Tumor benigno de próstata

Captura de pantalla 2016-02-17 a las 16.59.15"El tumor benigno de próstata es la primera causa por la que se consulta al urólogo actualmente. Así, se estima que aproximadamente el 15% de los mayores de 80 años precisó una cirugía prostática, lo que explica la importancia de esta enfermedad en la vida del varón. En términos económicos, se cifra en sesenta millones de euros la cantidad destinada a mejorar los problemas de próstata en España".

Yo preferiría que se invirtieran en bótox, masajes reafirmantes y en prótesis mamarias y liposucciones por cuenta de la Seguridad Social, pero asumí hace tiempo que he nacido para cotizar y que mis impuestos protejan al sexo débil. Si siguen leyendo antes de mandarme un correo insultándome, se lo agradezco.

"Los tratamientos se eligen no en función del tamaño de la próstata del paciente sino de los síntomas que éste presenta y de la repercusión que tenga la enfermedad en su calidad de vida.

El tratamiento persigue evitar al progresión de la enfermedad, mejorar los síntomas que produce la próstata y alargar al máximo el intervalo entre el diagnóstico del proceso y la necesidad de una cirugía, que siempre es el último paso del tratamiento.

En 1786 Hunter, urólogo escocés, observó que el crecimiento prostático estaba relacionado con el envejecimiento, aunque en aquella época la expectativa de vida en Europa no superaba los 45 años. Así se explica que Ambroise Pare, urólogo que tuvo el privilegio de vivir ochenta años, fuese médico de cuatro reyes en París, Enrique II, Francisco II, Carlos IX y Enrique III, que fueron muriendo con rapidez y a los cuales atendió de sus problemas de próstata.

A lo largo de la historia ha sido tal el desconocimiento de los tratamientos a emplear que a Miguel Ángel, que padeció de piedras en la vejiga por su problema prostático, le indicaban que tenía que beber agua de una fuente que estaba a 40km de Roma, y él, por intentar solucionar su enfermedad, lo cumplía escrupulosamente". Y, por Peterpan que fuera el genio, dudo que volase...

En el s. X los médicos árabes recomendaban para corregir los problemas de vaciado de vejiga el siguiente truco: "mientras se toma un baño caliente, ingerir escorpiones asados con polvo de miel" (me da que esto está al traducido; creo que "polvo de escorpiones asados con miel" parece, dentro del absurdo, más lógico). Los baños calientes lo que hacen en relajar el músculo de la próstata y facilitar el vaciado de la vejiga, pero ya no se lleva nada lo de comer escorpiones. Lo decía una bloguera de moda el otro día. Muerte a las blogueras de moda.

Si estuviéramos aún en el s. XVIII o viviéramos en Afganistán les recomendarían consumir una alta dosis de opio para combatir los insoportables dolores que producen los problemas generados por la próstata, sobre todo cuando el paciente no logra vaciar bien la vejiga, aunque como podemos comprender sólo enmascaraban el dolor, sin solventar el problema de base. Salvo por el matiz de que ciertos usos del opio son ligeramente ilegales, la narco-terapia, igual tiene su gracia.

Actualmente, la primera opción de tratamiento se sirve de los medicamentos. Destaca el grupo de los alfabloqueantes, cuya misión es la de actuar sobre el músculo de la próstata y hacer que ésta se dilate para que pueda salir de la vejiga más cantidad de orina en menos tiempo. De esta forma saldrá el chorro de la orina con más fuerza, además de disminuir el número de veces que el paciente tiene que ir al baño. Aunque estos medicamentos se toleran bien, siempre hay que consultar al urólogo antes de comenzar a tomarlos.

Otro tipo de fármacos son los que contienen un principio activo llamado finasteride y otro que ha salido más recientemente al mercado, llamado dutaseride (Avidart). Estos fármacos lo que hacen es disminuir en un 25% el tamaño de la próstata, a la vez que mejoran los síntomas, aunque para apreciar sus resultados se precisa un mínimo de un mes de tratamiento. Curiosamente, se ha detectado que estos productos, dentro de los efectos que producen, disminuyen la alopecia. No digo nada...

También se recurre a la fitoterapia (raíces, semillas, hojas o cortezas de diferentes plantas). Los expertos citan la Serenoa Repens y el Pygeum Africanum, que tiene la ventaja de ser bien tolerados y conseguir una mejora de los problemas urinarios.

