Infidelidad emocional

998899_4258495680020_1705779477_nDesde luego, no existe hueco ya para la invención. Si en cuanto a geografía poco queda por descubrir, en el asunto de nomenclaturas y etiquetas, menos. En un artículo que leí el otro día, encontré un concepto que me gustó: emotional cheat. El infiel emocional es el que se queda tan contento porque follar, lo que se dice follar con otro, no folla, pero que con sus idas y venidas, sus devaneos y sus indulgencias, está dinamitando la pareja desde sus cimientos. Y supongo que me llamó la atención por algo que recientemente me ha sucedido y que me dejó mal en ese instante, pero que, tras dormirlo, sencillamente, me estomaga. Y como las quinceañeras voy a usar las redes para lavarlo, tenderlo y airearlo hasta que se me olvide. Haya calma, queridos, porque la colada no la voy a hacer hoy.

"Según investigaciones psicológicas, la mayoría de las personas considera que el hecho de que tu pareja envíe por la noche mensajes y correos donde revela detalles personales o de la vida privada, constituye una señal evidente de que está iniciando o manteniendo una infidelidad virtual" decía textualmente esta publicación. Algunos pensarán que cruzar mensajes tampoco es para tanto... El papel lo aguanta todo, dicen. Yo pediría a los del "no es tan grave" que se imaginen una situación: en la penumbra del cuarto de estar o en la cama, con esa Belén Esteban tamaño XXL escupiendo en riguroso directo enfrente y, a tu vera, el imbécil este en pijama, callado, concentradísimo y venga a teclear... Igual soy yo que no tengo paciencia pero, sin consultarlo con psicólogos, ya auguro que en la estructura profunda de la psique femenina, mientras suspira agotada y nota que se le resbala el mando a distancia por la crema de manos recién echada, lo que subyace es un: "en vez de comentarle a esa zorra tus hazañas en la oficina, ya podías comerme el coño".

En el texto aparece la siguiente aseveración acerca de la cual me ahorro todo comentario: "Si tu padre o tu madre cometían infidelidades, las probabilidades indican que tú también lo harás. Un estudio realizado con más de dos mil mujeres en Estados Unidos revela que el 13% de las mujeres que han sido infieles tuvieron cinco o más aventuras, y habían crecido con un progenitor que a su vez fue infiel".

Si dedico neuronas al asunto de la infidelidad emocional, se me abren diversas líneas de reflexión e interrogantes.

- ¿Hablas de modo negativo de tu pareja ante tus amigos? Si pones verde a tu pareja por detrás y en público estás dándole luz verde para que quien te escuche vea opción para tener un affaire. Criticarle sin piedad implica un "dejaría esta relación en cualquier momento porque no es precisamente ideal".

- ¿Te comportas como si estuvieras disponible? Los coqueteos pueden considerarse "inofensivos" hasta cierto punto (coartada típica: seguir sintiéndote atractiv@y desead@, mirar no hace daño, cuidarte y arreglarte para ti mism@, etc). Sin embargo, todos sabemos que cuando se está feliz en una relación, no haces ciertas cosas y no actúas como soltero-single&ready for it... ¿Que qué cosas? Pues miren, las que no querríamos que nos hicieran, coño ya, tanta teoría de los márgenes y límites. Reconozcamos que tendemos a aplicar unas normas distintas para nosotros mismos que para nuestra pareja, la ley del embudo se llama. Nos encanta engañarnos a nosotros mismos y disfrazamos de inocuo y de inocente tonteo lo que en el fondo es un perverso comportamiento de seducción (activa y/o pasiva), muy peligroso para la estabilidad de cualquier relación y muy doloroso para el otro, si se llegara a conocer.

Por más que se haya realizado una auténtica campaña mediática para incentivar las fantasías sexuales que den cierta chispa a la sensualidad, cuidado con aquellos devaneos mentales que regularmente imaginan situaciones eróticas implicando a un tercero con cara y ojos, a un señor o señora concreto. Personalmente no es que le reste trascendencia a la maldad intrínseca de una infidelidad mantenida de cuello para arriba, pero la comunidad de expertos conviene que los affaires comienzan en la mente y yo, si lo pienso bien, reconozco que las fantasías recurrentes con alguien pueden hacer que desees aún más a esa persona, puesto que el humano se desdibuja y triunfa mi mente maravillosa con tendencia a dotar de virtudes al sujeto. El objetivo de las fantasías, después de todo, no es otro que invocar de un modo impecable el sexo perfecto. Ya se sabe que el sexo en la vida real es muy probable que sea bastante menos espectacular que esas imágenes fantásticas fruto de tus propias recreaciones, lo cual, insisto, puede hacer que quieras algo con más y más encono.

