Solidaridad con los refugiados

Voy a joderos un poco la tarde, poco. Lo justo. Me imagino que os estáis sacudiendo la resaca, reservando mesa en el restaurante más cuqui, afilando los Jimmy Choo, peinando las melenas y esas cosas maravillosas, tan propias de los sábados en una gran ciudad. Claro que sí. Porque os lo merecéis. Y porque podéis. […]