Anticipo ya la cara que se les va a poner cuando les hable de lo que sigue. Solamente cuando un varón llega a tener dificultad para orinar y retiene gran cantidad de orina, hay que poner una sonda a través del conducto de la uretra hasta llegar a la vejiga. La colocación de la misma es cómoda y el material del cual están hechas estas sondas suele ser de silicona. Hace 2.000 años, cuando un señor tenia este problema, se le pasaban unos tubos de bronce o de hierro -controlen la cara, ese gesto...-, lo cual era lógicamente mucho más traumático y bastante más doloroso. Me duele hasta a mí sólo de pensarlo.

Aún así, el tratamiento más empleado cuando fracasan los medicamentos es el de pasar por el quirófano, que es lo que más temor provoca en los varones, hasta tal punto que un porcentaje muy alto, sólo se opera cuando ve que está reteniendo la orina y ya no tiene otra solución. En estos momentos, habida cuenta que se realiza la intervención en hospitales, con cirujanos cualificados, que existe la anestesia, habitualmente la epidural; aunque depende de varios factores, también cabe emplear la general -antes se hacía a pelo: recurrían a beber alcohol y a inhalar opio- y antibióticos para el control de las infecciones, por mucho miedo que les dé, las operaciones son un mero trámite, ya no suponen un peligro ni un riesgo para la propia vida, haya calma. Brevemente, les comento los tipos de intervención. A rasgos generales, cuando uno tiene una próstata muy grande, lo más aconsejable es la cirugía abriendo el abdomen, y cuando el tamaño prostático no es muy voluminoso lo mejor es la resección trasnuretral prostática, que consiste en ir cortando la próstata en fragmentos e irla extrayendo a través del conducto de la orina (uretra). Por supuesto, los fragmentos extirpados siempre se deberán analizar para descartar un cáncer subyacente. Ahora ya no es que pongan caras, es que están con sudores fríos y sujetándose los huevos, como si lo viera.

Y pensarán que por qué escribo de estas cosas... Pues porque muchos señores (incluso los que ya cumplieron cuarenta y los cincuenta y los sesenta, pero lo tratan de ocultar y se obstinan en no avanzar y se visten, escriben y comportan como adolescentes patéticos y se quieren ligar a chicas que podrían ser sus hijas) y muchas señoras (ojo, que hay mucha gilipollas que a sus diecinueve o a sus veintiocho o sus treinta y pico se cree inmortal y se imagina que la ley de la gravedad y el ataque de la oxidación no les concierne porque no votan o porque usan laca, y argumentos similares) se permiten el lujo de utilizar la edad para insultar a las mujeres. Sí, algunas mujeres superan la veintena. Siguen vivas. No han muerto. Y siguen cumpliendo años y cumpliendo sueños. ¿Y? Pues eso, que yo les recuerdo su próstata porque me gusta que se tenga en cuenta que el paso del tiempo es igual de inexorable para todos.

"Lo que muchos quieren saber es hasta qué punto incide la cirugía sobre la potencia sexual, y hay que recalcar que habitualmente no sucede así, siempre y cuando se intervenga un crecimiento de próstata benigno. Sin embargo, cuando se opera un cáncer existen más posibilidades de que esto ocurra.. También hay que aclarar al paciente que, en un alto porcentaje de casos, tras la cirugía, el semen ya no saldrá al mantener relaciones sexuales, aunque lógicamente se sigue expulsando, pero se hace con la orina. Con frecuencia si no se lo explicamos, puede ser un motivo de preocupación". Ahora que lo sé, la que se queda preocupada soy yo.

"Tras la operación de próstata se coloca una sonda que deberemos mantener más o menos días, en función del tipo de técnica que hayamos realizado. A través de la misma, se introducirá un suero que vaya lavando la vejiga y a su vez extrayendo los restos de sangre, evitando que la misma se coagule".

Una de las cuestiones que más preocupa a los pacientes que se operan de próstata es la posibilidad de padecer incontinencia urinaria (es decir, la pérdida de orina involuntaria). -Ahora no hay chiste como con las Teena Lady, ¿eh? Hay que aclarar que ocurre muy excepcionalmente, y sobre todo, cuando se trata de la cirugía de un tumor benigno. Lo cierto es que la cirugía de próstata está tan ampliamente superada que nadie debe acudir al quirófano con miedo, pues los resultados son cada vez más satisfactorios y la recuperación del paciente mucho mejor.

Más en ¿Hablamos de tu próstata? de Juan Carlos Ruiz y Yolanda Zaragoza.

Y aunque ya casi no se proyecta en salas, vean La Juventud, la maravillosa película de Paolo Sorrentino, que también aborda el asunto de la dificultad de los señores de cierta edad para miccionar.