Otro tema que se debe analizar a la hora de definir si somos o no infieles emocionales tiene que ver con la tecnología y las redes sociales. ¿Tienes cuentas de correo y perfieles secretos, claves que sólo tú conoces y el móvil bloqueado? En una relación que se catalogue de buena, abierta y honesta, la no-comunicación de algo ya constituye un secreto. No me vengan ahora a reivindicar el derecho a la intimidad o a invocar el necesario límite del acoso, etc. Si no hay nada que esconder, no hay contraseña que valga. Seguro que algún email o mensaje que recibes contiene algo que no querrías que tu pareja leyera... Si te llega algo "sustancioso" que no has solicitado, menciónalo o enséñaselo a tu pareja.

Conectado con la actitud de "single" que algunas personas comprometidas desarrollan, aparece un comportamiento que desata infidelidades: compartir detalles íntimos de tu vida con personas que te resultan atractivas. Obviamente esto no tiene que ver con despellejar a tu ex ante tus amigas o explicarles a tus amigos gays, con pelos y señales, los pormenores del tarado que te acabas de tirar... Es más bien analizar y discutir tus más privadas preocupaciones, anhelos e intereses con una persona que te gusta y por la que sientes atracción. La intimidad emocional pronto deriva en una dependencia romántica.

En cada pareja rigen unas normas, algunas de invención propia, habladas o no, y otras, muchas, quizá la mayoría, heredadas de las costumbres y de lo observado por cada cual en casa o en el cine. ¿Te saltas las normas que has trazado en tu relación? Esa respuesta, que no necesitas publicar en ningún blog ni en tu muro de Facebook, te dirá claramente si estás saliéndote de la raya.

Cabe añadir otro asunto: ¿Engañas a tu pareja respecto de quedar y ver a otras personas? En ocasiones, la pareja se siente amenazada por la cantidad de tiempo y de actividades que compartes con determinadas personas y tú, llegado el momento, estás hart@ de justificarte y de dar explicaciones acerca de que todo es "inocente", así que, mientes. Asúmelo: si fuera realmente "inocente" no tendrías que mentir. Si una persona, tu pareja, presenta un problema real de celos, falta de autoestima o de inseguridad, hablad entre vosotros y decidid si procede que vea a un profesional. Pero quizá sus celos están justificados: tú estás pasando demasiado tiempo y compartiendo demasiado con un tercer@. Hay una pregunta que puede ayudarnos a esclarecer la "inocencia" de ciertos comportamientos: ¿Si tu pareja te viera justo ahora haciendo justo esto, se enfadaría? Si es un sí la respuesta, deja de hacerlo. Además, no ayuda a la tranquilidad de nadie el hecho de que su pareja quede de modo habitual con alguien al que no conoce de nada. Si uno menciona el coqueteo o la amistad especial respecto a un tercero, suele significar que no hay que preocuparse de que vaya a hacer nada. Sin embargo, si tu marido queda para cenar con la misma tía dos o tres veces en menos de quince días, y se "olvida" de comentártelo, quizá tengas derecho a lavar su video-consola en la bañera... o puedas expresar, civilizadamente, tu estricta negativa a que vea a esa mujer porque opinas que no va a traer nada bueno.

Dejo para el final la guinda: ¿Eres una mujer? Queridísimas lectoras, de acuerdo con la experta comunidad de psicólogos, somos nosotras quienes empujamos llegar al affaire desde la amistad, quienes forzamos que la fantasía pase a realidad. Las mujeres nos involucramos emocionalmente más que los hombres y nos encanta experimentar para demostrar que lo que ofrece el "nuevo" mejora y supera lo que tenemos con el "actual". Para la mayoría de los hombres, los affaires -sean simples coqueteos o acaben consumados carnalmente- son una cuestión de aprovechar la oportunidad y no se involucran. Mientras que nosotras vemos al "nuevo" como nuestra potencial alma gemela, ellos con la "nueva" sólo se están divirtiendo. No lo afirmo yo, existen incluso chistes al respecto.