El arte de la penetración

1236878_4607557126338_1510696456_nCon la de tinta que se ha utilizado a lo largo de la Historia para explicar cómo realizar el coito, la de listados y manuales de sexo llenos de trucos para conseguir las posiciones más acrobáticas, con detalladas indicaciones acerca de dónde se coloca cada cual o sus extremidades, y total, para tener que admitir que la postura no lo es todo. Y si alguien se sorprende, es que no se estaba enterando muy bien de lo que se hacía… Puedes destrozar el mejor polvo del mundo si ignoras la crucial importancia de la estimulación del clítoris, pero también puedes cagarla si penetras de modo incorrecto. Ahora sé que acabo de lograr que los pocos lectores que no me odiaban, empiecen a hacerlo.

La penetración -el acto de que el pene entre en la vagina y se mueva hacia delante y hacia atrás- parece bastante simple. Es sólo una cuestión de ponerlo ahí y (casi) sacarlo de nuevo, y repetir hasta que una sustancia blanca sale, ¿no? No, no es tan simple. Como en casi todas las cuestiones sexuales, hay algunos errores de concepto de las que tanto unas como otros deben ser conscientes. Puesto que habitualmente él es quien se halla controlando la penetración, mis pautas se dirigen fundamentalmente a los señores, pero eso no deja a las damas fuera de la partida. Si hay algo que incrementa el placer que ellos experimentan durante la penetración es que ustedes, queridas, también se muevan, que empujen con la pelvis hacia arriba para juntarla con la suya. Nunca estuvieron de moda las que se echan boca arriba patas abiertas y brazos lacios cual estrella de mar, quieta e inmóvil… ¡Cúrrenselo! Y si las féminas se colocan encima, algunos de los comentarios que haré a continuación aplíquenselos ustedes, queridos.

No necesitamos una sesión maratoniana siempre. Muchos están muy orgullosos de ser capaces de aguantar horas sin acabar. Si esto implica que prolongas el coito alternando posiciones, parando para practicar sexo oral y masturbarse mutuamente (e incluso un break para un zumo o un aperitivo para mantener los niveles de energía), felicidades. Pero si de lo que alardea es de pasarse penetrando en la misma postura horas y horas, bueno… déjeme que le cuente la verdad: se hace un poco pesado, no se ofenda. A muchas les aburre el típico taladrador, mete-saca sin parar hasta que crees morir ahí abajo y piensas: “es-que-no-va-a-acabar-nunca”. Además, que te estén perforando durante demasiado rato puede hasta ser doloroso. Me refiero a que, cuando dejamos de estar disfrutando (por el motivo que sea: postura incómoda, aburrimiento, distracciones, estrés, dolor,…), la lubricación disminuye y la vagina se va secando. A pesar de esta gran verdad, la inmensa mayoría de los hombres se preocupan por si no duran lo suficiente -matizo: se preocupan los que no deben preocuparse, porque hay mucho eyaculador precoz que no sabe o no quiere saber que tiene un grave problema (y por ende, su mujer otro), y que va tan orgulloso por ahí…-. Y ahora, ya los estoy viendo, me llegan los emails con la pregunta: “¿Y en minutos, como cuánto debería…?“. La respuesta exacta no la tengo porque, además, depende mucho de cada pareja y de la situación espacio-temporal concreta. Lo que es seguro es que mola que el acto dure más de tres minutos, pero tampoco se queden ustedes demasiado pillados con el asunto del tiempo. Si alguno se atreviera a preguntar a su pareja acerca de cuánto querría ella que durase, se sorprendería. Si me preguntan a mí, ya es otro tema; quizá tengo menos misericordia (quizá no necesito mentir porque puedo pagarme solita mis facturas o quizá dispongo de demasiado tiempo libre…).

Mantener la firmeza y el ritmo durante la penetración. Sí, eso. Odienme, pero es así. Dos cosas: sin erección no hay penetración. Puede haber orgasmos alucinantes gracias a dedos, lenguas y juguetes pero no es el tema de hoy. Y luego, lo del ritmo. No hay nada peor que esa idiotez que hacen algunos de pararse, o de bajar la velocidad de golpe… Muchos lo necesitan para evitar correrse, pero otros lo hacen porque se creen que eso nos pone. De los nervios es como nos ponen las paradas en lo mejor. Aclaremos esto: en un determinado momento, durante la estimulación, sí que resulta muy excitante que nos hagáis esperar para conseguir esa penetración más larga y profunda por la que nos morimos… Es un juego de poderes, y él se erige como master del universo durante ese instante en que decidde retener el premio un ratito. Pero, peeeeero: no nos lo hagáis siempre o demasiado regularmente porque sencillamente resulta frustrante. Y para frustarnos ya están las noticias sobre economía. La mayor parte del tiempo que dure la penetración el objetivo debe ser lograr un ritmo constante y continuado en los movimientos, regularidad, sin ir demasiado rápido. Los hombres que penetran tan deprisa como los conejos no suelen aparecer a la cabeza de los listados de grandes amantes.

Pregúntale a ella how deep she wants you. Es que en español no me mola cómo suena, me siento escribiendo letras de reaggeton. Los dueños de micro penes y las que sólo se han tirado a seres infradotados, mejor dejen de leer aquí porque no van a saber de lo que hablo… o van a llorar. A veces, la dama quiere que su pareja la ensarte. Literal: es un “lo quiero todo lo dentro y todo lo fuerte que usted pueda” dicho con gemidos, arañazos, empujones y coros de “más, más, más” rogando, suplicando, exigiendo o amenazando. Otras veces, apetece más superficial, y no hablo de follarse a los tronistas, y se disfruta más con embestidas más delicadas. No sólo depende de la postura sino de nuestro estado anímico y, en algunas, incluso afecta su momento del ciclo menstrual. He aquí una regla que no falla, una forma mágica de averiguar de qué humor está ella: preguntarle. Puedes llegar a saber que a tu novia no le gusta la penetración profunda porque le duele. Pero, ojo, si el más mínimo embiste la hace aullar de dolor y encaramarse a la lámpara, el problema no es tu polla sino que necesita una urgente visita al ginecólogo. A veces, funciona intentar una penetración donde el glande impacte hacia los laterales del fondo de la vagina, en vez de chocar frontal y violentamente contra el cérvix, como si tratarais de reventarnos. Una penetración muy profunda pero con la fuerza medida puede desencadenar orgasmos de traca, sépanlo. Pero para eso, además de una tranca que sea lo bastante larga (y ancha), han de ir despacito y quedarse dentro.

Buen puente. Procuren no saltar de él.