Tríos...

1468685_10200188966406259_2066731496_nComo aquí somos muy limpios y muy discretos, he lavado los datos personales de la señorita que, amablemente, comparte conmigo, y por ende con ustedes, su momento de "me he pasado y me quiero morir y tal". Copio:

"Mi novio invitó a su compañero de piso a entrar en la habitación mientras lo estábamos haciendo. No dije nada porque yo sabía que eso era lo que él quería. Cuando su amigo dijo que se estaba empalmando, mi novio la pidió que se uniera a nosotros. Hicieron conmigo un sandwich: mi novio me penetró analmente y su colega, por la vagina. Obviamente, ya lo habían hablado entre ellos antes. Me sentí como una puta".

Ahora mismo, sólo lamento no tener 50 dedos y cinco teclados para decirle a esta muchacha tres mil cosas, todas de golpe. La primera, por no aturullarme: TÚ ERES GILIPOLLAS, bonita. ¿Tu novio bla, bla, bla? Qué novio ni hostias... Si ese novio quiere hacer algo que tú no, te niegas. Punto. Si no fuera porque te ha preparado una encerrona y te ha metido en esa situación que ahora te hace sentir, cito: "como una puta", de ese niñato no te ibas a acordar dentro de seis meses. Ahora, le vas a tener en mente desde tus 22 hasta que hagas hipnosis y lo borres de tu memoria, o te ataque el Alzheimer. A tus 22 años no eres una niña. Si estás follando es que, al menos tú, te consideras adulta. Pues bien, chata, los adultos saben que se puede decir "no". Saber negarse es señal de haber dejado atrás la infancia. Ser moderna y abrir las piernas a voluntad exige neuronas, bonita. Follar mola, lo que no mola es llevarse este sofoco, esta sensación de haberse extralimitado, de que se han profanado sentimientos y parcelas que una tiene todo el derecho a que los demás respeten. Decir "no" mola; mola mucho, de hecho. Yo lo hago todo el rato.

Desde otro punto de vista, tampoco te autoinmoles. Lo hecho hecho está y gracias a Dios (a ver si me van a ametrallar los terroristas), afortunadamente hay cosas que con una ducha y un enema se quedan para estrenar. Si me lo permites, te sugiero que hagas un examen de conciencia y te trates con benevolencia: ¿de verdad estás súper tocada por la experiencia o es una reacción ante lo inesperado? Vale, has hecho un trío. Papá jamás lo sabrá, quédate tranquila... Respira y deja que pasen unas semanas. El tiempo (casi) todo lo cura. Relativiza, pon un telediario y ve cosas verdaderamente serias, es balsámico.

Por otro lado, apuntas que te cogió por sorpresa; conste que a mí las sorpresas no me van ni cuando son buenas, pero si eres sincera en este email, y de verdad te parece que tu novio, al que desde ya podemos llamarle "ese imbécil", se ha pasado de la raya, te ha utilizado, te da la sensación de que te ha ofrecido cual puta de saldo a su compañero de piso, o no te conoce lo bastante como para detectar que no estabas en la misma onda que ellos, o antepone por egoísmo realizar ese trío que era su fantasía pero no la tuya,... Lo mismo quería follarse a su colega y te usó como excusa, chica, no sé, pero si son éstas u otras tus sensaciones, ¿a qué esperas a mandarle a tomar por donde te dejaste dar por él?

Hablas de una situación incómoda a toro pasado, pero, haz memoria: ¿te lo pasaste bien? ¿Fue raro al principio pero te hiciste con la situación y participaste? ¿Quisiste irte pero te retuvieron? ¿Acaso te violaron o te drogaron o abusaron de ti? En ese caso, retiro lo de gilipollas y te pido una cosa: denuncia. Vete a una Comisaría y que no te tiemble el pulso. Pero si no, sepas, chata, que cuando algo se tuerce durante el polvo, lo que sea, desde un "ay, me olvidé de comprar el bono bús, ciao" a "no me pongas la polla ahí que me da asco", o que percibas su mal olor, o que te aburras, o que se empeñe en hacer algo que no te apetece, etc., a pesar de que te hayas bajado las bragas hace rato, tienes todo el derecho a levantarte, buscarlas y volvértelas a poner, recoger tu móvil y tu bolso, y pirarte.

Supongo que por culpa de estas líneas ahora te arrepientes de haberme mandado tu email. Espero que no, que lo releas con calma y te quedes con el mensaje: eres libre de follar, y eres igual de libre para decir "hasta aquí". A lo mejor con quien estás enfadada en realidad es contigo misma, porque has llegado más lejos de lo que tú misma te habías planteado, o por lo que sea que a raíz de lo ocurrido sientes respecto de ese novio... Pero a conocerse a una misma también se aprende. A base de hostias casi siempre.