocada o tú también eras "la persona equivocada"? Las dos cosas porque lo equivocado, lo que falla, es el timing: time is everything, ya me jode ser yo quien se lo enseñe. Trabaja tu autoestima. Mereces que te traten bien, no te conformes con menos. ¿Con menos que quién? -perdón pero ya no me tacho más- Porque podemos conformarnos como Alaska y su "hombre de verdad" tralará tralará o mirar la portada de ¡HOLA!?

Si es la segunda mucho más mejor opción, entonces, átate dentro de una gabardina a pleno sol de la inmensa terraza de tu ático en la Castellana, cuida de no meter tus estilettos accidentalmente en la piscina y recuérdate a ti misma y al mundo que tienes y mereces un tenista cachas modelo de calzoncillos para empotrarte varias veces al día o a la semana, ad gustum...

Pues ahora que han fantaseado, les saco a patadas de la burbuja y les traigo a mi absurdo mundo de restaurantes en Japón donde se come el culo de la gente, de imbéciles seudointelectuales posando con un cigarrillo, de analfabetos armarizados que van de modernas taurinas, maricas hiperpasivasactivas pero muy de derechas... Un mundo donde no gano para mareos, donde en la tele veo al rostro amable de la maldad, con su tan grotesco como imperdonable uso perverso del dolor ajeno, dando titulares con el gancho directo al bajo vientre, hablando de cal viva ahora. Si hay que desacralizarlo todo, adelante, pero en lugar de con las víctimas inocentes, comencemos con los intocables: los políticos, los aforados, la monarquía, los banqueros, los magnates de la comunicación que deciden lo que exponen y lo que se callan, igual que hacía Franco pero con twitter y en streaming.

Voy a seguir con el tema.

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La misma revista ofrece una fórmula para que todas sepamos a ciencia cierta la salud de nuestra relación. Utilizaremos cifras, no nos conformaremos con meras estadísticas -hoy un cirujano al que yo exigía datos concretos de éxito, me ha aclarado que la Medicina no trabaja con cifras exactas sino con estadísticas- y sabremos si hemos de echar al novio a la basura o si estamos megafelices y resulta que no lo sabemos. La ecuación simple como un total de Rosa Benito consiste en contabilizar las veces que tú y tu pareja tenéis sexo en un mes. A ese número hay que restarle las peleas, broncas o discusiones que, en ese mismo plazo, hayáis mantenido. Si el resultado es una cifra positiva, la relación se podrá catalogar de positiva -o que lleváis poco, o que él solo tiene rabo, chica, no sé...-, y si da negativa es que tenéis mucho más que resolver que esta simple resta.