Conseguir la segunda cita

Captura de pantalla 2013-05-14 a las 13.24.30Propongo que ustedes y yo viajemos juntos. Nos vamos al pasado. Intentemos recordar esa época en la que había citas y a alguien, ella o él, le interesaba volver a ver al mismo ser humano una segunda e, incluso, alguna vez más. Para mis lectores infantiles informo que durante muchos siglos las personas se relacionaban en entornos físicos, en lugar de virtuales, e iban a comer, a cenar, al cine, se conocían en bares y eventos, o en la oficina (entonces también había trabajo)… Hoy ni a la hora de trazar un business plan o de entrar en quirófano se apaga el puto grindr. Pues eso. Hay una serie de cuestiones que pueden contribuir a volver a ver a esa persona.
1.- Perdónense mutuamente por ser patoso/a. Con ello barajamos percances como volcar una copa de vino o que una patata salga disparada del plato y cruce volando medio restaurante… Son cosas que pasan, ¿y qué? Se supone que estás buscando una pareja, no realizando un proceso de selección ante un director de Recursos (in)Humanos.

2.- Llenar los silencios y que no sea con reaggeton. Ambos jugando con los cubiertos y tratando desesperadamente de encontrar algo que decir. Los silencios son desesperantes y, lamento ser yo quien se lo diga, pero las mujeres solemos resultar bastante más hábiles encontrando temas de conversación. Sacadlos de su miseria con un simple comentario, queridas, porque cuanto más relajadas estemos nosotras, más confiados estarán ellos. No es el momento de abrirse en canal y soltar basura contra esa zorra de la oficina que te hace la vida imposible, ni parece necesario entrar en problemas graves de salud… Tampoco conviene enumerar la larga lista de defectos que tenía tu ex… Más bien se trata de que fluya, y que no tengas que censurar demasiado la conversación. No tiene ningún sentido aparentar ser quien no eres puesto que, llegado determinado punto, van a poder asustarse de comprobar cómo eres.

3.- Tener sentido del humor. Que alguien se traba con una palabra, pues se hace una broma con ello y listo. La risa es un mecanismo que allana el camino en esas situaciones tensas, como lo son las primeras citas. Si ella te está hablando con un trozo de espinaca entre lo sientes, no temas decírselo y añadir: “Dios, ¿no estás deseando pasar en FF (fast forward) esta cita y estar ya en la próxima? Estoy un poco nervioso”.

4.- Decir algún cumplido, alabar el aspecto del otro. Un “Estás muy guapa” o “Qué bonita tu chaqueta” son frases fáciles de decir, creo yo, y sirven como reconocimiento de esas cinco horas que cada cual ha pasado ante el espejo, preparándose para estar espectacular para la ocasión.

5.- Sinceridad. Pero sinceridad nice, en plan: “Me alegro de que me llamases” o “Gracias por aceptar mi invitación”, no sincero tipo: “Por tu foto creí que pesabas menos”.

6.- Colaborad a elegir los platos de modo que si son asquerosos la culpa quede diluida. Si el servicio es malo, la comida horrible,… en vez de montar en cólera, opten por reírse. ¿Importa eso realmente? Siempre se puede contar alguna anécdota de otro restaurante aún peor, que seguro que lo hay, o alegar que no es culpa del cliente que la carta no esté a la altura de las expectativas.

7.- No se juzguen demasiado duramente por un simple comentario (a ver: si entre una aceituna y el filete cuenta que recluta pibas para ISIS, igual no es candidato a llevártelo a comer con tus padres en otras citas… Pero si no le parece un peliculón la última de Amenábar, merece una fellatio, y a ti te gustó, el problema es tuyo…). Ambos están nerviosos y es muy probable que se diga alguna tontería, o que se dé una impresión equivocada. No se despellejen por los chistes sin gracia de la primera cita. Relájense.

8.- Diversión. Pásenlo bien. Si tiene hambre, pida un aperitivo, un principal y un postre, aunque su acompañante se conforme con una ensaladita. Si no le gusta el vino tinto, dígalo. Sea usted mismo/a. Es una cita, no una operación a corazón abierto donde manda el cirujano.

9.- Si se lo ha pasado bien, al final de la noche, pídale una cita. Hay una especie de extraño protocolo demoniaco que impulsa al puto “Ya te llamo” en vez del “¿Quedamos mañana?”, aunque ambos lo estén deseando. Si lso dos están a gusto y se han divertido, no hay nada que impida hacer planes inmediatos en ese mismo instante. Y además, ahorra el pánico post-primera cita y el pre-segunda cita al que todos nos enfrentamos cuando realmente algo por dentro está agitándose. La solución a toda esa ansiedad es dejarlo resuelto en ese mismo momento.

10.- Nada de sexo. No terminen la cita yéndose a la cama. Muchas veces es lo que hay que hacer, y es lo natural. Si es el caso, se nota. Sin embargo, la mayor parte de las veces, es un error. Si te sientes desesperadamente atraído por alguien y al otro le sucede lo mismo, ¿qué prisa hay?