Cabaret maldito

Captura de pantalla 2015-12-01 a las 15.06.04Dejen que haga lo de siempre: empezar por el final, la casa por el tejado, la cita por la cama… De nuevo, les daré el titular que es la chicha, lo que ustedes buscan, en definitiva. Vayan hasta el escenario de Puerta del Ángel a ver Cabaret Maldito. Acaban de renovar unas semanas más, hasta el 10 de enero de 2016, por algo será.

Y ahora, voy a lo mío que es opinarme encima y aconsejar a adultos que, en realidad, todos sabemos que no me necesitan. Dos consejos: déjense llevar y beban.

Lo primero es un absoluto topicazo, lo sé. Te lo recomiendan en todas partes: en un spa, en un grupo de terapia de psicópatas y, cómo no, antes de que el show dé comienzo. Pues sí, háganlo. Respiren hondo y asuman que han entrado al lado oscuro donde una serie de criaturas del averno despertará sus más bajas pasiones y sus pecados capitales preferidos. Dejen que les diga, sin concesiones a hacer spoiler, que el espectáculo intercala actuaciones de baile femeninas y mixtas, contorsionismo, sirenas en una piscina transparente e, incluso, un baile de sillas imprescindible en todo cabaret que se precie; canciones muy bien interpretadas; varios números con acrobacias que ponen de verdad los pelos de punta, pero de verdad de verdad… y una serie de monólogos que, y he aquí un gran mérito, resultan ingeniosos, hilarantes, ácidos y mordaces. Y esta vez, les pido que me crean, que yo como de juntar palabras hace años y de esto, sé ya un poquito. Mi sincera enhorabuena a los autores del guión y a los geniales artistas que los hacen propios y los mejoran, si cabe. Todos los asistentes riendo a carcajadas, bromas ancladas en topicazos salpicadas de anécdotas muy actuales junto con -ojito- cierta participación del público (teatro interactivo, que se usa mucho últimamente).

Dicen que las comparaciones son odiosas, y yo hoy no me he tomado la medicación… Vi The Hole en su día, y aún me acuerdo del mozo con patines, semi desnudo, con cresta, ¿se llamaba Caballo Loco? Me gustó, pero Cabaret Maldito lo supera en muchos aspectos. Hace muy poco, estuvimos un grupo enorme de amigos en Teatro Bodevil. Al acróbata que hace los números aéreos, uno de ellos con una barra, le pondría un piso y un coche, pero del resto ya me he olvidado, incluso de los chillidos que pagaba la anfitriona. También tuve la suerte de ver el maravilloso Crazy Horse pero, obviamente, no es comparable… como no lo es respecto de los musicales al uso (Hércules, El Eunuco, etc.). Voy a casi todos, no se crean que sólo veo porno.

CABARET MALDITO es un impactante cabaret tejido en las demoniacas, lascivas, ingeniosas y perversas tinieblas. Un lugar donde no existen las reglas, sin prohibiciones, ni tabúes, donde los instintos más básicos de los seres humanos se dan rienda suelta. Es el cabaret de los sentidos, donde los deseos más negros y profundos emergen de forma natural, sencilla y desinhibida.

Grotescos personajes interaccionarán con el público al más puro estilo de los varietés o Music Hall de la época.

Payasos travestidos, enanos, ventrílocuos, depravadas madames, demonios, diablas, góticos, transformistas, serán algunos de los personajes que dirigidos por el temido y despótico príncipe de las tinieblas Lucifer, nos harán reír, temblar, gritar y gemir de miedo y pasión bajo su terrible influjo.

De su mano, serán transportados por las siniestras bacanales y fastuosas aquelarres del CABARET MALDITO.

Que sus hígados me perdonen pero insisto: beban. Es un show para adultos, trepidante, deslenguado y muy intenso. Pasen y vean les dirán en el circo. Yo les animo más al “Pasen y beban”. Me lo van a agradecer. Si pueden reservar mesa junto al escenario, unos camareros con visión nocturna les podrán servir copas sin límite. Si no, vayan al bar antes de que comience y visítenlo en el descanso. ¡Arriba las transaminasas!

Permitan que utilice un par de frases que se me grabaron; son de la parte final del show. Cuando las escuchen, piensen en mí: “Estamos prisioneros del más difícil todavía. Estamos prisioneros de la cultura”.